EL MISMO DRAMA CON DIFERENTES ACTORES
En las elecciones internas de los partidos políticos celebradas el domingo 17 de diciembre pasado, el comportamiento de los paraguayos y el funcionamiento de nuestras instituciones han sido ejemplares.
La ciudadanía concurrió tranquilamente a votar, los candidatos perdedores aceptaron democráticamente sus derrotas, los candidatos ganadores tuvieron discursos de reconciliación y el Tribunal Superior de Justicia Electoral antes de las 21.00 horas anunció los resultados.
Tal vez el único punto disonante ha sido el envío de un corto y frío Twitter por parte del presidente Cartes, en lugar de pronunciar un discurso sereno felicitando al pueblo y a los candidatos por tan ejemplar comportamiento.
Pero haciendo memoria, recuerdo que ese mismo espíritu de armonía que vivimos el domingo pasado también lo vivimos la noche del 20 de abril del 2008, cuando el Partido Colorado después de 60 años perdió el poder y la noche del 21 de abril del 2013, cuando lo recuperó.
Lamentablemente ese espíritu dura muy poco tiempo. Rápidamente los intereses personales o sectarios, las rivalidades y odios entre los líderes hacen que volvamos a ese ambiente de enfrentamiento y crispación que nos ha caracterizado a lo largo de toda nuestra vida como nación independiente.
Esto pasó después de las elecciones del 2008, donde la "alianza" que había llevado a Lugo al poder se partió en pedazos, llegando la confrontación a su punto más alto con el juicio político al presidente.
Esto mismo pasó después de las elecciones del 2013 donde el Partido Colorado, que había llevado a Cartes al poder, también se dividió llevando la confrontación a su punto más alto con el atropello a la Constitución en busca de la reelección presidencial.
Y eso está pasando ahora en el principal partido político del Paraguay –el Partido Colorado–, donde después de las elecciones del domingo pasado los dos movimientos más importantes han vuelto a su enfrentamiento "a muerte".
En la oposición existe una aparente calma y unión, pero todos sabemos que por debajo existe una casi irreconciliable división tanto dentro del Partido Liberal, como entre este y el Frente Guasu.
Estos enfrentamientos se sienten en muchos ámbitos y en diferentes instituciones, como en el estudio del Presupuesto General de Gastos, en la destitución del presidente del Banco Central y en el enfrentamiento en el Congreso, con el objetivo de controlar al Poder Judicial.
La causa de este drama es cultural, principalmente en nuestros líderes políticos que se creen dueños de toda la verdad y que son incapaces de aceptar que existe el otro que piensa o tiene intereses diferentes.
Estos líderes desconocen que la democracia solo florece en lugares donde se respetan las instituciones, donde se reconoce al otro como legítimo, donde reina la tolerancia, donde las diferencias se resuelven con el diálogo y la negociación y donde todo se enmarca dentro de la ley.
Estos líderes desconocen las palabras de ese gran estadista que fue Eusebio Ayala, que en un memorable discurso dijo:
"La vida es tan complicada que podemos ser enemigos y amigos a la vez. Muchos intereses separan a los hombres, pero hay o debe haber intereses que los una a la vez".
"En nuestro país, señores, nosotros damos demasiado relieve, demasiada importancia a lo que nos divide y no cultivamos lo que nos une, no pensamos que deben haber sentimientos comunes por encima de nuestras querellas. ¿Cómo hacer actuar esos sentimientos comunes? Mediante la tolerancia: hay que comenzar a admitir la posibilidad de la existencia de otras ideas y de otros intereses que los nuestros. Estas, como dije, son las virtudes capitales de una democracia".
Este discurso lo pronunció en 1923 y hasta ahora como sociedad no lo hemos aprendido. Ese es nuestro drama que con diferentes actores se repite cada cinco años y que impide el desarrollo del Paraguay.
Fuente: ULTIMA HORA (ONLINE)
www.ultimahora.com
Sección OPINIÓN
Domingo, 24 de Diciembre de 2017
ENLACE INTERNO A ESPACIO DE VISITA RECOMENDADA
(Hacer click sobre la imagen)