MUCHAS GRACIAS, MANUEL
Se ha ido el año 2012 y en sus últimos días numerosos y prestigiosos economistas han hecho el balance del año que terminó.
La mayoría de los análisis se han concentrado en los datos macroeconómicos, como la caída del producto interno bruto (PIB), la muy baja inflación o el preocupante aumento del déficit fiscal, causado por el incremento salarial otorgado a los funcionarios públicos el año anterior.
En este artículo, yo quiero realizar un balance de la gestión de Manuel Ferreira Brusquetti, quien tuvo a su cargo la dirección de la economía paraguaya en el segundo semestre del año.
Tuve mis dudas sobre la conveniencia o no de hacerlo, porque para muchos, mi balance puede no ser objetivo porque él es mi amigo, él es uno de los socios fundadores de Desarrollo en Democracia (Dende), y él me ha honrado al designarme como testigo de honor, conjuntamente con su madre, para firmar el decreto del Poder Ejecutivo que lo nombraba como ministro de Hacienda.
Pero creo que debo correr ese riesgo, porque hay muchas cosas de su gestión que la gente no sabe y mi evaluación, sinceramente, no tiene fines propagandísticos y es lo más objetiva posible.
Es objetiva, porque en estos seis meses tuvimos muchos momentos en los que pensamos diferente, pero ante los resultados, con gran satisfacción puedo decir que él ha tenido la razón.
Pensábamos diferente cuando conversábamos sobre los objetivos de su gestión al frente de Ministerio. Para mí el tiempo era demasiado corto, menos de un año, para fijarse objetivos ambiciosos.
Para mí el gran objetivo tenía que ser evitar que el Presupuesto se descontrolara y entregar al próximo gobierno un país con sus cuentas ordenadas.
Pero Manuel pensaba que eso no era suficiente. Él creía que se podía dar una coyuntura política que iba a permitir destrabar temas que se encontraban estancados desde hacía mucho tiempo.
Temas tales como el directorio del Banco Central del Paraguay (BCP) incompleto por años, la deuda del Ministerio de Hacienda con el BCP que estuvo en disputa por décadas, el uso de los fondos de las Compensaciones de Itaipú, el fortalecimiento de la AFD, la emisión de bonos soberanos, etcétera.
Mi opinión era que no se podían atender tantos temas y todos tan relevantes, en un gobierno que dirigiría el país por menos de un año.
Pero la tozudez de Manuel fue mayor, y se puso a trabajar imprimiéndole una dinámica vertiginosa a su gestión, comunicando permanentemente a todos los sectores lo que quería hacer y consiguiendo los apoyos políticos necesarios para llevar adelante sus planes.
Hoy, en tan solo seis meses tenemos un directorio del Banco Central completo e integrado por gente idónea, tenemos un acuerdo entre Hacienda y el Banco Central que ordena las cuentas del gobierno, tenemos la Ley del Fonacide que asegura que los fondos provenientes de Itaipú van a ser destinados a la educación y a la infraestructura, tenemos una AFD fortalecida justamente con los fondos del Fonacide y estamos en las puertas de la emisión de bonos soberanos en el mercado internacional.
Todo esto fue posible gracias a muchas personas, entre ellas los tan vapuleados políticos, como el presidente de la República y los miembros del Congreso, entre ellos los también cuestionados medios de comunicación y entre ellos los diferentes líderes sociales.
Pero el liderazgo de Manuel fue fundamental. Él asumió el rol de ministro de Economía y no solamente el de ministro de Hacienda. Él también asumió el liderazgo político y no se limitó a ser simplemente un técnico.
Como amigo, me preocupa que todo esto lo hizo con un trabajo heroico, que como él mismo dice, le ha hecho "tener más canas, menos pelos, dormir peor, ganar menos y casi no ver a la familia".
Pero como paraguayo no puedo dejar de decirte... ¡Muchas gracias, Manuel!
Fuente: ULTIMA HORA (ONLINE)
www.ultimahora.com
Sección OPINIÓN
Domingo, 06 de Enero de 2013
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