CARTES: EL CRUZADO O EL DRAGÓN
Por LUIS BAREIRO
lbareiro@uhora.com.py
A esta altura de su gobierno ya todos sabemos lo que el presidente Horacio Cartes no es y nunca será.
Cartes no es ni será simpático, no es ni será un buen orador y no es ni será ese líder político capaz de convencernos de que ya estamos viendo la luz al final del túnel, aunque estemos aún inmersos en las tinieblas.
Hay cosas, sin embargo, que todavía no sabemos con certeza sobre él y que tienen que ver de alguna manera con las internas de su partido.
No sabemos si Cartes es corrupto.
Su administración ha tomado medidas que nos hacen sospechar que no.
Permitió que se hicieran públicas las nóminas de los salarios del Estado, y sus administradores denunciaron casos graves de peculado, como el escándalo de las tarjetas para combustible de la policía y un negociado parecido en Senepa.
Por otro lado, metido hasta el cogote en las farragosas internas coloradas, Cartes no tiene empacho en dejarse retratar con miembros de su partido sospechados de mantener fuertes vínculos con los narcos, cuando no de ser directamente algunos de los jefes (o jefas) de los cárteles locales.
A juzgar por la queja lastimera de una legión de sus correligionarios, también podemos suponer que el presidente sigue negándose a repartir masivamente cargos y licitaciones en la jauría republicana, aunque sí ha concedido jugosos zoquetes a determinados líderes que mantienen su fidelidad en el marco traicionero de las internas.
Sabemos que Cartes es autoritario y que se vuelve loco con cualquier pregunta que suponga para él una interpelación, pero no tenemos certeza (aunque sí fundadas sospechas) de que esté alentando un proyecto no democrático de largo plazo.
Estos dos aspectos últimos están íntimamente vinculados con la interna colorada y con las hipótesis de por qué el presidente decidió bajar al fango para disputarlas.
Según los nuevos disidentes, Cartes tiene trazado un plan de continuidad y eso implica asegurar el control del partido que usó para llegar al poder. De acuerdo con esto, quienes lo están enfrentando hoy solo pretenden evitar la construcción de un nuevo modelo autocrático.
De acuerdo con los cartistas, sin embargo, el presidente está enfrentando al sector del partido que se resiste a abandonar las viejas prácticas clientelistas que suponen la repartija de la cosa pública entre los correligionarios.
Es la incógnita detrás de la interna.
O el presidente es un cruzado que busca domesticar a la fiera insaciable de su partido, o es una fiera insaciable a la que algunos cruzados de su partido pretenden domesticar.
Puede que sean ambas cosas a la vez.
La respuesta nos dará la pieza que nos falta para completar ese rompecabezas que es Cartes.
Para bien o para mal, es probable que nos enteremos de quién es realmente después de las dichosas internas.
Fuente: ULTIMA HORA (ONLINE)
Sección OPINIÓN
Domingo, 21 de Junio de 2015
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