ALBERTO ACOSTA GARBARINO

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Nacimiento:
22 de Agosto de 1953

FÚTBOL, POLÍTICA Y LA PESADILLA DE BRASIL - Por ALBERTO ACOSTA GARBARINO - Domingo, 15 de Junio de 2014

FÚTBOL, POLÍTICA Y LA PESADILLA DE BRASIL - Por ALBERTO ACOSTA GARBARINO - Domingo, 15 de Junio de 2014

FÚTBOL, POLÍTICA Y LA PESADILLA DE BRASIL


Por ALBERTO ACOSTA GARBARINO


Durante estos días en que se está jugando el Campeonato Mundial en el Brasil, va a ser bastante difícil hablar de otro tema que no sea el fútbol.

Casualmente en este momento, estoy leyendo el libro La civilización del espectáculo, de Mario Vargas Llosa, en el que con una claridad extraordinaria describe a nuestra sociedad actual, como aquella en que "el primer lugar en la tabla de valores vigente lo ocupa el entretenimiento, y donde divertirse, escapar del aburrimiento, es la pasión universal".

Y entre los entretenimientos, los deportes ocupan un lugar muy destacado y "entre los deportes, ninguno descuella tanto como el fútbol, fenómeno de masas que al igual que los conciertos de música moderna, congrega muchedumbres y las enardece más que ninguna otra movilización ciudadana".

El fútbol es demasiado importante en todo el mundo, pero muy especialmente en nuestra joven América Latina, donde se constituyó en un símbolo de la misma sociedad, tal como lo son la religión, el idioma o la música.

No existe nadie ni nada que una a ricos y a pobres, a jóvenes y ancianos, a capitalistas y socialistas, como lo hace una selección nacional de fútbol.

Justamente por ser tan importante para las masas, los líderes políticos de todo el mundo y de la región, lo han utilizado permanentemente, a lo largo de los últimos cien años, en beneficio de sus campañas.

Entre los líderes mundiales, el caso más emblemático fue el de Mussolini que organizó en Italia el Campeonato Mundial de 1934 y lo ganó con todo tipo de trampas.

Para el Duce, el fútbol representaba la fuerza, el vigor, la acción e incluso la violencia de la juventud. Recordemos que la juventud era el símbolo del fascismo, cuyo himno se llamaba Giovinezza.

Aquí en América Latina, el caso más emblemático fue el de la dictadura militar de la Argentina que organizó el Campeonato Mundial de 1978 y también lo ganó a cualquier precio. Recordemos que en la inauguración de ese encuentro deportivo, el entonces presidente de la FIFA, João Havelange, afirmó: "Por fin el mundo puede ver a la verdadera Argentina".

Estaba muy equivocado Havelange, porque los militares utilizaron justamente la Copa del Mundo como un telón para esconder los crímenes que estaban cometiendo y para mostrar al mundo un supuesto apoyo popular.

La organización del Mundial del 2014 por parte del Brasil también tuvo un claro objetivo político. La idea fue impulsada por el entonces presidente Lula, que quería mostrar al mundo a Brasil como una potencia económica emergente y que por lo tanto, tenía pleno derecho a ocupar un asiento en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas y a participar en las grandes decisiones mundiales.

Este deseo fue acompañado en sus inicios por la amplia mayoría del pueblo brasileño, fanático amante del fútbol por un lado y por el otro, contento con un gobierno que había conseguido hacer crecer a la economía y sacar a más de treinta millones de personas de la pobreza.

Pero Lula y ahora Dilma fueron víctimas de su propio éxito, porque las millones de personas de la nueva clase media brasileña, que antes reclamaban comida y hambre cero, ahora reclaman servicios públicos de calidad.

La infraestructura del Brasil es desastrosa —existe embotellamiento en los aeropuertos, en los puertos, en las rutas y en las calles de las principales ciudades— y la educación y la salud pública son de muy mala calidad.

La corrupción del Gobierno y de gran parte de la clase política ya es inaguantable y para empeorar las cosas, la economía ahora se encuentra estancada.

La organización de una Copa del Mundo en medio de todos estos problemas, ha sido la gota que ha colmado el vaso de la paciencia de la sociedad brasileña.

El Mundial era el sueño de Lula y de Dilma, pero ahora se ha convertido en su peor pesadilla.

Y para agravar la situación, en pocos meses deben enfrentar reñidas elecciones.

Fuente:  ULTIMA HORA (ONLINE)

www.ultimahora.com

Sección OPINIÓN

Domingo, 15 de Junio de 2014

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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