TRIPLE DOBLE VE
Por BEA BOSIO
beabosio@aol.com
A la semana de empezar la pandemia, Pedro saludó a Lucía no porque la estuviera buscando, sino porque en la madrugada la veía siempre conectada. Como si en medio de la noche oscura hubiera una luz encendida en una ventana. Al principio soltó un chiste desvelado, Lucía le respondió alguna cosa y fueron a dormir al rato. Al día siguiente, cuando volvieron a coincidir siguió la charla y ambos compartieron más detalles de sus vidas cotidianas. Al principio solo lo básico: Pedro tenía un restaurante. Lucía trabajaba en una agencia publicitaria. A los dos la cuarentena les había puesto en jaque laboralmente y eso les angustiaba. Nunca planearon darle otro giro a la relación que no fuera el de compartir soledades. Los amigos andaban perdidos en ausencia de bares y, pues, aquello era algo distinto. Una manera extraña –en un año extraño– de conocer a alguien.
A medida que fueron transcurriendo los días, las conversaciones empezaron a extenderse y las confesiones se volvieron más profundas. Compartían el desasosiego de todo lo que veían en las noticias. El mundo se caía y, de pronto, todo parecía tan frágil. Planes, sueños, estabilidades. ¿Cuál es tu mayor angustia, esa que no le contás a nadie? ¿Hay alguna cosa que hubieras hecho diferente? Ahí estaban los dos, rondando los cuarenta, en una pandemia global que les permitía detenerse y hacer un balance. El uno para el otro, una hoja en blanco, donde no había una expectativa del otro lado y podían compartir sin miedo fortalezas y debilidades. Lucía, cuando no reía, intentaba remendar las heridas de un corazón destrozado por un marido que se marchó un buen día y se fue del país al reconectar con una novia del pasado. Aunque aquello había sucedido hace ya un buen tiempo, nunca pudo reponerse del todo y seguía viviendo en una casa vacía, desconfiada de los hombres y apartada del mundo de las citas.
A veces sentía que perdió el barco. Que ya no sería madre como siempre había pensado.
“¿Te gustaría volver a enamorarte?”, preguntó Pedro una noche.
Lucía suspiró y no dijo nada. En realidad, no había vuelto a plantearse. A Pedro, del otro lado de la vida, le pasaba algo parecido. Solo que para olvidar a Jimena en vez de evitar las relaciones se había enredado en mil amores que fracasaban estrepitosamente. Como si la siguiera buscando en cada nueva mujer que conocía, como si una parte de ella habitando en otra pudiera venir a aliviar en algo la nostalgia que aún sentía. Al fin y al cabo no eran tan distintos, concluyeron y decidieron que una buena idea sería brindar en vivo uno de estos días por el mal de amores. Al estilo pandemia, claro. Hasta ese entonces sus conversaciones siempre fueron auditivas. Jamás habían roto la barrera de las cámaras.
La primera vez que hicieron una videollamada ya se conocían tanto que ninguno se ocupó por arreglarse mucho y la cita transcurrió en piyamas. Habían quedado en un tutorial de cocina. Pedro, que era chef, le enseñaría una receta y tendrían una cena compartida. Cuando la pantalla se abrió y Pedro vio a Lucía, sintió un vuelco en el alma. Toda esa dimensión humana adquirió forma de mujer, pero de una forma que trascendía meramente el deseo.
De manera profunda. Entrañable y distinta.
Y así se siguieron viendo. Construyendo esa relación a la distancia. Lucía empezó a sentir que de a poco empezaba a bajar la guardia. Como si en estos tres últimos meses, cuando todo el mundo de afuera se derrumbaba, en ella empezara a brotar por fin de nuevo la primavera. Por eso, cuando una noche de junio en medio de una película que miraban por Netflix a teléfono abierto, él le preguntó de repente:
“¿Te casarías conmigo cuando termine todo esto?”.
Lucía sonrió y contestó que sí. De una.
No le quedaba ya ninguna duda. Aunque nunca se hubieran rozado sus cuerpos.
* Lucía y Pedro están esperando que se abran las fronteras para conocerse en persona. Aunque el futuro de ambos todavía es incierto, numerosos estudios indican que el distanciamiento social en un mundo detenido ha ayudado a estrechar vínculos mucho más profundos para quienes se han conocido en tiempo de pandemia. Ilustración: Yuki Yshizuka.
Fuente: www.lanacion.com.py
Domingo, 14 de Junio de 2020
ENLACE INTERNO A ESPACIO DE VISITA RECOMENDADA
(Hacer click sobre la imagen)
ENLACE INTERNO A ESPACIO DE VISITA RECOMENDADA
(Hacer click sobre la imagen)