ENTRENAMIENTO, OTRA OBSESIÓN NACIONAL
Todo lo que está ocurriendo en el mundo, en la región y en el Paraguay, nos indica que nuestro país en los próximos años puede iniciar un acelerado proceso de industrialización.
Los motivos por los cuales se están radicando industrias en nuestro país son:
Su ubicación geográfica cercana a las principales ciudades del Brasil y la Argentina; su abundante superávit de energía eléctrica; su sistema tributario sencillo y con bajas tasas, y su población joven.
Pero, a pesar de todas estas ventajas competitivas, el proceso de industrialización puede tener dificultades por la existencia de varios cuellos de botella, entre los que se encuentra la falta de un sistema eficiente de entrenamiento de nuestros jóvenes en las tareas industriales.
La gente muchas veces confunde entrenamiento con educación y ese es un gran error.
Si vamos al origen etimológico de la palabra educación, vemos que la misma deriva del latín educare, que se compone del prefijo ex, que quiere decir sacar para fuera, y de ducare, que viene de duce, que quiere decir conducir, guiar.
Educar es guiar al alumno a sacar a luz las capacidades intrínsecas que el mismo tiene, con el objetivo de desarrollarse como individuo.
La educación es un proceso de largo plazo.
Sin embargo, el entrenamiento es simplemente preparar o adiestrar a una persona para realizar una actividad determinada.
El entrenamiento es un proceso de corto plazo.
Cuando decimos que uno de los cuellos de botella que tiene el Paraguay para su industrialización es la escasez de gente entrenada, nos estamos refiriendo a la falta de personas con la preparación necesaria para realizar tareas industriales, que generalmente se realizan utilizando diversos tipos de maquinarias.
Solo a modo de ejemplo: las grandes industrias procesadoras de soja ubicadas en Villeta están trayendo personal de los países vecinos para el manejo de sus grandes grúas; las empresas constructoras de rutas se encuentran con un enorme déficit de personas entrenadas en el manejo de sus tractores y topadoras; y en el sector de la industria de la construcción es cada vez más difícil conseguir albañiles, plomeros y electricistas.
Este déficit ya comienza a preocupar y se requiere de una acción inmediata y coordinada del Estado, de los gremios empresariales y de las empresas mismas, para poder enfrentarlo.
El Estado tiene que reestructurar urgentemente el Servicio Nacional de Promoción Profesional (SNPP) y el Sistema Nacional de Formación y Capacitación Laboral (Sinafocal), dos instituciones que prácticamente hacen lo mismo, que están invadidas por la politiquería y el clientelismo, y que se encuentran muy lejos de las reales necesidades de las empresas industriales.
Los gremios empresariales, especialmente la Unión Industrial Paraguaya, como en otros países, tienen que marcar la agenda de los programas de formación técnica y acompañar muy de cerca su ejecución.
Por último, las empresas tienen que trabajar conjuntamente con el Estado y con los Gremios, para proveer a los Centros de Entrenamiento de los equipos y maquinaria necesarios para el efecto, y deben enviar a su gente a recibir capacitación.
Así como los empresarios se han involucrado activamente en la educación de nuestros niños y jóvenes, en diferentes iniciativas como "Juntos por la Educación", con el mismo entusiasmo e interés, el sector empresarial debe involucrarse e incidir con empeño para que el entrenamiento de nuestros jóvenes se convierta también en una causa nacional.
Si no lo hacen, esta enorme oportunidad que hoy tenemos para avanzar en el desarrollo y bienestar de nuestra gente puede desperdiciarse.
Y las siguientes generaciones no nos perdonarán.
Fuente: ULTIMA HORA (ONLINE)
www.ultimahora.com
Sección OPINIÓN
Domingo, 05 de Mayo de 2013
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