EN EL MERCOSUR SIEMPRE HUBO IDEOLOGÍA
Una de las críticas que hoy se hacen al Mercosur es que el mismo ha perdido su naturaleza, porque de ser, en sus inicios, un acuerdo esencialmente económico se ha convertido en un bloque político ideologizado.
A mi criterio, esta crítica es una verdad a medias, que como toda verdad a medias es una afirmación engañosa que contiene alguna parte que es verdad y otra parte que no es cierta o está fuera de contexto.
Para ver el contexto, es imprescindible un recorrido por la historia del Mercosur, desde sus inicios hasta la actualidad.
Comencemos antes de su nacimiento. En la década del ochenta el mundo estaba dividido en dos grandes bloques, el capitalismo liderado por los Estados Unidos y el comunismo liderado por la extinta Unión Soviética.
Esta "batalla ideológica" explicaba por qué los gobiernos de entonces en el Brasil, en la Argentina, en el Uruguay y en el Paraguay eran militares, anticomunistas y alineados con los Estados Unidos. Sin duda, la ideología estaba presente.
A mediados de los ochenta, el avance del comunismo parecía imparable, varios países en el Asia, en el África y en América Latina habían pasado a la órbita soviética.
Una de las causas de esta situación era el apoyo norteamericano a impopulares regímenes dictatoriales, lo que hizo que, a partir de ese momento, los Estados Unidos modificara su política exterior y pasara a apoyar solo a gobiernos democráticos.
Este cambio explica por qué el Brasil, la Argentina y el Uruguay, en diferentes circunstancias, comenzaron sus transiciones hacia la democracia.
Este cambio hizo posible la "Declaración de Foz de Iguazú" en 1985 donde se sentaron las bases para la creación del futuro Mercosur, entre los presidentes "democráticos" Sarney, del Brasil, y Alfonsín, de Argentina.
El Paraguay, hasta entonces gobernado por Stroessner, había quedado aislado de todas esas iniciativas. Sin duda, la ideología estaba presente.
A comienzos de la década del noventa ya se había desplomado la Unión Soviética y la única superpotencia mundial era Estados Unidos.
A nivel regional Estados Unidos lanzaba su proyecto de crear una zona de libre comercio desde Alaska hasta Tierra del Fuego, y esto, entre otras cosas, impulsó la creación del Mercosur entre el Brasil de Collor de Mello, la Argentina de Menem, el Uruguay de Lacalle y el Paraguay de Rodríguez, todos presidentes democráticos y todos de derecha. Nuevamente la ideología estaba presente.
A comienzos del siglo XXI la superpotencia Estados Unidos sufre el ataque terrorista a las Torres Gemelas y en América Latina explota el modelo inspirado en el "Consenso de Washington".
Los gobiernos de derecha son reemplazados democráticamente por gobiernos de izquierda, que privilegian el tema social sobre el económico, que se oponen a la globalización, a las empresas transnacionales, y que defienden el medioambiente.
No fueron casualidades los triunfos de Chávez, Correa, Evo, Lula, Tabaré Vázquez y los Kirchner.
Hasta el Partido Colorado de Nicanor, que gobernaba el Paraguay en ese entonces, para no quedar fuera de contexto, se declaraba en el 2007 como "un partido socialista humanista". Nuevamente, la ideología estaba presente.
El triunfo de Lugo en el 2008 nos integró con fuerza a la corriente ideológica predominante en la región, lo cual explica el porqué de las reacciones de los países del Mercosur ante su destitución.
El problema que hoy tenemos es que nuestro actual gobierno no es afín y, casi con seguridad, el próximo gobierno tampoco va a ser afín ideológicamente con los vientos que hoy soplan en nuestro continente.
Y está demostrado por la historia que es imposible una integración profunda si no hay afinidad ideológica. Comercio puede haber, pero no integración.
Esto tenemos que tenerlo en cuenta cuando analicemos qué vamos a hacer con el Mercosur, porque, sin lugar a dudas, la ideología importa.
Fuente: ULTIMA HORA (ONLINE)
www.ultimahora.com
Sección OPINIÓN
Domingo, 19 de Agosto de 2012
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