EL CRECIMIENTO ESTÁ LLEGANDO A LOS POBRES
Sin duda alguna, la noticia más importante de la semana pasada ha sido la sustancial reducción de la pobreza en el Paraguay.
Comparando los resultados de la Encuesta de Hogares del 2013 con los del 2011, observamos que la tasa de pobreza total se ha reducido del 32,4% al 24,5% y lo más importante es que la pobreza extrema, es decir la indigencia, ha bajado de ese casi inamovible 18% al 10,7%.
Los técnicos, tanto del Gobierno como de un equipo externo compuesto por prestigiosos economistas y sociólogos, afirmaron que las estimaciones de ingreso y los valores de la línea de pobreza siguieron los mismos lineamientos metodológicos que fueron utilizados desde el 2009.
Al no existir dudas sobre la fidelidad y confiabilidad de la información, además de celebrarlo, tenemos que analizar cuáles fueron los factores que posibilitaron tan buena noticia.
Evidentemente el principal factor fue el crecimiento de nuestra economía, que desde el 2006 viene creciendo a una tasa promedio del 5,4% anual, una de las más altas de América Latina.
Este crecimiento se notaba cuando uno viajaba por el país. En las rutas con las largas filas de camiones, autos y motos y en las ciudades del interior con el auge de locales comerciales, bancos y supermercados.
Durante mucho tiempo, ciertos sectores sociales apoyados por algunos organismos internacionales, nos hicieron creer que nuestro crecimiento económico no era bueno, porque no llegaba a los más pobres.
Estas nuevas cifras de pobreza que están totalmente en sintonía con lo que uno observa recorriendo el país, nos demuestra que el crecimiento económico "tarde o temprano" llega por "derrame" a casi todos los sectores de la sociedad.
Digo a casi todos los sectores, porque por más que crezcamos económicamente a tasas altas durante mucho tiempo, nunca vamos a poder incluir a aquellas personas que no tienen un mínimo de educación.
Pero esa tarea es responsabilidad de las políticas sociales, donde la inversión en educación, salud, vivienda, agua potable y saneamiento, son fundamentales.
La metodología utilizada en el Paraguay para medir la pobreza es similar a la utilizada en los otros países del mundo, y en ella se fija un ingreso mínimo por habitante y se califica como "pobre" a la persona que está por debajo de ese ingreso.
La línea de pobreza extrema en el Paraguay se determina por un ingreso de 364.000 guaraníes por persona por mes. Esta línea nos sirve estadísticamente, pero todos sabemos que una persona que tiene ingresos de 365.000 guaraníes es tan pobre como aquella que tiene ingresos de 363.000 guaraníes.
Ante este escenario, el problema actual se llama "vulnerabilidad", es decir, las personas que hoy pasaron la línea de pobreza se encuentran muy próximas a la misma y cualquier contingencia en sus ingresos como una sequía o cualquier contingencia en sus egresos, como una enfermedad, pueden hacerlas caer nuevamente en la pobreza.
Para reducir la vulnerabilidad de la gente, en lo económico, tenemos que impulsar a los sectores industriales y comerciales para que nuestro crecimiento sea menos dependiente del clima y, en lo social, tenemos que hacer que los servicios públicos de calidad lleguen a todos los rincones del país.
Debemos elogiar y festejar el importante logro que significa haber reducido la pobreza en el Paraguay, pero comprendiendo que los desafíos que aún tenemos por delante son enormes.
Para avanzar debemos ponernos de acuerdo en tres premisas básicas: la primera, es que el crecimiento económico es la base del progreso; la segunda, es que si al crecimiento económico le agregamos la inclusión social tendremos desarrollo y la tercera, es que si al desarrollo le agregamos también el cuidado del ambiente tendremos el desarrollo sostenible.
En el Paraguay estamos avanzando en este proceso y lo estamos haciendo en democracia. ¡Tenemos que celebrarlo!
Fuente: ULTIMA HORA (ONLINE)
www.ultimahora.com
Sección OPINIÓN
Domingo, 06 de Abril de 2014
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