BIENVENIDA DISCUSIÓN
En esta primera semana del 2018, uno de los temas económicos más importantes ha sido el enfrentamiento entre los productores de soja y las empresas que industrializan y exportan dicha oleaginosa, debido al fallo de la Corte Suprema de Justicia, que permitirá la devolución a los industriales del 100 por ciento del IVA pagado.
Durante la semana, numerosas entrevistas fueron realizadas a importantes dirigentes gremiales, a respetados abogados y a connotados tributaristas, para analizar la legalidad de la decisión de nuestra desprestigiada justicia.
Cuando fui entrevistado sobre este tema hice dos comentarios: el primer comentario fue "que por fin este tema iba a discutirse en el Paraguay", cuando que en otros países este debate viene desde el siglo XVIII; el segundo comentario fue "el debate no es sobre impuestos o subsidio, sino sobre la estrategia de desarrollo" de nuestro país.
Para poner en contexto, tenemos que recordar que la Era Moderna se inicia con la Revolución Industrial y que todos los países que se han desarrollado tuvieron que transformar su economía basada en la producción agropecuaria en una economía basada en la producción industrial.
A pesar de que los países que hoy están desarrollados quieren hacernos creer que esa transformación fue gracias al libre mercado, eso no es cierto. En todos los casos hubo una fuerte intervención del Estado buscando la industrialización del país: castigando con impuestos, premiando con subsidios, poniendo barreras a la importación, creando cupos para la exportación, etc.
El caso de Estados Unidos fue el más patético, porque en el siglo XVIII era un país con dos tipos de economía: el sur era agrícola mientras que el norte era industrial; el sur producía algodón mientras que el norte tenía una importante industria textil. La verdadera causa de la Guerra Civil Norteamericana no fue el tema de la esclavitud, sino que fue económico.
Los productores del sur querían vender libremente su algodón al país que mejor les pagara, mientras que los industriales del norte querían que se les venda a ellos como materia prima para sus industrias. El triunfo del norte consolidó a Estados Unidos como una potencia industrial.
Otro ejemplo, pero por motivos populistas, durante gran parte del siglo XX la Argentina puso restricciones a la exportación de productos agropecuarios como el trigo y la carne, para que no falte materia prima a las industrias molineras y a los frigoríficos y para que los consumidores argentinos tengan en su mesa pan y carne barata.
En el Paraguay nunca se planteó esta discusión, porque en muchos aspectos nuestro país aún se encuentra en una etapa preindustrial. Mucha gente sigue viviendo en el campo y a lo largo de nuestra historia la única producción de exportación fue la agropecuaria.
En la era colonial nuestra exportación se limitaba a la yerba mate y la madera; después de la guerra del 70 y hasta bien entrado el siglo XX nuestra exportación era básicamente carne, madera, yerba mate y tanino; solamente en las últimas décadas incorporamos el algodón y la soja.
Pero en los últimos 15 años la situación ha ido cambiando radicalmente, iniciándose un incipiente proceso de industrialización basado en tres grandes ejes.
El primer eje son las manufacturas de origen agropecuario (MOA) que utilizan como principal insumo a productos del agro; el segundo eje son las manufacturas de origen industrial (MOI) que utilizan como principal insumo a componentes industriales; el tercer eje son las manufacturas de origen eléctrico (MOE) que utilizan como principal insumo la energía.
Agroindustrias, maquilas y electrointensivas son tres ejes que pueden llevarnos a una rápida industrialización. Pero antes tenemos que ponernos de acuerdo sobre qué hacemos con nuestros productos agropecuarios, con nuestra mano de obra joven y poco calificada y con nuestra energía abundante y limpia.
Por eso, bienvenida discusión.
Fuente: ULTIMA HORA (ONLINE)
www.ultimahora.com
Sección OPINIÓN
Domingo, 07 de Enero de 2018
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