LOS PADRES DE LA CRIATURA
Por LUIS BAREIRO
lbareiro@uhora.com.py
Si Diputados aprueba la ley que crea el fondo para la educación que sancionó el Senado el jueves último, a partir del 2013 habrá más de 50 millones de dólares por año para invertir en becas universitarias y de posgrado, y en investigación científica, lo que supondrá la mayor oportunidad que se le haya dado a las ciencias en territorio paraguayo en toda su historia.
No lo dijo cualquiera. Lo afirmó un emocionado Antonio Cubilla, patólogo, investigador, Premio Nacional de Ciencias y una de las personalidades científicas más brillantes e íntegras del país.
Si los diputados aprueban esa ley, habrá más de 140 millones de dólares por año para construir y reparar escuelas y colegios, formar docentes y permitirles a ellos y a sus alumnos acceso a la tecnología educativa.
Si los diputados aprueban esa ley, habrá una oportunidad histórica de pegar un salto de calidad en la educación, un giro copernicano, una vuelta de página a décadas de inercia mediocre.
Esa oportunidad no es mérito exclusivo de alguien, es producto de una construcción colectiva.
No existiría si Lugo no hubiera conseguido arrancarle al Brasil unos 240 millones de dólares adicionales por la cesión de energía paraguaya en Itaipú.
No se podría echar mano a esos recursos si no hubiera una sólida posición fiscal y monetaria cuyos cimientos se colocaron bajo el gobierno de Nicanor.
No existiría la ley si un entusiasta abogado como Carlos Mersán no hubiera prestado oídos a las ideas desordenadas de una partida de periodistas, y en un esfuerzo titánico les hubiera dado cuerpo en un proyecto de ley.
Ese proyecto no tendría todo el rigor técnico necesario si economistas como César Barreto y Manuel Ferreira, o analistas como Óscar Charotti, no hubieran cedido generosamente su tiempo y conocimientos para consolidarlo.
Ese proyecto no tendría un formato de ley si el senador Marcelo Duarte no hubiera pasado horas encerrado en su oficina ajustando cada artículo a las demás leyes y a la Constitución.
Ese proyecto jamás se hubiera aprobado si un número notable de políticos de todos los colores no hubiera cumplido su promesa, contra todo pronóstico; apostando por esta vez al futuro, más allá de sus particulares y coyunturales intereses políticos.
Esta ley puede tener errores, y es posible que en algún momento haya que corregirla e incluso cambiarla por completo, pero es absolutamente seguro que dará frutos.
Será bueno recordar entonces que solo se logran resultados cuando se construye sobre lo que hicieron los demás.
El cambio no es producto de la acción solitaria de un hombre ni de un gobierno, sino de la acción colectiva de una sociedad a lo largo del tiempo.
Fuente: ULTIMA HORA (ONLINE)
Sección OPINIÓN
Domingo, 02 de Septiembre de 2012, 00:00
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