ONEROSA APOSTASÍA
Se expande la noticia de que nuestro embajador en Yakarta, Indonesia, cometió apostasía, convirtiéndose al islamismo a fin de poder casarse con una señora de ese país y confesión.
No es cosa corriente, hay que admitir, que un cristiano se pase al bando mahometano o viceversa. Son religiones que, aunque bastante parecidas entre sí, sostienen rivalidades seculares, tan ríspidas que en ciertos lugares y ocasiones suelen resolverse en represalias crueles, matanzas y terror. Pero se conoce que nuestro representante diplomático logró sortear airosamente esos obstáculos y rendir su corazón cristiano al dulce yugo del Islam, como Guido de Lusignan sometió su espada ante Saladino, en la legendaria batalla de los Cuernos de Hattin (que es como se le conoce, pese a que las esposas de ambos no tuvieron que ver con ese combate).
Quien provocó la apostasía de nuestro representante es una señora indonesia a quien el cable de prensa describe aristocrática y multimillonaria; y, a juzgar por la fotografía, también bonita. Es comprensible, pues, que el amor haya fructificado fácilmente en el huerto espiritual del embajador y que la llama del Profeta, unida a las brasas de la señora multimillonaria, hayan derretido los últimos glaciares de su corazón cristiano.
El escueto cable periodístico no reveló detalles de la ceremonia de conversión y bautismo, que habrá sido emotiva y singular, seguramente, dada su infrecuencia. No informa, por ejemplo, si el novio dio examen satisfactorio de su cabal conocimiento de la Sharia y del Sahih Al Bujari; si logró memorizar y recitar los 99 nombres de Alá; si cumplió con la oblación del azaque, limosna cotizada en al menos 85 gramos de oro o su valor equivalente en divisas fuertes; y, en fin, si voluntaria y alegremente arrimó su miembro viril al pedernal de la circuncisión, pequeño guillotinamiento iniciático de ineludible trámite en aquellas religiones nacidas en tan ásperos desiertos.
No menos intrigante es la cuestión acerca de por qué este tránsito de uno a otro campo confesional no se dio al revés; vale decir, por qué no fue la novia, bella, aristocrática y acaudalada la que se convirtió al cristianismo, permitiendo de ese modo que su enamorado conservase intactos su fe y su prepucio.
Es que, como sabemos, la revelación divina es siempre impredecible; que la luz de la verdadera fe surge en las circunstancias más insólitas y que el corazón tiene, como alegaba Pascal, razones que la razón no comprende.
Mas, podría haber otro motivo, por cierto muy digno de atención: que si alguien abandona el cristianismo no pasa nada, pero si un musulmán comete apostasía, luego de ser invitado al arrepentimiento y persiste, probada su contumacia, debe recibir pena de muerte o de cárcel perpetua, él o ella, y hasta sus descendientes a medida de que alcancen la madurez. Así está dispuesto por el Comité de Fatwas en la Universidad de al-Azhar de El Cairo, que se dice la mayor institución islámica del mundo y adonde concurren visires, ayatollahs, muftíes, cadíes, imanes, ulemas, jeques y almuecines de todo el planeta.
De modo que en el futuro, nuestro embajador eventualmente podría divorciarse de su millonaria esposa, mas ya no podría apartarse de su nueva confesión. Deberá observar rigurosamente la Sharia, realizar las cinco oraciones diarias, hincado, con la mirada dirigida hacia La Meca y la mente libre de pensamientos pecaminosos. Y durante el ramadán, ayunará y se abstendrá de relaciones íntimas desde que el lucero del alba asome en el horizonte hasta que la primera estrella vespertina se devele. Ah! Y un adiós para siempre a los jamones serranos, salames de Milán, morcillas vascas, eisbein mit sauerkraut; nada de salchichas vienesas ni polacas, de mortadelas y longanizas, de butifarras, de chipa o chicharõ trenzado. Nada de bebidas espirituosas; de juegos de azar; de teatro y de danzas.
Como se ve, no solo al cristianismo ha renunciado el embajador sino a mucho más. No creo que este sea el caso, pero me recuerda un sabio consejo de George Bernard Shaw: “No te cases por dinero; un préstamo te saldará más barato”.
Fuente: ABC Color (Online)
www.abc.com.py
Sección: OPINIÓN
Domingo, 20 de Octubre de 2013
ENLACE INTERNO A ESPACIO DE VISITA RECOMENDADA
(Hacer click sobre la imagen)
ENLACE INTERNO A ESPACIO DE VISITA RECOMENDADA
(Hacer click sobre la imagen)