LA CRUZ DEL CAMPESINO, 1982
Óleo de CARLOS FEDERICO REYES
Óleo sobre cartón entelado de 60 x 50 cm.
Formada por las veleidades del tiempo,
los instrumentos propios de su oficio
y su permanente necesidad de integrarse a la ciudad.
La base de la cruz está representada por una falda
y piernas de mujer ya de estilo ciudadano,
entremezcladas con la mancera del arado.
MITA’Í CHURÍ ES AUTÉNTICO
Tan auténtico como ingenuo y esa ingenuidad, junto con la verdad esencial de su pintura, es lo que lo hace tan atractivo a nuestros ojos y lo emparienta, aun cuando sea lejanamente y a la distancia de los siglos, con algunos clásicos. La materia de la que Mita'í Churí parte es, en apariencia, poco elaborada. A sus años, Mita'í Churí es un hombre lleno de recuerdos de lo que fueran antaño Asunción y sus alrededores. Don Carlos trabaja directamente sobre sus vivencias y sus memorias, o mejor aún, trabaja aquellas vivencias que permanecen en su memoria sin que su limpia mirada de niño se haya visto modificada con posterioridad. Contemplar estos cuadros, descubrir en ellos, más allá de la viveza de los colores y de la distorsión de las figuras, la historia de un pueblo vista e interpretada desde la ingenua perspectiva de un niño que a veces asoma su rostro como protagonista, es una experiencia estética de gran valor.
Crítica de arte de la Señora