BRASIL, ¿ES EL LÍDER DE LA REGIÓN?
El Brasil, por la extensión de su superficie geográfica, por su numerosa población y por el tamaño de su economía es, por lejos, el país más grande de América del Sur.
El ex presidente de los Estados Unidos, Richard Nixon, decía que "bastaba mirar el mapa de América del Sur para ver la importancia del Brasil".
Pero el Brasil no solamente es grande e importante, sino además tiene una de las mejores Cancillerías del mundo, como lo es el renombrado Itamaraty.
Por todo esto mucha gente no puede salir de su asombro al ver cómo un país de estas características ha demostrado tan poco liderazgo político en la reciente Cumbre del Mercosur.
Si bien esta falta de liderazgo puede sorprender a muchos, no sorprende a aquellas personas que conocen la sociedad brasileña, el funcionamiento del sistema político en el vecino país y las características de la coalición que apoya al gobierno de Dilma Rousseff.
LA SOCIEDAD BRASILEÑA. Para entender a la sociedad brasileña tenemos que conocer su historia, la cual es muy diferente a las de todas las naciones hispanoamericanas.
Mientras nosotros fuimos "colonias" del imperio español, el Brasil fue "imperio" cuando el rey Juan VI de Portugal hizo el traslado de la sede del Gobierno de Lisboa a Rió de Janeiro, huyendo de los Ejércitos de Napoleón I.
Mientras las colonias españolas se rebelaron contra la monarquía reinante en España y consiguieron su independencia alrededor del año 1810, el Brasil continuó siendo una monarquía hasta el año 1889, bajo los reinados de los emperadores Pedro I y Pedro II.
Pero con el Brasil no solamente nos diferencia ese origen imperial y monárquico sino también el idioma que hablamos.
El Brasil es el único país de América Latina que habla el portugués y todos sabemos la importancia que tiene el idioma en la identidad de un individuo y en la formación de la cultura nacional.
Si bien el español y el portugués tienen sus orígenes en el latín, no podemos desconocer las dificultades de comunicación y la barrera cultural que significa hablar idiomas diferentes.
Pero las barreras no han sido solo culturales sino también geográficas, porque a pesar de que Brasil limita con todos los países de América del Sur, menos con Chile, el inmenso Amazonas y la imponente cordillera de los Andes los separa físicamente de la mayoría de los países de la región.
Por su historia diferente, por su idioma diferente y por la separación que la geografía nos ha impuesto, el Brasil ha vivido permanentemente de espaldas a la América Hispana.
Por eso no nos debe sorprender cuando viajamos al vecino país, observar el enorme desconocimiento de lo que ocurre en la región, que tiene no solo la ciudadanía brasileña, sino incluso los principales dirigentes políticos, empresariales y sociales del Brasil.
Si bien es cierto que hay excepciones, como la de los diplomáticos de Itamaraty, la de los empresarios que invierten en los países vecinos y la de la gente de seguridad que combate a la delincuencia internacional, también es cierto que ellos son una muy pequeña minoría.
Es muy difícil que el Brasil pueda ser un líder en América del Sur, cuando los temas de esta región prácticamente no están en la agenda política, ni en la agenda de los medios de comunicación.
EL SISTEMA POLÍTICO BRASILEÑO. Por otro lado, es difícil que el Brasil pueda liderar la región con el complejo sistema político e institucional que tiene.
Debemos recordar que Brasil es un país federal con 26 estados y 1 Distrito Federal. Algunos de estos estados son muy ricos como el de San Pablo y la mayoría son muy pobres como el de Piaui.
En el Congreso brasileño cada estado tiene 3 senadores sin importar su tamaño y una cantidad de diputados proporcional a su población, con un mínimo de 8 diputados y un máximo de 80 diputados.
Este sistema ha llevado a que los estados pobres que son el Norte, el Nordeste y el Centro Oeste tengan 60 senadores y 257 diputados, mientras que los estados ricos que son los del Sudeste y del Sur tengan apenas 21 senadores y 256 diputados.
Con esta composición en el Congreso es poco factible que el Brasil pueda liderar una región pobre como es en general América del Sur. Porque liderar, entre otras cosas, significa estar dispuesto a ayudar a los países liderados, lo cual es muy difícil teniendo en cuenta que los estados que tienen mayoría en el Parlamento son tan pobres o más pobres que muchos de los países de la región.
Para complicar aún más este complejo sistema político, tenemos que recordar que en el Brasil existen 22 partidos políticos con representación parlamentaria, de los cuales 10 constituyen la coalición de apoyo del actual gobierno de Dilma Rousseff.
Entre estos 10 partidos existen algunos de la extrema izquierda como el Partido Comunista do Brasil (PCdoB) que es marxista-leninista y otros de la derecha como es el caso del Partido da República (PR) que es conservador y liberal.
El partido más importante de la coalición que apoya a Dilma es el Partido de los Trabajadores (PT) que también tiene un espectro ideológico que va desde la extrema izquierda hasta el centro.
EL LIDERAZGO REGIONAL BRASILEÑO. Es vox populi en el Brasil que los sectores de izquierda más radicalizados de la coalición que apoyan ahora a Dilma y anteriormente a Lula, no están conformes con las políticas "internas" que ambos gobernantes han adoptado.
No son pocas las voces en esos sectores que critican las políticas económicas "neoliberales" adoptadas, y lo poco que se ha hecho para reducir la concentración de la riqueza y la enorme desigualdad social.
También es vox populi en el Brasil que el elemento que han usado los gobiernos de Lula y de Dilma para calmar a su izquierda radical ha sido la política "exterior", donde el Brasil ha coqueteado con Chávez, con Correa, con Evo e incluso con la misma Irán.
Para agradar a la izquierda de la coalición interna, todos los enemigos del "imperio Norteamericano" han sido bienvenidos en Brasilia.
Esta política "exterior" presidencial ha causado horrores en ciertos sectores de Itamaraty, que son partidarios de una posición mucho más conservadora y prudente, sobre todo si Brasil tiene pretensiones de ser un miembro permanente del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas.
Todo este complejo entramado hace que el Brasil tenga un liderazgo débil y una política exterior contradictoria.
Este vacío que deja Brasil en la región es ocupado en parte por Chávez que ejerce el liderazgo por medio de su petróleo y de sus dólares.
Todos los países bolivarianos han recibido generosas donaciones del líder venezolano y casi todas las campañas electorales de los sectores de izquierda de la región han recibido importantes contribuciones.
Según denuncias de la oposición en Venezuela, solo en el año 2010 Chávez había donado más de 13.000 millones de dólares a los países de la región y en los últimos cinco años había donado cerca de 70.000 millones de dólares.
Todo esto hace que Chávez, a pesar de ser relativamente pequeño en lo económico sea un gigante político, por lo menos hasta que le duren sus petrodólares.
Exactamente al revés del Brasil que es un gigante económico, pero en la arena internacional, algunas veces parece un enano político.
Todo esto nos puede explicar, parcialmente, por qué el Brasil actuó como lo hizo en el Mercosur.
Pareciera que el politólogo argentino Rosendo Fraga tiene razón cuando dice que "el Brasil, por su tamaño, puede actuar de árbitro en América del Sur, pero por sus dificultades políticas difícilmente puede ser el líder que conduzca a esta zona del mundo".
La crisis en el Mercosur le ha dado la razón.
Todos los países bolivarianos han recibido generosas donaciones del líder venezolano y casi todas las campañas electorales de los sectores de izquierda .
No nos debe sorprender cuando
viajamos al vecino país, observar
el enorme desconocimiento de lo
que ocurre en la región, que tiene no solo
la ciudadanía brasileña, sino
incluso los principales dirigentes
políticos, empresariales y sociales del Brasil.
Fuente: ULTIMA HORA (ONLINE)
www.ultimahora.com
Sección OPINIÓN
Domingo, 22 de Julio de 2012
ENLACE INTERNO A ESPACIO DE VISITA RECOMENDADA
(Hacer click sobre la imagen)