APOSTEMOS AL METEORITO
Por LUIS BAREIRO
lbareiro@uhora.com.py
Hace dos días partieron de Brasil 800 jóvenes de todo el país con destino a las 20 mejores universidades del mundo, desde la flemática Universidad de Cambridge hasta la mítica Universidad Tecnológica de Massachusetts.
Son parte de los 75.000 estudiantes que becará Brasil en los próximos cuatro años como parte del programa Ciencia sin fronteras, un plan orquestado por la todopoderosa Cancillería brasileña cuya meta es convertir al Brasil en un centro mundial de investigación y desarrollo tecnológico.
La presidenta Rousseff destinará dos mil millones de dólares del Tesoro para pagar las becas.
La prensa latinoamericana se hizo eco de la noticia, incluyendo declaraciones de políticos de toda la región que lamentaban que solo Brasil con sus inmensos recursos pudiera embarcarse en semejante proyecto.
Mintieron, como siempre.
Brasil tiene 203 millones de habitantes. El espectacular programa de becas de Itamaraty beneficiará solo al 0,03 por ciento de la población.
Paraguay, por ejemplo, tiene siete millones de habitantes. Si invertimos 400 millones de dólares en cuatro años becaremos a más de 13.000 jóvenes, lo que representa el 0,1 por ciento de nuestra población, tres veces más de lo que pretende hacer Brasil.
¿Tenemos esa plata?
La tenemos.
Hasta ahora, el Parlamento solo logró licuar la mitad de los 240 millones de dólares adicionales que paga Brasil desde este año por la energía que le cedemos en Itaipú.
Los legisladores atomizaron la mitad de los recursos repartiéndolos entre sus correligionarios gobernadores e intendentes. Milagrosamente, quedaron otros 100 millones de dólares cuyo gasto todavía debe ser reglamentado.
Son 400 millones de dólares en cuatro años.
Si comenzamos a becar este año, para el 2017 estarán regresando al país los primeros 13.000 jóvenes graduados en las 20 mejores universidades del mundo.
Con menos del uno por ciento de ellos hacemos un Congreso de lujo.
Con el 25 por ciento ocupando puestos claves en la administración pública revolucionamos el Estado.
Me dirá que no es tan fácil. Por supuesto que no. No lo fue en Corea ni en China. No lo es en Brasil.
Los cambios no son rápidos ni mágicos. No se producen por generación espontánea. Los hace la gente; gente con conocimientos.
No esperemos que nuestros políticos los hagan. No pretendamos que sean ellos quienes den el primer paso. No lo harán. Es una cuestión de supervivencia.
Los dinosaurios no hicieron el meteorito. Simplemente, les cayó encima.
Fuente: ULTIMA HORA (ONLINE)
Sección OPINIÓN
Domingo, 08 de Enero de 2012, 01:00
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