PACO, LA GESTIÓN DEL OTRO Y DEMÁS YERBAS
Escrito por: MANUEL FERREIRA BRUSQUETTI
Diciembre 2010
PACO, LA GESTIÓN DEL OTRO Y DEMÁS YERBAS
Paco es un paraguayo común y corriente. Le gusta el fútbol, la cerveza, los asados, es amiguero y, como corresponde, tiene un laburo en el sector público. No terminó el colegio, porque “estudiar es luego una pérdida de tiempo”. Obviamente, Paco hace política cuando hay elecciones “porque así el Partido lo reclama”.
Paco es un paraguayo común y corriente. Le gusta el fútbol, la cerveza, los asados, es amiguero y, como corresponde, tiene un laburo en el sector público. No terminó el colegio, porque “estudiar es luego una pérdida de tiempo”. Obviamente, Paco hace política cuando hay elecciones “porque así el Partido lo reclama”. Además, “siempre se toca algo”. “¡Qué buenas van a estar las elecciones del 2013!”, comenta Paco, “¡con todos los ricachones que se están metiendo a la política, va a correr guita a cacharrata!”. La convicción política de Paco es tan amplia como el valor que tiene su cédula y su dedo entintado el día de la votación.
Como buen pila (etnia a la cual se precia de pertenecer), no cree en el trabajo duro como fuente principal del bienestar y considera que cuando hay alguna posibilidad de alzarse con unos mangos con poco esfuerzo no se la debe desaprovechar. De hecho, Paco jamás la desaprovecharía. Entretanto, pasa la vida gastando las calurosas tardes paraguayas bajo el mango, ataviado de su correspondiente camisilla, sentado en su silla cable y saboreando un rico tereré. Paco jamás se interesó en viajar para comprender lo que ocurre en el mundo, “¿Para qué, pio?” dice, “si todo lo que hay para ver, se ve en la tele. Yo con irme en la playa en Camboriú, estoy hecho.”
Hay que destacar que Paco es considerado “un buen tipo”.
El problema más serio de Paco, sin embargo, no es su restringida honradez, o su limitada cosmovisión, que se resume en la atenta observación de su ombligo. Ni siquiera es su aún más restringida capacidad de trabajo. Su problema más serio es que su propio bienestar no se mide por los resultados de sus acciones, sino por la calidad de su entorno. Cuando en ese entorno exista alguien o “álguienes” que empiecen lenta y pausadamente a superar el nivel de vida a que el propio Paco y su entorno adhieren, es cuando Paco saca los dientes. “¿Yo no sé qué lo que se cree el tipo ese?”, le cuenta Paco a los perros, “Ya tiene demasiadas cosas. Antes laburaba de empleado, después tomó un crédito se hizo para su negocio y empezó a ganar plata. Ya arregló su casa y cambió su auto pero llega todos los días tarde de su trabajo. Seguro luego que a alguien le está jodiendo, o si no tiene para su padrino que le hace hacer negocios. Eso es lo que nos falta a nosotros, los perros”. Para Paco es inconcebible que se pueda progresar con trabajo honesto, inteligencia y dedicación.
Los Pacos abundan no solamente en el sector público donde es clara su influencia en ministerios, tribunales, municipalidades y oficinas públicas de diversa índole, sino también han sido votados y tienen mayoría en el Parlamento donde se pasean orondamente votando leyes que frenan el desarrollo del país.
Hay Pacos también en la empresa privada que se la pasan camanduleando en el trabajo, tratando de picar un vuelto o de declararse enfermos para no ir a laburar. Como puede notarse, los Pacos están dando lo mejor de sí al sector privado.
Hay también varios Pacos en la prensa, que critican cuando no se debe y dejan pasar cuando conviene, apoyando con sutilezas el status quo y la mediocridad, a cambio de algún sueldito. Estos Pacos mienten cuando hay que hacerlo y lo hacen sin remordimiento alguno. Total, “algo quedará”.
Un problema serio en esta bendita tierra es la cantidad de Pacos que arrastramos en nuestra sociedad. Paraguayos de poco aporte y alta crítica. Profesionales de la Camándula.
¡Que se acaben los Pacos!
Fuente: http://www.dende.org.py
(Registro: Junio 2011)