A quien supo acunar mis sueños y mis esperanzas: MI MADRE.
A quien con dulzura y tesón acompaña mi diaria labor: MI ESPOSA.
A quien aun se sorprende con mis travesuras: MI HERMANA.
Cariñosamente.
Anibal Romero Sanabria. Corazón de Arcilla
Agradecimientos a:
- VICTORIO SUAREZ por su corrección fraterna
- FELICIANO ACOSTA por la traducción al guaraní
- WANDA OCENO, MA. LAURA MEZA y ARIANA AGUIRRE por su apoyo en el tipeado.
- CATALINO ROTELA por el diseño gráfico, Ilustración
A todos ellos mi afecto y consideración especial, pues me ayudaron a concretar este sueño.
Estimados Lectores: Escribir un libro de poemas es tarea gigantesca destinada a los verdaderos escritores, solo el apoyo entusiasta y bondadoso de amigos y compañeros me empujo a dejar en manos de ustedes estos pensamientos tal vez mal hilvanados. La traducción al dulce idioma guaraní se lo debo a Feliciano Acosta quien con maestría supo recrear el espíritu que me animó al escribir estos versos. Anibal A. Romero Sanabria,
PRÓLOGO - POEMARIO DE FIRMES CONVICCIONES HUMANAS
CORAZÓN DE ARCILLA es el título que ha elegido el escritor y docente universitario Anibal Romero Sanabria para su libro. Acertada denominación que no solamente sirve como metáfora sino también como hilo afable para retratar la experiencia, es decir, el peregrinaje de un poeta que supo calcar el tiempo en sus retinas para evaporar sin mezquindad aquellas palabras esenciales que sólo se moldean en el alma.
Si la actual estructura estética exige la precisión del idioma para cumplir su cometido, no cabe ninguna duda de que Corazón de Arcilla cumple con creces, a lo largo de sus páginas, esa faena. Desde el punto inicial deambula su ternura poética de refulgente de sinceridad. Cada verso de Aníbal Romero Sanabria se ajusta a la luminosidad del espacio y expone con mesura un lenguaje evocador, de parámetros espontáneos.
Eficacia de sintaxis con aromas particulares sellan el andamiaje del poemario cuya proyección de frágiles destellos cotidianos tiene el oficio de abrir confesiones y palpar estaciones sobre el “péndulo que se agita”. El poeta nos indica con cierto abatimiento idealista: “Pobre corazón de arcilla que quieres cambiar el mundo”. Pero no queda en la desolación pues reacciona con amor y remonta su avidez al rescatar la ecuación sideral el eterno fluir del tiempo.
Nos advierte que “Latiendo, latiendo, entre amores, memorias y desmemorias” él desentierra el espejo aún habitado por sus predece-sores.Sin lugar a dudas, la labor de Anibal marca una dimensión expresiva muy significativa, más aún por su favorable y feliz bifurcación donde cada poema en español pasa al guaraní, gracias a la traducción del también poeta y maestro Feliciano Acosta, quien supo endulzar de magia explicita cada tramo Corazón de Arcilla.
De la arcilla, la chipa, el pesebre, el tereré, el tatakuá y tiempos de amor computarizado, el autor ensambla vientos favorables en medio de la confesión. El producto de su labor es impecable por el manejo del idioma y por esa pasión de maestrazgo que caracteriza a Anibal Romero Sanabria que, por lo visto, ya nunca renunciará a ofrecer lo mejor de sí para los lectores. No se trata de una tarea fácil, menos aún en estos tiempos donde la concupiscencia devora de manera inclemente los valores de antaño. En ese contexto, este poemario aparece para plasmar las convicciones humanas más firmes y puras.