LA REVOLUCIÓN CANÁBICA II
En este mismo espacio, el 17 de noviembre de 2003, escribí “La revolución canábica”. Entre otras cosas, decía entonces: “La noticia viene de Holanda y anuncia que la marihuana será vendida en farmacias. En Bélgica está despenalizado su consumo desde el 2001, aunque no su comercio, como sí ocurre en Holanda. En Canadá, un comité especial del Senado aconsejó su legalización afirmando que ‘la prohibición es peor para la salud y el bienestar de los canadienses que la propia sustancia’. Se trata, por tanto, de un paso más en la dirección varias veces anticipada de la inminente e incontenible legalización mundial de la marihuana, una hierba que los científicos aseguran es menos nociva que el tabaco y otras porquerías que los humanos de la era industrial introducimos en nuestros pulmones cotidianamente, voluntaria o involuntariamente. La ‘hierba maldita’ puede devenir medicina prodigiosa. Por eso es fácil pronosticar que la marihuana va camino a convertirse en producto medicinalmente recomendable, primero, y socialmente aceptable, después”.
“Cuando eso acabe de suceder –proseguía–, las trasnacionales tendrán toneladas de marihuana transgénicas listas en sus depósitos y las distribuirán con utilidades monstruosas, mientras el agricultor latinoamericano, otrora perseguido y criminalizado, como está de moda decir ahora, tendrá que hacer marchas de protesta para que el precio del producto suba unos centavos. Si en Paraguay podemos enorgullecernos de nuestra excelente caña de marca y de nuestro tabaco negro, no se ve por qué no de una marihuana orgánicamente cultivada, que se dice es lo que mejor producimos y vendemos. Cambiar marihuana por recursos para el desarrollo constituiría posiblemente el único gran negocio hecho por Latinoamérica con el Primer Mundo en los últimos quinientos años”.
A casi 14 años de aquel pronóstico, gran parte de él ya está cumplido. Veamos: el consumo de joins en EE.UU. creció en razón de doce millones en el período 2002-2014. Esa cifra pasó a ser más del doble, de 3,9 millones a 8,4 millones (del 1,9% de la población estadounidense al 3,5%) en el mismo periodo. La proporción de adultos que la probaron por primera vez también aumentó, del 0,7% al 1,1%. Sin embargo, no hay incremento de los que abusan de ella.
Otro punto pronosticado y acertado es que no sería el Tercer Mundo sino EE.UU. el que pasaría a liderar el mercado. California va a la cabeza, tanto en la producción como en la campaña por la legalización. En noviembre de 2016, los habitantes de Arizona, California, Maine, Massachusetts y Nevada votaron aprobar la marihuana para usos recreativos, mientras Arkansas, Florida, Montana y Dakota del Norte, votaron el paso previo: legalización con fines médicos. Con tales resultados, suman 8 los estados de la Unión donde es legal “recrearse” con marihuana y 29 los que aprobaron su uso medicinal.
En 2013, los uruguayos –pioneros en todo– legalizaron el consumo del porro para toda finalidad. También inventaron los “clubes de membresía”, que están autorizados a cultivar hasta noventa y nueve plantas de cannabis. Con 15 socios puede crearse un club de estos, que no deben asociar a más de 45 personas cada uno.
No fueron predicciones proféticas. Era un proceso fácil de prever. Como fue elemental inferir que si la marihuana devenía legal y corriente, quienes primero la iban a provechar como negocio iban a ser los países organizados con gobiernos inteligentes, entre los cuales, por cierto, no figura el Paraguay. Tenemos la enorme ventaja –según opinión de expertos– de que el cannabis que aquí crece naturalmente (sin invernaderos ni manipulación genética) es de los mejores. Leer la historia del consumo del chocolate en Europa es muy ilustrativo, porque en los siglos XVI y XVII pasó por los mismos trances que esta yerba. Fue difamado, fulminado por la autoridad canónica, prohibido por la ley civil, arrinconado en los herméticos recintos íntimos. Hoy en día se lo reparte en cumpleaños infantiles.
¿Somos políticamente lerdos o naturalmente estúpidos? Probablemente, ambos. O tal vez esto también sea otra consecuencia de la guerra de la Triple Alianza, siempre tan a mano para explicar nuestras carencias y nuestros errores.
Fuente: ABC Color (Online)
www.abc.com.py
Sección: OPINIÓN
Domingo, 02 de Julio de 2017
ENLACE INTERNO A ESPACIO DE VISITA RECOMENDADA
(Hacer click sobre la imagen)
ENLACE INTERNO A ESPACIO DE VISITA RECOMENDADA
(Hacer click sobre la imagen)