PEDRO GÓMEZ SILGUEIRA

Foto de PEDRO GÓMEZ SILGUEIRA
Nacimiento:
29 de Abril de 1970

Los reyes Bhumibol y Sirikit - EXPERIENCIA TAILANDIA (3) - Texto y fotos PEDRO GÓMEZ SILGUEIRA - Domingo, 15 de Mayo de 2016

Los reyes Bhumibol y Sirikit - EXPERIENCIA TAILANDIA (3) - Texto y fotos  PEDRO GÓMEZ SILGUEIRA - Domingo, 15 de Mayo de 2016

Los reyes Bhumibol y Sirikit

 EXPERIENCIA TAILANDIA (3)


Texto y fotos  PEDRO GÓMEZ SILGUEIRA


pgomez@abc.com.py

Misteriosa y casi desconocida en Occidente, la casa real de Tailandia es de las más queridas y veneradas en el Sudeste Asiático. ¿El motivo? Una vida de película y obras sociales para preservar las tradiciones ancestrales del país, además de erradicar los cultivos del opio para reemplazarlos por hortalizas, frutas y flores.

Las enormes fotografías del rey Bhumibol (Rama IX) y la reina Sirikit, pertenecientes a la dinastía Chakri, están en todos los rincones del país. Y entre las montañas más altas de esta nación, en el Parque Nacional Doi Inthanón, se encuentran las espectaculares pagodas construidas para conmemorar los 50 años del monarca, en 1987, e igual cantidad de años de la reina, en 1992. Ahora conforman un conjunto casi gemelo en medio de delicados jardines y una vista más que paradisíaca, legendaria y mística.

Aunque muy avanzados en edad, el retrato de la pareja real se detuvo décadas atrás entre ornamentos y flores. Se han ganado el aprecio y respeto de su gente dentro y fuera del país. Aunque en Tailandia, hablar mal de la realeza o profanar sus nombres puede costar la prisión.

Bhumibol Adulyadej heredó el reinado de Tailandia, en 1946, siendo aún menor de edad, con lo cual, en la actualidad, es el monarca que más tiempo lleva en el trono en el mundo, superando a la decana de las monarquías europeas: la reina Isabel II, que asumió en 1952.

La vida de los reyes de Tailandia ha ocupado espacios en la prensa asiática y europea, pues traen consigo una larga historia que comenzó con la dinastía Chakri, que reina ininterrumpidamente desde 1782, de Rama I a Rama IX.

Sirikit Kitiyakara pertenece a la nobleza de su país y es de ascendencia real. Tiene 83 años, nacida el 12 de agosto de 1932, creció con sus abuelos en Bangkok mientras sus padres ejercían la diplomacia en los Estados Unidos. Pero cuando su papá fue designado embajador del entonces Reino de Siam ante Francia, Dinamarca y Reino Unido, ella fue a vivir con ellos a Europa, incluyendo Suiza.

Bhumibol tiene 88 años, nació el 5 de diciembre de 1927, en los Estados Unidos, pero luego de pasar la primera infancia en Bangkok se trasladó con toda su familia a Suiza con solo seis años. Cuando su hermano, el rey Rama VIII, falleció, heredó el trono, aún menor, pero la casa real decidió que concluyera sus estudios en Europa, donde conoció a Sirikit, a la vez prima lejana.

El monarca regresó a su país en 1950 para asumir el trono acompañado de la flamante novia. Al mes siguiente, se casaron con todas las pompas de la ceremonia real. Hay que imaginarse lo que es una boda real en Tailandia.

Como lo manda la tradición, el rey ingresó a un monasterio como monje budista, en 1956, y Sirikit se convirtió en la reina regenta durante ese periodo, desempeñándose como una verdadera alteza real y se ganó al pueblo. Tan amada y respetada es que el "Día de la Madre" en Tailandia se celebra el día de su cumpleaños.

Innumerables títulos y distinciones nacionales e internacionales han recibido los monarcas, sobre todo por sus obras sociales y solidarias, además del esfuerzo por rescatar y preservar para las generaciones futuras las costumbres ancestrales y tradiciones en vías de extinción.

El sentido de humanidad es algo que tienen en común. Sirikit es presidenta de la Cruz Roja de Tailandia desde 1956 y, también, se ha involucrado activamente en las tareas humanitarias y de asistencia para los refugiados de Camboya y Birmania. Además, tuvo gran protagonismo para la recuperación de su pueblo y país luego del tsunami de 2004. Escribió varios libros y compuso canciones que hoy en día se escuchan en el palacio real.

El rey comparte la misma inquietud por mejorar la calidad de vida de la población con proyectos sustentables para la vida económica, y se jugó en los momentos difíciles por la democracia.

Labor social

El Instituto Reina Sirikit y la Fundación de Apoyo de la Reina Sirikit de Tailandia (The Foundation for the Promotion of Suplementary Occupations and Related Techniques of Her Majesty Queen Sirikit of Thailand) han ayudado al rescate de las tradiciones y costumbres, y empezaron por la seda. Además de ser un arte, es un renglón muy importante de la economía. Es una fusión de diseños, colores y estampas cuya belleza se puede admirar durante la visita al palacio real de Dusit, donde se puede ver la exhibición "Arts of de Kingdom", con las más primorosas obras.

“Todo se inició hace unos 40 años atrás, cuando el rey y la reina realizaban constantes visitas a los lugares más remotos del país para llevar asistencia a las tribus más relegadas. Se les entregaban alimentos y asistencia sanitaria, pero el rey veía en esos viajes que no era una ayuda sustentable y, entonces, buscó una nueva forma de ayudar para mejorar la calidad de vida de la población”, se resume en el libro The Power of Love, el álbum de la reina.

“La gente recibía a los monarcas con lo mejor de su artesanía en estos viajes y, entonces, el rey pidió a la reina que vieran cómo ayudarles. Pensaron que lo mejor sería preservar esos trabajos primorosos para que las generaciones futuras aprendan y, al mismo tiempo, evitar que los jóvenes vayan emigrando con sus familias a las grandes ciudades”, explica Thanpuying (Lady) Pharani Mahanonda, secretaria privada adjunta de su majestad, quien nos guió durante la visita.

En el instituto, los jóvenes aprendieron las técnicas de sus antepasados y, a la vez, lograron contar con un ingreso que les permitiera mejorar la calidad de vida. Así revivieron las artesanías perdidas y artes antiguas del país, que ya solamente conocían los ancianos.

Además de la seda, se preservaron y rescataron artesanías realizadas con plantas típicas de algunas regiones del país, o un elemento muy curioso y único en el mundo, como ser las brillantes y coloridas alas de los escarabajos: “Cuando los escarabajos mueren, sus alas quedan de un verde brillante o cobre reluciente. Si son eliminados, no tienen el color ni la belleza que obtienen al morir naturalmente. Esto combinado con la llamada madera de marfil adquiere una belleza única”, dice Mahanonda.

Dejar el opio

La monarquía, a través del Royal Project Foundation of Thailand, se ha abocado exitosamente a ayudar a las tribus del norte del país, que anteriormente se dedicaban a la plantación del opio. “Los reyes les pidieron que dejaran y se dedicaran a cultivos que el país necesita importar”, precisa la Dra. Nuttha Potapohn, responsable del laboratorio y catedrática de la Universidad de Chiang Mai, la segunda ciudad.

Esto también tiene un componente ambiental, pues para plantar la amapola del opio se debían además talar los bosques y quemarlos. En cambio, esta práctica se reemplazó por cultivos de otros vegetales y cría de animales de diversas especies, entre las que sobresalen las truchas.

Uno de principales centros de investigación, experimentación y ejecución del proyecto, de hecho, está en el Parque Nacional Doi Inthanon.

Los agricultores han sido entrenados y asistidos para los cultivos de clima templado en una zona netamente tropical gracias al proyecto. De este modo, dejan el cultivo del opio y se dedican a la agricultura de hortalizas, frutas, flores y otros productos industrializados, como legumbres, arroz, té y café, mediante la aplicación de buenas y modernas prácticas agrícolas. Además, aseguran el mercado de consumo y la comercialización, sigue explayando la Dra. Nuttha.

En el parque se pueden ver pabellones de exóticas flores comestibles que son seleccionadas por mujeres campesinas. Se venden en negocios del proyecto real y a la gente común que los requiera.

Los agricultores, a su vez, reciben los plantines de la “nursery”, donde sus esposas trabajan en la siembra y transplante. Se entrenan en cultivos hidropónicos y experimentan con productos resistentes a las plagas e injertos.

Varios técnicos y funcionarios del Paraguay y Uruguay acuden todos los años a capacitarse en esta estación agrícola, asegura el embajador en Buenos Aires, concurrente en nuestro país, Jesada Chavarnbhark.

Los óptimos resultados están a la vista de todos con la más moderna tecnología en el Centro de Investigación. Del laboratorio, los plantines pasan a invernaderos y, luego, se entregan a los agricultores a un precio muy barato.

Los estudiantes de la región realizan pasantías en el lugar, y los reyes siempre les dan becas para que estudien en el exterior y regresen a aportar a su país en las áreas sensibles. Se llaman “becas del rey”.

El Gobierno tailandés también ofrece becas, pero exige que vengan a trabajar el doble de años de estudio para aportar sus conocimientos. En cambio, las becas del rey no tienen este requisito y, además, generan mayor atracción y compromiso por parte de los jóvenes.

Sin lugar a dudas, una experiencia tailandesa, que según los responsables ha dado un resultado del 100 % en la erradicación del cultivo del opio. ¿Qué pasaría aquí en Paraguay con cultivos sustentables en vez de la marihuana? Es la pregunta que nos quedó flotando.

Fuente:  ABC Revista

www.abc.com.py

Domingo, 15 de Mayo de 2016

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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