ENTRE LO MALO Y LO PEOR
Los pueblos más adelantados desarrollaron la capacidad de distinguir lo bueno de lo malo en todas las áreas de su realidad cultural. Nosotros, hasta ahora, no tuvimos tal ventaja; principalmente en la política, en cuyas elecciones nuestras opciones casi siempre se limitaron a tener que escoger entre lo malo y lo peor.
La respuesta gubernamental al caso de los campesinos apostados frente al Congreso, en la plaza Independencia (notable es la cantidad de gente que continúa llamándole “plaza de armas”, nombre que nunca tuvo y que continúa sin tenerlo, al menos con una ordenanza que lo establezca”), es un ejemplo de lo aseverado. Alegando la excusa de evitar un momento de gran “crispación social”, los legisladores abrieron la bolsa pública para obsequiar, a los casi 17.000 protestantes de garrote, unos 51 millones de guaraníes per capita.
Esta generosidad derrochona, como advirtieron muchos expertos, podría ser bastante peor para el país que lo que hoy se califica con la deshilachada metáfora de “crispación social”. En todo caso, los disgustos matutinos de algunas miles de personas a manos de los campesinos que bloquean las calles céntricas de Asunción esgrimiendo sus “símbolos de lucha social”, quedarían como meros comezones frente a los padecimientos futuros de millones más. Pero si para quienes tienen poder de decisión el futuro real es invisible… ¿qué hacer?
Está sobradamente comentado entre los autores y analistas lo malo que la miopía política resulta para todo pueblo. Aunque, debe reconocerse, para el gobernante es francamente tentador sacarse los peores fardos de encima y dejar las soluciones a cargo de sus sucesores. Se diría que, ante una situación de crisis, la primera movida en el tablero no está dirigida a encararla y resolverla inmediatamente sino a embarcarla en la nave del futuro.
Vale decir, siguiendo aquellas famosas instrucciones que los jugadores recibían de un recordado entrenador técnico de fútbol: “¡Chute py hacia adelante!”. Esta fórmula trasciende la táctica futbolística para devenir recurso de gobierno. Chutar la pelota hacia adelante, para que la abaraje quien quiera correr el riesgo, o “acepte el desafío” (según la machacona frasecita en circulación). Y no es fórmula nueva sino de rancia prosapia.
Cuando agitadamente vinieron a contarle al papa Sixto V, ya anciano, que en Sicilia había aparecido el anticristo, preguntó: “Cuántos años tiene”. “Dos años” le dijeron. “¡Ah! –exclamó– entonces que se vea con él mi sucesor”. La aparición de trances difíciles, como el anticristo, el pombero y otros, pueden surgir en cualquier lugar y momento; pero muy pocos darán ocasión a los gobernantes a elegir si los desean enfrentar o no. El compromiso asumido en el ejercicio del poder legítimo no tolera alternativas de este tipo.
Nótese que nuestros políticos actuales, en general –es decir, salvo numeradas excepciones–, se manejan con calendarios de cinco años; no van más allá porque las sinuosas líneas del tiempo político se disuelven en la nebulosa de la incertidumbre. Para la Física, los límites del Universo son inconmensurables porque se expanden continuamente; el límite cósmico de nuestros políticos no logra trascender la cerca del gallinero porque esta se corre aquí o allá, cada lustro.
Se asegura que los campesinos que hoy marchan por las calles céntricas asuncenas blandiendo robustos garrotes “simbólicos”, que mañana podrían ser reemplazados por machetes o por fusiles; esto es lo que, de vez en vez, nos advierten sus dirigentes. “Correrá la sangre”, predijeron varias veces. Y hay que darle el crédito merecido porque, cuando la sanguijuela habla de sangre, entiende de lo que habla.
No elogiaremos hoy la intempestiva decisión presidencial de vetar el anticipado regalo de Navidad hecho por los legisladores a los protestantes de la plaza, porque no sabemos todavía en qué va a acabar este ajetreado asunto. Nos atenemos a no perder de vista la receta de Churchill: “El político debe ser capaz de predecir lo que va a pasar mañana, el mes próximo, el año que viene; y de explicar después por qué no ocurrió”.
Fuente: ABC Color (Online)
www.abc.com.py
Sección: OPINIÓN
Domingo, 06 de Agosto de 2017
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