QUE SE ACABE EL POLVO
Escrito por: MANUEL FERREIRA BRUSQUETTI
Noviembre 2010
QUE SE ACABE EL POLVO
Hace unos días estuve por el Este recorriendo la zona agrícola con gente de fondos de inversión, y la persona que viajaba conmigo me dijo una frase que fue muy ilustrativa: “La ruta tiene muy poca tecnología, pero al costado de ésta, después de la cuneta, los campos con cultivos tienen tecnología de clase mundial”.
Hace unos días estuve por el Este recorriendo la zona agrícola con gente de fondos de inversión, y la persona que viajaba conmigo me dijo una frase que fue muy ilustrativa: “La ruta tiene muy poca tecnología, pero al costado de ésta, después de la cuneta, los campos con cultivos tienen tecnología de clase mundial”. Obviamente, la ruta donde viajábamos era de tierra, llena de pozos y en muy mal estado. El polvo que se levantaba era la señal más evidente de la ineficiencia del Estado.
¿Por qué digo que esta visión fue muy ilustrativa? Sencillamente porque da una pauta de la diferencia de gestión entre el sector público y el privado. Mientras el camino es el mismo que podrían haber tenido los Asirios y los Caldeos varios miles de años antes de Cristo, más allá de la vera del camino se opera un tractor que conectado a través de un GPS a un satélite ¡no necesita chofer para hacer labores agrícolas!
En este campo, el sector privado, a pesar de los problemas que pudo haber tenido ha ido creciendo sostenidamente. La gente que llegó a esa zona hace más de 30 años abriéndose paso en la espesura del monte con un machete, hoy es dueña de un pujante conglomerado de empresas que genera empleo para miles de personas. Gracias a este grupo de personas entre los que hay agricultores, transportistas, comerciantes, proveedores de agroquímicos, banqueros, técnicos y mecánicos, y quién sabe cuántas profesiones y oficios más, el Paraguay crece y se desarrolla. El crecimiento del país de este año lo ha demostrado
El Estado, sin embargo, no ha hecho su parte. Los fondos que ha recibido han sido casi en su totalidad invertidos en generar una base política más amplia para el gobernante de turno y su partido. Paraguay ha ido creciendo también sostenidamente en su número de funcionarios, y el Estado ha perdido gran parte de su capacidad de intervención en la economía.
El Estado ha estado ausente del desarrollo. Su aporte de estabilidad macroeconómica ha sido insuficiente. Los fondos que ha recibido han sido malgastados sistemáticamente según la voluntad del gobernante de turno. Itaipú ha dado al país más de 10.000 millones de dólares, pero esa inversión no es notoria, y hoy está siendo malgastada en las municipalidades para generar todavía más sustento político empleando a cualquiera en alguna institución pública.
El Ministerio de Hacienda del actual gobierno, lejos de mejorar la situación, sólo ha continuado con la tendencia de gasto que viene desde inicios del periodo democrático. También se le han acabado las ideas: en un país donde queda todo por hacerse, de lo único que se le escucha hablar es del Impuesto a la Renta Personal. Más allá de la importancia de este impuesto, sobre la cual no puede a esta altura existir dudas (a pesar de lo que puedan decir los parlamentarios), existen miles de necesidades que deberían ser encaradas por el Estado Paraguayo y serían posibles en el marco del realismo político.
Esta larga historia de derroche puede terminar de la mano de políticas inteligentes y creativas donde el bienestar del ciudadano debe ser el objetivo principal. No importa, en este contexto, si es el Estado o son las fuerzas del mercado quienes generan este bienestar. No podemos seguir sin construir una infraestructura de servicios públicos, sobre todo de salud y educación, que den sustento al bienestar del ciudadano. No podemos seguir sin construir una infraestructura productiva de alto nivel que permita ser más productivas a las empresas y generar mayor empleo. No puede ser que los pedidos de concesión realizados por el “socialista” gobierno de Fernando Lugo, estén siendo frenados por el “paladín” de la libertad de mercado. Dejemos de lado lo absurdo y decidámonos a crecer, progresar y sacar compatriotas de la pobreza. Que se acabe el polvo.
Fuente: http://www.dende.org.py
(Registro: Junio 2011)