ARDER, ES LA PALABRA
(1959 – 1961)
Poemario de LUIS MARÍA MARTÍNEZ
Editorial LUXE
Asunción – Paraguay
1966 (57 páginas)
Queda hecho el depósito que previene la Ley 94.
PRINTED IN PARAGUAY
IMPRESO EN PARAGUAY
Se terminó de imprimir el
día 31 de octubre de 1966,
en los Talleres Gráficos
de la Editorial LUXE»,
Alberdi 446 - Teléf. 8487
ARDER, ES LA PALABRA
Arder, es la palabra de por vida,
la orden secreta dada en la partida
a la paloma no comprometida
la pasión tirando hacia la huida
Arder, es la palabra ya entendida.
VOLAR
Yo puedo volar mucho,
cantar con una voz desconocida y pura,
mover - ¡qué mucho vuelo! -mi antena
también pura.
Cuántas cosas he visto
(el ver es convencerse)
a pesar de mi edad escasa, pero mucha.
-Cosas que son heridas
serias ....,
sufrimientos horribles como hogueras,
alegrías alegres como peces -
A mi me miran, si, a mi me miran
con menoscabo de mi trueno y alas,
con una indiferencia seriamente insistente.
(Sabedlo:
- Es un arma el silencio
para acallar las voces que no cuadran
dentro del sosegado conformismo -)
Y sin embargo hay otras
cadenas que nos ciñen
como lianas desasosegadas;
cadenas que son miedos,
alertas que son rejas.
Al contrario
los héroes resisten los asaltos
de los desordenados gritos roncos
de polizontes con almas de reptiles;
mientras van los traidores
- afeminados de almas -
hacia donde los hombres pierden mucho:
la hombría.
(Qué pasa?)
Mi voz es más: es grito,
Pues bien:
yo puedo volar mucho,
con vuelo único y mío
de fugaz meteoro
que por no ver su herida cada instante
busca vida y amor,
movimiento y espacio
sin cadenas.
TODAVIA LA VIDA
Todavía la vida puede venir un día,
-un día, cómo? -
- no sé, no sé -;
pero un buen día y nuestro,
como un ágil caballo de montaña,
casco duro, de acero, galopar fiero.
-porque la vida hoy se encuentra muerta,
muerta su libertad de aire serrano,
sombra toda de cárcel en su llano-
(Ya no pueden morirse
los hombres por más tiempo,
hacer de su alma triste un gran basalto,
gris como una gran cárcel sin salida).
Nada en una corriente de estampidos
ese desesperado grito humano,
gaviota blanca yendo a la deriva,
con las dos alas truncas por dos balas,
que resiste a morir, que aún no muere,
bañada por la sangre de sus alas...
A lo lejos un eco conocido
no se cansa de dar contra los vientos: