EL FRACASO MISERABLE DE LOS INTENDENTES
Por LUIS BAREIRO
lbareiro@uhora.com.py
Después de que Lugo consiguiera cobrarle al Brasil unos 240 millones de dólares adicionales por nuestra cesión de energía en Itaipú, un grupo de ciudadanos decidimos pelearle esa plata a los políticos para que se invirtiera en su totalidad en educación pública, convencidos como estamos de que solo una educación pública de calidad puede reducir la brutal diferencia que hay en Paraguay entre ricos y pobres.
La idea original fue que todos los recursos se depositaran en un fondo fiduciario reglamentado de tal forma que solo pudieran echar mano de ellos para reparar y equipar escuelas y colegios, formar maestros y financiar investigación.
En el arduo debate con la clase política, se aceptó finalmente que una fracción del total obtenido por la cesión de energía (340 o 360 millones de dólares por año) se invirtiera en obras públicas, otra en salud y otra (la más grande) en la creación del fondo para la educación propiamente que pasó a llamarse Fondo para la Excelencia de la Educación.
La mayor polémica, sin embargo, se suscitó en torno a municipios y gobernaciones que ya obtienen un jugoso porcentaje de lo que Itaipú nos paga en concepto de royalties, y que incluso estaban recibiendo parte de lo que se abonaba por cesión de energía, como si también fueran royalties.
Los parlamentarios, que responden en su mayoría a esos intendentes y gobernadores (sobre todo en Diputados), dijeron que era políticamente imposible sacarles el dinero que ya estaban recibiendo (y del que podían hacer uso discrecionalmente).
Lo que se acordó entonces fue una solución salomónica. Los municipios podrían seguir recibiendo ese dinero –con el aumento obtenido por Lugo–, pero, a condición de que la mitad lo debían destinar exclusivamente a la reparación de escuelas y colegios, bajo la coordinación del Ministerio de Educación, y un cuarto a la merienda escolar. La ley mataba así su discrecionalidad.
Con esto se permitiría además que cualquier ciudadano pudiera saber exactamente cuánto dinero recibió su intendente para reparar escuelas y compararlo con lo que hizo.
Hoy, tras un largo y engorroso proceso burocrático, el Fondo para la Excelencia de la Educación está funcionando, destinando más de cien millones de dólares a la investigación y más de cincuenta millones de dólares a la formación docente.
Lo que no funciona son los municipios. Los informes de Contraloría son abrumadores; la gran mayoría de los responsables de administrar este dinero han demostrado absoluta ineficiencia o corrupción al hacerlo.
Tuvieron su oportunidad; era el momento de demostrar que la descentralización podía hacerse, y fallaron miserablemente.
De nada vale lamentarse. Esos fondos seguirán llegando; lo que tenemos que hacer es sacarlos de la administración de los municipios que no aprobaron el examen, y que los administre otra entidad pública, la que sea más conveniente.
No hay que olvidar que el objetivo de la ley es garantizar que haya dinero para educación. Y el dinero hay, lo que estamos discutiendo es a quién le encargamos su administración.
Fuente: ULTIMA HORA (ONLINE)
Sección OPINIÓN
Domingo, 08 de Marzo de 2015, 01:00
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