NI FUERA NI DENTRO DEL MERCOSUR, BUSQUEMOS LAS OPCIONES
Desde la destitución de Fernando Lugo la crispación, el enfrentamiento y la polarización entre los habitantes de nuestro país es cada vez mayor.
Primero fueron las discusiones sobre la legalidad o no del juicio político, luego el enfrentamiento se trasladó a la sanción que ha sufrido el Paraguay en el Mercosur, y ahora el debate es sobre si debemos salir o quedarnos en dicho bloque.
Los que están a favor de salir del Mercosur, dicen que la dignidad del país ha sido mancillada y que sería denigrante regresar a su seno el año que viene como si nada hubiera ocurrido.
También afirman que el Mercosur ha dejado de ser un acuerdo económico, donde el objetivo era el libre comercio, para convertirse en un organismo político donde todos sus integrantes, menos el Paraguay, hoy se encuentran dirigidos por gobiernos de izquierda.
Por otro lado, los que defienden nuestra permanencia en el Mercosur alegan básicamente dos motivos:
El primero es que la relación con los vecinos es una relación "eterna", porque siempre vamos a vivir al lado de ellos y siempre vamos a depender de su buena voluntad para sacar nuestros productos al mundo, por nuestra condición de país mediterráneo.
El segundo es nuestra enorme dependencia económica, teniendo en cuenta que el 51% de los más de 5.000 millones de dólares que exportamos el año pasado fueron destinados a nuestros socios del Mercosur.
Estamos ante un dilema, porque las dos posiciones son válidas pero contrapuestas, una defiende la dignidad y la otra defiende la conveniencia económica.
Personalmente considero que esta discusión de salir o quedarnos en el Mercosur es una discusión equivocada, porque limita nuestras opciones.
La discusión que nos abre un mundo de opciones y que es la que tenemos que mantener, es la que nos permita responder la pregunta: ¿Cuál debe ser la estrategia de integración del Paraguay al mundo, para alcanzar el desarrollo?
Evidentemente esa integración al mundo primero pasa por la región y dentro de la región debemos discutir qué hacer con Mercosur. Pero en ese debate el Mercosur pasa a ser un medio, pero no un fin.
En ese debate tenemos que considerar que en el siglo XXI el principal mercado en el mundo para nuestros productos agropecuarios es el Asia, lo cual nos obliga a llegar a los puertos del Pacífico, especialmente los de Chile y los del Perú, que a su vez también son países demandantes de nuestros productos.
Para aprovechar ese mercado mundial y ese mercado regional es fundamental tener acuerdos de libre comercio con ellos y tener rutas y ferrocarriles que nos conecten con los mismos. Una política de Estado debe ser abrir "El camino hacia el oeste", utilizando una frase de la historiadora Julia Velilla Laconich.
La otra relación importante para nuestro desarrollo es el Brasil, con el cual estamos hoy muy molestos, pero ese país es la quinta economía del mundo y nuestro desarrollo industrial pasa, indefectiblemente, por integrarnos a las cadenas productivas de ese vecino. Otra política de Estado debe ser ampliar "el camino hacia el este".
Estas políticas comerciales las podemos concretar tanto saliendo del Mercosur, pero manteniendo una calidad de Miembro Asociado (como lo es Chile) o quedándonos en el Mercosur, siempre y cuando nos liberemos de la imposibilidad de hacer acuerdos de libre comercio con otros países del mundo.
Estas y muchas otras alternativas tenemos que debatirlas serenamente, porque una decisión inteligente puede servirnos de catapulta para el desarrollo, pero un error puede llevarnos al aislamiento y a la pobreza o a la humillación.
Tenemos que encontrar las opciones que nos permitan el desarrollo con dignidad.
Fuente: ULTIMA HORA (ONLINE)
www.ultimahora.com
Sección OPINIÓN
Domingo, 12 de Agosto de 2012
ENLACE INTERNO A ESPACIO DE VISITA RECOMENDADA
(Hacer click sobre la imagen)