Óleo sobre tela, 2009
70 x 90 cm.
En una atmósfera de color, la forma femenina olvida algunos de los códigos del retrato.
Para Gladys, la representación no pasa por una pormenorizada información visual,
sino por la evocación casi esquemática de la forma corporal que antepone lo gestual
y expresivo a lo descriptivo anatómico como clave del significado de la forma.
GRUPO ABIERTO
Comentario de CARLOS SOSA La pervivencia de la pintura en tiempos de la complejidad estética contemporánea confirma, por un lado, la preferencia de un significativo sector de personas por este medio histórico de experimentación y búsqueda de la expresión formal: cuestión que expone el campo de la valoración social de lo pictórico a determinados niveles de discusión que abarcan tanto la reflexión teórico-histórica de su puesta al día como lenguaje plástico y aquella que sopesa la legitimidad del mismo, que había transpuesto, mucho ha, el ámbito del arte hasta devenir herramienta cotidiana de sectores que operan con lo pictórico en dimensiones afines: la publicidad, la estetización del medio y las prácticas -muy extendida, por cierto- diletantes. El otro lado de la cuestión plantea la competencia de lo pictórico ante la imagen de los medios tecnológicos de avanzada en estos días de revolución de lo visual. Y nos preguntamos si lo pictórico podría dar cuenta del imaginario contemporáneo, considerando la expansión: sostenida de la imagen inteligente en grandes sectores del medio social.
Quizá la respuesta aún requiera de un tiempo de gestación, pero lo cierto es que la pintura, como otros medios tradicionales, supo zanjar el meollo buscando en sí misma la clave de lo formal como símbolo y alternativa de la nueva realidad. Con otras palabras, la pintura es activa porque evoca desde su materialidad compleja todo un universo de valores que moviliza y estimula una estética enriquecida en el rito de lo social compartido. Es este el marco en el que se presentan las obras de Mercedes de Centurión. Iima Laterza-Codas. Gladys Mas. Lendi Peña. Alicia Perito y Martha Uhl. Cada una de ellas busca en el intricado pero apasionante mundo de la forma artística la estrategia formal que les facilite expresar el imaginario personal.

