NUESTRA POSICIÓN ANTE LOS BONOS SOBERANOS
Durante la semana, los medios de comunicación han difundido ampliamente los aspectos positivos y los aspectos negativos que tiene la primera emisión de bonos que va a realizar el Paraguay en el mercado de capitales internacional.
Según la prensa, dos personas hacia quienes tengo un entrañable aprecio personal y un enorme respeto profesional, Manuel Ferreira y César Barreto, se encuentran "aparentemente" en discrepancia sobre la conveniencia de esta emisión de bonos.
Pongo entre comillas la palabra "aparentemente", porque yo conozco en profundidad el pensamiento de ambos y he participado con ellos en largas conversaciones sobre este tema, y afirmo que, en lo sustancial, no existen discrepancias entre Manuel, César y yo.
Los tres estamos de acuerdo en que el foco de la política económica del Paraguay debe ser el crecimiento económico sostenible, y que para que dicho crecimiento sea posible, tenemos que conseguir que crezca significativamente la inversión.
Los tres estamos de acuerdo en que, en las próximas décadas, el Paraguay debe realizar gigantescas inversiones en infraestructura (rutas, puertos, aeropuertos, transmisión eléctrica, etc.) y que su realización solo va a ser posible mediante la asociación público–privada.
Los tres estamos de acuerdo en que para que la inversión crezca, uno de los requisitos es integrarnos al mundo, porque ahí están los mercados para nuestros productos, porque ahí están las tecnologías necesarias para la producción y porque ahí están los capitales para el financiamiento.
Los tres estamos de acuerdo en que una emisión de Bonos Soberanos en el Mercado Internacional es un paso necesario para esa integración, es un paso que nos permite hacer conocer el país en el centro financiero mundial, lo cual va a facilitar el financiamiento, especialmente, a las empresas privadas que operan en nuestro país. Pero no todo es color de rosa.
Así como estamos de acuerdo con las oportunidades, también estamos de acuerdo con las amenazas y los riesgos.
Los tres estamos preocupados por el gigantesco tamaño de este mercado de capitales. Para hacernos una idea, tan solo en este año los flujos provenientes de dicho mercado para América Latina han superado los 280.000 millones de dólares.
Los tres estamos preocupados con este mercado de capitales, que además de enorme es también tremendamente volátil, porque es un mercado en el que los operadores actúan en manada, es decir, vienen todos juntos, y ante algún problema, también pueden irse todos juntos.
Los tres estamos preocupados ante el riesgo de que los políticos puedan entusiasmarse con esta nueva fuente de financiamiento y nos lleven a un incremento descontrolado de gastos y de endeudamiento, y consecuentemente pueda ponerse en riesgo la estabilidad macroeconómica que hemos conseguido en estos 60 años, evidenciada por la inflación baja, el endeudamiento prudente y el equilibrio fiscal.
Por todo lo expresado, los tres estamos de acuerdo en que esta emisión de bonos soberanos que va a realizar el Gobierno es conveniente, pero también es conveniente tener una ley de "Responsabilidad fiscal", que, entre otras cosas, limite claramente el techo de la deuda de nuestro país.
Los tres estamos de acuerdo en que esta emisión de bonos no debe ser un hecho circunstancial, sino que, a partir de ahora, tenemos que tener una política permanente de presencia en el mercado mundial y un sistema de administración de estas deudas.
En resumen, los tres estamos de acuerdo en que esta apertura al mercado internacional es necesaria, pero que debemos hacerla en forma gradual, con mucha prudencia, manejando siempre nuestro presupuesto con austeridad y con responsabilidad.
Los tres creemos en un presupuesto equilibrado y anticíclico.
Fuente: ULTIMA HORA (ONLINE)
www.ultimahora.com
Sección OPINIÓN
Domingo, 30 de Septiembre de 2012
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