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LUCY CAÑIZA AYALA


  UN AMOR CELTA, 2013 - Novela de LUCY CAÑIZA


UN AMOR CELTA, 2013 - Novela de LUCY CAÑIZA

UN AMOR CELTA

Novela de LUCY CAÑIZA

Editorial SERVILIBRO

Dirección editorial: VIDALIA SÁNCHEZ

Diseño y diagramación del interior: BERTHA JERUSEWICH

Diseño de portada: Lucy Cañiza – El Universo Fractal

Ilustración de portada: © BRUCERO

Asunción – Paraguay

Noviembre 2013 (218 páginas)



INTRODUCCIÓN


En el nombre de mi corazón,

invoco tu divina presencia, amado mío,

para que nuestros corazones puedan fundirse en uno solo.


Para que recordemos

y realicemos

juntos nuestro propósito y

misión, invoco a todos los seres de luz

que protejan y acompañen nuestra

eterna unión y que todas

las barreras que me impiden

recordarte y encontrarte

sean eliminadas



PRÓLOGO

 

Alguien preguntó: “¿Cómo se escribe una novela?

Y Pero Grullo contestó: “Escribiendo”

Entonces subió otra voz, rodeada de un gran silencio:

“¿Así no más?

“Así no más, no”

Intervino otra voz, sonora y solemne. Y se escuchaba que venía como de muy lejos o de todas partes. Y repitió: “Así no más, no”.

Y nos pusimos a escuchar lo que decía. Y era esto: “Escribir se compone o envuelve muchas cosas. Primero: lo que tiene que decirse sobre algo. Segundo: ¿Cómo se dice algo; indicando, mostrando, señalando? Y tercero: (pero no siempre último); por qué y para qué se dice lo dicho.

Una novela es un relato trabado que desarrolla un tema en un proceso tiempo-espacial a veces muy complejo que involucra a personajes que sufren cambios en algo fundamental de sus vidas.

Para la novela no hay temas privilegiados. Pero sí frecuentes, porque reflejan formas de la condición humana. Uno de estos temas es la búsqueda: del amor, de la felicidad, del sentido de la vida, de Dios, etc. El hombre siempre está buscando, dentro o fuera de sí, en su memoria o en su proyecto de vida, postula un futuro, que no existe, pero que espera crearlo, pese a su impotencia radical.

Y puesto que busca, viaja en el espacio o en el tiempo. El recurso del viaje es inmemorial. Muchos de los mitos cuentan viajes: el de Gilgamech, el de Jasón, el de Moisés, el de Buda, sin contar los mitos indígenas y los que poblaban la imaginación de los conquistadores: la Fuente de Juvencia, la Ciudad de los Césares, el Yvy Marae'ỹ guraní, etc.

Y si bajamos a este texto que tenemos entre manos, nos encontramos con esos recursos invalorables, que permean la imaginación y fertilizan la creatividad.

Y es bueno que así sea. Si don Quijote viajaba cabalgando, los personajes de este relato viajan en avión. Pudieron haberlo hecho también en cohete, pues la índole del texto se lo permite. El viaje aquí, que es el medio para encontrar el amor con una persona todavía desconocida, intercambia tiempos y lugares, momentos y circunstancias, a través del tiempo y del espacio, vinculando historias distintas, encarnando mitos y leyendas sajonas, - el Santo Grial, las Cruzadas, los Templarios, etc.-, ciertas visiones de la Angelología popular, mediante personajes que cumplen un tramo de la historia que involucra a la mujer que debe encontrar, para realizar plenamente el destino para lo que vino al mundo, el AMOR PREDESTINADO DESDE LA ETERNIDAD.

El texto es una sucesión de episodios de viajes que se cumplen conforme a un programa ya trazado y en el transcurso del cual el personaje masculino, siempre un hombre viejísimo, multisecular el bíblico Matusalén, cumple la función de maestro iluminador y amante de la mujer.

A pesar de la acumulación de episodios aparentemente inconexos o repetidos, el texto con su línea argumental configura un mecanismo que sirve para la educación y aprendizaje de la mujer. Para esto los espacios cognitivos del relato incorporan también datos objetivos y conocimientos científicos sobre objetos motivos del episodio, enriqueciéndolos con un halo de misterio y magia.

El relato pertenece al género, muy actual, de la narración fantástica, vecina a la ciencia-ficción, modalidad de la narrativa que va multiplicando sus participantes en el país.

La autora de este relato, mediante este libro, se incorpora con buena calidad a este grupo de escritores, que dan impulso a la renovación de la narrativa nacional.

Francisco Pérez-Maricevich




CAPITULO 1

EL ADIOS


EL ADIOS

Enero 2012, en algún punto de asunción, cuando la noche caía y la luna asomaba

Al fin le contó:

- Somos almas gemelas -ese día, el mundo cambió para Sophia, ya nada le preocupaba, encontró lo que siempre anheló en su vida.

- Soy feliz y te amo mucho, estoy en paz, la búsqueda ha terminado -dijo.

Ella se estaba refiriendo a su amor, Richard.

Sophia y Richard eran tan parecidos; ambos, sin proponerse, usaban el mismo color de ropa, tenían los mismos gustos por la comida, conocían los mismos lugares, compartían los mismos amigos, tenían los mismos caracteres de e-mail, eran el uno para el otro, ambos tenían un conocimiento muy profundo del sentido de la vida, tanto en el plano físico como intelectual y espiritual.

Ella se sentía feliz, tenía ganas de hacer tantas cosas, principalmente cambiar su vida, darle un mayor movimiento, nadar, ir al gimnasio, tomar sol, viajar, hasta encontrarse con Dios.

Tanto es así que se dispuso a buscar informaciones que le pudieran ayudar en su propósito. Fue a una librería de manera casual y ahí conoció a una persona que luego sería su guía.

Le recomendó unos libros, entre ellos El Despertar; sería el primero de todos dentro de proceso de su nueva vida. Las cosas le estaban resultando de una manera armoniosa y eso le hacía sentir bella y amada.

Sophia era una mujer sencilla, pero a la vez sofisticada, con un profundo conocimiento de las ciencias naturales, astronomía, física, matemáticas, literatura, filosofía, idiomas. Trabajaba con la naturaleza, tenía una gran agudeza mental, preparaba y asistía a conferencias sobre diversos temas, le gustaba viajar, escribir artículos sobre diferentes temas, conocía el mundo, era una mujer independiente, muy creativa, multifacética, con sentido del humor, de la justicia, muy bella, con unos profundos ojos verdes y una hermosa cabellera de color rubio, que la recogía en unas largas trenzas y le daba un aspecto de mujer medieval.

Conoció a Richard en su trabajo. Ambos trabajaban en el mismo lugar, una importante empresa dedicada a temas diversos sobre diseños arquitectónicos; a pesar de que ya hacía quince años que los dos estaban en la misma empresa, nunca se habían visto el uno al otro.

Hasta que llegó un día en que una amiga en común les presentó.

- Te presento, ella es Sophia, mi amiga, va a trabajar con nosotros, es una excelente persona y profesional -afirmó Diana.

- Yo soy Richard, ¿cómo estás?, un placer.

Es ella, he visto la luz azul -murmuró él entre dientes.

Sophia casualmente escuchó y se dijo a sí misma: “Qué hombre tan extraño, vio ¿el qué?, ¿la luz azul?”.

Después de muchos años le preguntó a Richard sobre ese comentario de la luz azul y él solo atinó a decir: “Descúbrelo por ti misma”.

A partir del día en que se conocieron, él se convirtió en su sombra, vivía para ella, amándola, complaciéndola incluso en los menores detalles, enseñándole y protegiéndola hasta en sus sueños. Pero, sobre todo, le enseñaba cosas de la vida, desde lo más elemental a lo más complicado.

Esta relación duró cinco años; en ese transcurso, ella fue conociéndolo y amándolo dulcemente. Pero lo que ella más apreciaba era su interioridad, su sabiduría llena de lógica y misticismo.

Richard, en su aspecto físico, era muy poco atractivo, no era alto y mucho menos bien parecido, estaba lejos de ser un “latín lover”.

Sophia estaba acostumbrada a tratar con hombres elegantes y de buen porte, además con una chequera bien abultada, con una formación intelectual acorde a la apariencia.

Definitivamente, Richard se salía de esos parámetros, pero era la primera vez en la vida de Sophia que un hombre le llamaba la atención, por otras características que tenían que ver más bien con su aspecto interior.

Pero, a su vez, ella se preguntaba quién era ese hombre, qué secretos ocultos guardaba. Era difícil saber, porque era muy hermético, de muy poco hablar, solo decía lo necesario.

Él conocía el arte de la seducción, literatura, sicología, filosofía, música, los preparados de cócteles, buena comida, los placeres de la vida, los viajes, las lecturas, además era muy profesional, amaba su carrera de arquitectura, esos conocimientos le permitían explorar otros campos como el diseño, la física, las matemáticas, la astronomía, hasta podía predecir el futuro.

- Debes buscar la verdad, encontrando ese ser en vos y en el que te acompañe, debes buscar al hombre que sigue siendo hombre, pero que trasciende a sí mismo, atraído por los bienes sublimes del espíritu -dijo una vez Richard, mirándola de una manera intensa-. Es solo posible cuando nos acercamos a la perfección, a través del pensar bien, hablar bien, sentir bien, conectar nuestra atención solo con lo que es bueno para obtener una mejor calidad de vida, para permitir que entre la luz, a través del amor, que es un poderoso sentimiento que genera bellas emociones.

Se aclaró la garganta y continuó diciendo:

- Las partículas de las cuales estamos hechos no son objetos materiales, son fluctuaciones de energía e información en un gigantesco vacío. Lo esencial en el universo no es material.

A Sophia le encantaba este tipo de despliegue de conocimientos, le tenía entretenida y seducida, cautivándola profundamente, cada vez estaba más convencida de que era el hombre perfecto para ella. “My perfect game”, pensó.

A lo largo de esos cinco años que duró la relación, fue madurando y aumentando sus conocimientos de la vida, pero tenía ciertas dudas sobre su sentimiento. Había un vacío que, a veces, no le hacía sentir muy segura con respecto a su relación con Richard. Él le pidió matrimonio varias veces pero ella dudaba.

- Mi corazón, yo no soy el hombre que se va a quedar contigo, soy solamente una parte del proceso de aprendizaje en tu vida -dijo Richard.

- Cállate -dijo ella.

- Ya lo verás -continuó él.

Era muy difícil para Sophia entender estas cosas. Ella estaba muy ilusionada, pensando en una vida en común con él.

Pero, a su vez, se preguntaba qué misterios ocultos guardaban sus mensajes.

- ¿Qué es lo que escondes?, ¿por qué no me dices la verdad? -le preguntó.

- Mi amor, pertenezco a una sociedad secreta, es importante que sepas.

- Ya me imaginaba que tanto conocimiento provenía de alguna escuela de misterios -dijo Sophia.

- Somos varios y tenemos una misión que cumplir en la tierra, una es la de enseñar y hacer realidad los sueños de las personas y mostrarles el camino de la verdad, el amor -afirmó Richard.

En ese momento se le descorrió el velo a Sophia y entendió que estaba ante la presencia de un hombre muy especial y que su relación con él no era una casualidad, en el fondo de su corazón sabía que llegaría el día en que él se alejaría definitivamente, pero esperaba que ocurriera dentro de muchos años. Pero ocurrió de repente, el día menos pensado.

- Nuestro amor en la Tierra ha acabado, pero siempre estaremos unidos, todo en la vida es un proceso de aprendizaje y yo solo fui una parte de ese proceso, no el fin -le dio un beso y continuó-. No te preocupes, vas a ser feliz, en poco tiempo encontrarás otro hombre a quien vas a amar más que a mí, te vas a olvidar de que yo existo. Él te va a enseñar muchas cosas y le vas a enseñar las cosas que ya conoces, te vas a olvidar de que existo, ya verás.

Él inventa estas cosas para que no me sienta mal y no esté pendiente de él, es difícil conocer y enamorarse en un mes, creerle es una tontería, es mejor olvidarse del pasado, de esa relación de cinco años, dijo Sophia para sí. Ella sabía que lo iba a extrañar pero no podía estar siempre pensando que él regresaría, no le sería fácil acostumbrarse a su nueva vida, la vida sin él.

Antes de retirarse, ella le preguntó:

- ¿Yo le conozco?

- ¡Sí!

- ¿Y cómo?

- Ya verás.


 

PUERTO MADERO. EL ENCUENTRO

Por muchos días espero este encuentro, lo único que siempre le preguntaba a través de los e-mails era: ¿Cómo estás? Y al fin, ahí en…


Eran las nueve de la noche, Sophia esperaba llegar a hora. Al fin, después de tantos días soñando con el gran encuentro, empezó a pensar en aquel día en que recibió el e-mail de Pierre y en el que solo dijo:

- ¿Cómo estás?

Pero ella no dio importancia, estaba muy concentrada pensando en por qué el amor de su vida, Richard, la había dejado. Él le había dicho que en breve encontraría a otro hombre a quien ella ya conocía.

Estaba deseosa de saber si era Pierre ese hombre al cual se había referido Richard.

Pierre era el hombre que en tantas oportunidades le había enviado e-mails, que la llamó miles de veces por teléfono y que la había invitado a Puerto Madero; finalmente, empezó a pensar que el alma gemela que ella tanto ansiaba, al fin estaba encontrando; entonces ¿quién era Richard? En esos últimos quince días antes de su viaje estuvo preguntándose, y ahora ¿quién es Pierre?, ¿quién sería ese hombre que tanto insistía con ella? Sophia era una persona muy perceptiva e intuitiva, sentía que Pierre era un hombre muy viejo, del siglo XIII, un caballero ¿qué? Sí ¿un caballero templario?, perteneciente a la Orden de ¿qué? Su ser interior le decía todo esto.

- ¿Cómo? -se preguntaba.

Es decir, que es un caballero templario del siglo XIII. Dios mío -pensó-, me estoy volviendo loca, pero si estamos en el año 2012.

Esas intuiciones lo único que hicieron en Sophia fue aumentar su ansiedad, por conocer la razón que le traía a Buenos Aires, a pesar de haber perdido su vuelo de la mañana, volver a remarcar para un vuelo de la tarde, simplemente para encontrarse con un cuasi desconocido y decirle ¿qué?

- Pierre, estaba muy triste, le he dejado a mi novio de cinco años, pensaba que era el hombre de mi vida y ahora descubrí que no es y pienso que eres tú, pero resulta que creo que eres un hombre muy viejo de 700 años y que no sé exactamente de qué nacionalidad eres, y que eres italiano, pero también pienso que eres un caballero templario, qué lío -pensó-, cuántas tonterías.

¿Y por qué Pierre insistía tanto en ese encuentro?

Entonces, ella creyó que reunirse con Pierre sería conveniente, y se dijo:

- Sabré si es el hombre que tenía que aparecer en mi vida, y cuál es la razón por la que tanto quería verlo y por qué sería un hombre viejo de 700 años.

En pleno vuelo se acordó que tenía pendiente terminar la lectura del libro que le había recomendado su guía, La fuente de los milagros. Sophia estaba muy entusiasmada con el primer capítulo que describía una catedral y un laberinto, pero lo más llamativo es que al final decía que a veces las relaciones sentimentales dolorosas forman parte de nuestra preparación espiritual, no existe eso que se llama perder el tiempo. Quizás tuvo que mantener aquellas relaciones para aprender y haber superado esos problemas cuando el alma gemela aparezca en su vida. No puedes ser feliz y sentirte realizado en una relación sentimental a la primera. Para conseguirlo, debes aceptar las lecciones aprendidas y asimilarlas y después dejar que tu antigua pareja salga de tu vida.

En el capítulo del tercer pétalo hablaba sobre la ayuda al prójimo: Mucha gente hace la misma promesa y comparte el mismo destino. Esas son las bellas consecuencias de comprender que muchas de las personas que prometieron lo mismo están destinadas a unirse y trabajar para alcanzar los mismos objetivos, es como la familia espiritual de uno. En ese sentido, hay muchas almas gemelas y en cuanto conectas con esa comunidad espiritual ya nunca más volverás a sentirte solo y cuanto más sintonices con Dios y con tu misión en la Tierra, más de prisa atraerás a estas personas. Están esperando a que recuerdes la promesa que le hiciste a Dios para que aparezcan en tu vida y ayudarte a cumplirla, les une la misma misión.

Dentro de esta familia espiritual hay un alma gemela especial que está esperando que te organices espiritualmente para aparecer en tu vida, para vivir con las familias espirituales que tienen el mismo origen divino.

Sophia reflexionó sobre el contenido de esta lectura y pensó que Richard se fue de su vida porque el verdadero amor aún no había llegado y tenía que seguir esperando, y que el vivir en soledad es una bendición, es para encontrar la conexión con su yo interior.

Antes de que aterrice el avión, cerró el libro; ya en el aeropuerto buscó un taxi y fue hasta el Hotel M., para encontrarse con Pierre, que a esta hora ya estaría muy desesperado por verla. ¿Y ahora qué? -se preguntó-. Bueno, ya veré -se dijo.

Pagó al taxista y toda ansiosa entró al hotel. Estaba un hombre de espaldas, muy nervioso, desesperado, preguntando muy enojado a la recepcionista:

- Señora, es la quinta vez que vengo a preguntar por mi esposa, ¿es que aún ella no ha llegado?

Sophia pensó que era él. Entonces le tocó suavemente en el hombro.

- Estoy aquí -dijo.

Pierre la miró detenidamente, clavándole la mirada, muy sorprendido, Sophia se incomodó.

- No esperaba que fuera tan bonita, no la recordaba así -Sophia se sorprendió tanto, ese día no tenía su mejor aspecto, pero sí, sus hermanas y ella eran muy bonitas.

- Gracias. No sé por qué se sorprende de mi aspecto -dijo Sophia, y repentinamente se estremeció. Pierre pensó que se iba a caer, en un instante la abrazó y la besó. Ella se quedó muda, sin saber qué decir. Se volvió a estremecer, lo miró por primera vez desde que había llegado.

Era bastante atractivo, a pesar de su aspecto descuidado; estaba ligeramente bronceado. No era muy alto, pero sí atlético. Sophia se preguntó si sería el hombre de su vida. Un hombre desconocido, que le cita por Internet y ella no sabe para qué y por qué le llama esposa.

Pierre miró a la recepcionista.

- Al fin llegó mi esposa -le dijo muy emocionado.

¿Qué significa todo esto?, se preguntó Sophia.

Es la fuerza de la sangre, la fuerza de la tierra, pero ¿cuál sangre, cuál tierra? Él es de Europa, ella de América, ¿cuál es la conexión?

Sophia y Pierre se habían conocido en una reunión de trabajo, tres años atrás; coincidentemente, Richard les había presentado. En ese momento, Pierre estaba casado con una mujer treinta años menor que él.

Sophia nunca dio crédito a esa relación, tampoco la entendía.

Pierre nunca vivió en Paraguay, venía regularmente dos veces al año, la mayor parte del tiempo estaba en Europa.

Luego de ese encuentro ella le volvió a ver solo dos veces, pero por razones de trabajo y de manera muy breve.


 

PUERTO MADERO. MI AMIGO RENATO

 

El amigo de Pierre, un hombre misteriosos que había llegado ese día de la Patagonia…


- Mi amor, dejamos tu maleta y tomamos un vino con mi amigo Renato -dijo Pierre mientras cruzaban la recepción camino al jardín del hotel.

- Sí, claro -le respondió ella.

El amigo de Pierre resultó ser un hombre misterioso que había llegado ese día de la Patagonia. Tomaron los tres un vino blanco, joven, de sabor afrutado.

Más tarde quedaron en ir a cenar a Puerto Madero.

Pierre y Sophia se despidieron del misterioso hombre y subieron a la habitación.

- Te traje esto -dijo Pierre y le entregó un perfume y chocolates.

- Te los compré de París -continuó, ínterin abría un champán.

- Soy tan feliz porque viniste, estaba tan ansioso -se le llenaron de lágrimas los ojos-, te esperé tanto -la abrazó fuerte y le dio un beso.

- Mandé cambiar las flores para ti, son lirios-continuó Pierre.

Ella pensó: ¡Qué extraño! Apenas conozco a este hombre. Era la primera vez que estaba a solas con él, nunca antes habían hablado de amor, tampoco en ese momento. Lo único que Sophia sabía era que se sentía muy feliz, estaba calentita en los brazos de él y quería que ese momento durase toda la eternidad. De repente, ella se acordó que uno de sus propósitos era averiguar si ese hombre era el caballero templario del siglo XIII que ella venía a buscar, ignoraba cómo podía saberlo.

En eso él le interrumpió sus pensamientos y le dijo:

- Tú solo debes ser linda y agradable, y ahora ponte lista y vamos a cenar con mi amigo Renato.

Ella obedeció, se arregló, se perfumó y salieron juntos como dos enamorados.

La velada estuvo llena de vino y de una conversación agradable.

Ella dijo: “Parece como si nos conociéramos de toda la vida”. A lo que Pierre respondió:

- Nos conocemos de toda la vida.

Al fin terminó la velada y regresaron al hotel, caminando tomados de la mano, ambos muy felices.

- Mira, Sophia, las luces -iban cruzando un puente en Puerto Madero.

- Parece como prendidas solo para nosotros, como si fueran de Navidad.

Luego de unos treinta minutos llegaron a la habitación del hotel.

- Si quieres, duerme conmigo en la misma cama, es grande, o en la sala en el sofá -dijo Pierre.

Sophia, luego de pensar un rato decidió dormir en la cama con él.

Se aseó y se metió en la cama, él regresó del baño.

Al verlo, ella se quedó muy sorprendida, Pierre volvió completamente desnudo y se acostó a su lado y encendió el televisor. Sophia pensó:

- Dios mío, me está provocando -lo miró de reojo y murmuró-. ¡Ay, Dios, qué lindo! Qué físico más varonil, parece un deportista, y con unos pelos en el pecho, de color negro oscuro sobre esa piel tan blanca -a Sophia le pareció muy sexy-. Es mejor que trate de dormir. Es posible que él no me esté provocando, solo es su cultura dormir desnudo y yo estoy mal pensando y fantaseando -entonces se dispuso a dormir.

- ¿Estás durmiendo? -preguntó Pierre.

- Sí, ¿por qué? -dijo Sophia y todo su cuerpo se tensó, hacía mucho tiempo que no había compartido intimidad con un hombre. Ya ni siquiera lo imaginaba, no porque no encontrara uno que estuviera a su altura, sino que ella estaba reacia a tener algo con cualquiera.

- Es mejor aquí conmigo -le dijo. Pierre pensó que iba a ser más difícil cortejarla, estaba claro que él la necesitaba más que ella a él.

Sophia se abandonó a sus caricias y sintió esa fuerza tan poderosa de un hombre fuerte, llena de energía como de centurias encapsuladas en un cuerpo.

Entonces ella lo apartó y miró a sus ojos detenidamente, y preguntó:

- ¿Quién eres?, ¿eres tú el Caballero de Sión, el hombre antiguo que yo vine a buscar?

- Yo tengo 700 años, soy un hombre muy viejo -le contestó Pierre.

Ella saltó de la cama y toda emocionada dijo:

- No me digas más -su emoción era muy fuerte y casi le hizo parar el corazón-. Ya sabía y por eso vine.

Sophia se puso a llorar y salió al balcón. Llena de emoción, llamó a Lara, su amiga y confidente.

- ¿Es él? ¡Lo he encontrado! -le dijo.

- ¡Él es! y es un Mestre y está para enseñarte el buen combate, que es el combate emprendido cuando nuestro corazón lo pide, el que se libra en nombre de nuestros sueños, y es un Guerrero de la Luz -contestó Lara.

- ¡Tú sabías! -respondió Sophia.

- Sí -dijo Lara.

Sophia regresó a la cama con Pierre y se abandonó en sus brazos, sintió toda esa inmensa fuerza de centurias, dispuesto a darle un amor infinito y eterno. Miró la luna llena a través de la ventana y pensó en las luces de Puerto Madero y se puso inmensamente feliz.

Al día siguiente, muy temprano, Pierre tenía una reunión. Sophia se quedó sola pensando en lo que había sucedido, en particular, en el contenido del libro que había terminado de leer apenas el avión aterrizó en Buenos Aires.

En el principio relataba la historia de una mujer que visitó una catedral en Chartre, Francia, y que en la parte central tenía un Laberinto de la Rosa de Seis Pétalos.

En ese momento, ella se prometió que no pasaría mucho tiempo en ir a conocer este misterioso lugar, lo que significaba viajar a Francia. Pensó: Ahí estaré. ¿Cómo? No lo sé, más creo que así será. Luego de mucho tiempo se dio cuenta que el principio del milagro de Chartre empezó ahí.

Sí, él era el hombre que ella esperaba, pero ¿qué los unía?

Sí, la misma vibración, no son dependientes uno del otro pero están sintonizados, se encuentran cuando vuelven a casa, después de su largo viaje de experiencia en la Tierra, cuando ya desaparece el apego, a través de un nuevo estado de conciencia. Sintió un gran amor incondicional, de frecuencia elevada, manifestándose en una sensación caliente en el centro de su pecho, le invadió una gran felicidad y plenitud.

Empezó a ver la vida de manera diferente, el hotel, el paisaje, las luces, todo de repente le pareció mágico, se sintió feliz, con una inspiración profunda. Miró el haz de luz del sol que entraba por la rendija del gran ventanal y pensó en Pierre, y lo comparó con ese rayo de luz del sol, tan fuerte, penetrante y lleno de energía. Ahí entendió que ellos vinieron de la misma fuente, como ese rayo de sol, y que la presencia de Pierre en su vida era para hacerle acordar de su naturaleza y ayudarla a volver a la fuente, en su regreso a casa.

La atracción entre ambos era mutua y no solo física o sexual. Era algo que trascendía la edad, el tiempo, el espacio, la raza, las creencias. Al verse, sentían esa necesidad de abrazarse y besarse, expandir la energía de sus corazones; entre ambos no había egoísmo, maldad, ni tampoco individualidad. Solo sentían el deseo de llevar a cabo juntos su misión.

Aunque estuvieron separados, estaban buscándose siempre. Ahí entendió el porqué de la espera, la alegría de vivir, y el porqué sus corazones no se cerraron a la llegada del amor, a pesar de los fracasos y las desilusiones anteriores.

Por mucho tiempo, sin darse cuenta, ella lo estuvo llamando a través de sus oraciones, bendiciéndolo, porque sabía que también lo estaba esperando; cuando más la soledad dolía, apareció al fin. Pasaron largos años, pero en el fondo de sus corazones sabían de la existencia del uno y del otro y que el universo se estaba confabulando para este encuentro.

No se cuestionó qué tipo de relación era, pudiendo ser solo una amistad y un amor en su máxima expresión, que llenaba cada espacio de su ser.

Al fin comprendió que Richard tenía que salir de su vida y ese espacio quedar libre para ser ocupado por el verdadero amor.



LA CENA CON LOS AMIGOS

 

Esa noche, ambos tenían una cena muy importante con estos caballeros en…


Fue un día maravilloso, lleno de sol. Esa mañana, luego de la reunión de Pierre, salieron de paseo por la Avenida Alvear, llegaron a una plaza y él emocionado preguntó por un árbol inmenso, donde a cuya sombra estaban sentadas dos ancianas.

- ¿Cómo se llama este árbol tan frondoso?

- No sabemos, pero nos sentimos muy a gusto bajo su sombra -contestó una de las señoras.

- ¿De dónde son? -preguntó la otra.

- Ella es de Paraguay y yo, de Francia, es decir, no de Francia, bueno, sí de Francia -respondió dubitativamente Pierre.

Ahí Sophia se enteró realmente que Pierre era de... ¡quién sabe de dónde! Él siguió explicando a las ancianas.

- En mi pasaporte dice de Francia, por lo tanto soy de allí.

- Entonces ¿no eres italiano? -preguntó Sophia toda extrañada.

- No -le contestó Pierre.

Más tarde hubo otra reunión con sus amigos en el antiguo Hotel A., en el Barrio de la Recoleta.

Pierre le había dicho que algunos de sus amigos estaban hospedados en ese hotel. Al llegar, los otros ya estaban sentados alrededor de una mesa redonda, hablando en italiano; Sophia se sentó cerca de ellos en un sofá y miró a su alrededor, pensando que ese lugar sería un hotel de cinco estrellas.

En eso, se acercó el mozo y le sirvió un café con galletitas de chocolate, y le alcanzó un libro.

Ella se puso a leer casi por tres horas, fue el tiempo que duró la reunión. El libro informaba sobre un hotel que databa del año 1932, diseñado para albergar a visitantes europeos. Era de estilo Luis XIV y Luis XV, con muebles de esa época, candelabros de cristal, paredes decoradas con láminas de oro y obras de arte valiosas.

En la parte más interesante de la lectura se acercó Pierre:

- Vamos, hemos terminado -le dijo.

Esa noche ambos tenían una cena muy importante con estos caballeros, en Puerto Madero.

Una vez más, Pierre le hizo acordar a Sophia de que ella solo debía ser linda y agradable.

Por suerte, llevó las ropas adecuadas para el evento. Llegaron al restaurante, los caballeros estaban elegantemente vestidos, con trajes oscuros; estos habían dejado reservados dos sitios, en la cabecera y hacia el lado izquierdo. A Sophia le dieron el privilegio de sentarse a la cabecera y a Pierre, el otro lugar; ella era la única mujer, en total eran siete personas.

Fue una velada agradable, regada con buen vino y sabroso churrasco argentino, terminando con un licor de orujo, cortesía de la casa.

Salieron afuera y se despidieron. Ella preguntó a Pierre de dónde habían venido esos caballeros.

- Fueron a la Patagonia, a cazar.

Sophia no creyó mucho en esa versión y tampoco le importó demasiado. En un principio, Pierre le había dicho que eran empresarios europeos. Ella pensó que seguramente lo eran y para qué imaginar más detalles de la vida ajena, total, el propósito de Sophia en Buenos Aires era encontrarse y descubrir porqué ese caballero llamado Pierre era un hombre tan antiguo.

Volvieron al hotel en Puerto Madero y una vez más las luces brillaron de una manera especial, como las luces navideñas.

- Un día caminaremos así por París y verás las luces -dijo Pierre, emocionado y feliz.



EL REGRESO

 

Es un perro marroncito, la raza es labrador. ¿Cómo él podía saber que ese era el perro al cual Sophia se refería?


Era el último día en ese hermoso lugar, en Puerto Madero; era tiempo de volver a Asunción. Sophia estaba feliz porque regresaba con Pierre, aunque ella no sabía casi nada de él, pero sentía como si lo conociera de toda la vida, los mismos gustos, la misma preferencia por las comidas, las bebidas, los colores de las ropas que usaban, como si todo estuviera sincronizado.

Camino al aeropuerto, Sophia contó sobre uno de sus viajes al campo. Le estaba describiendo a un perro que ella vio un día y que la raza de ese animal le había gustado mucho, no se acordaba del nombre, pero sí tenía en mente la escena de aquel día. Entonces, Pierre le dijo:

- Es un perrito marroncito, la raza es Labrador.

Pero, ¿cómo él podía saber que ese era el perro, al cual Sophia se refería?

Ella lo miraba extrañada, pensando en quién era ese hombre realmente. Parecía de mundo, pero al momento de presentar sus documentaciones era como si nunca hubiera viajado y menos en un avión. Era raro, porque él acababa de volver de Europa.

Ya en el avión, Pierre preguntó:

- ¿Cómo completo esta parte que dice profesión?

- Pon lo que eres y ¿qué eres tú, a propósito?

- Yo soy un mago -respondió.

- Buen chiste -dijo Sophia y rió.

- ¿Y tú que has puesto? -inquirió Pierre.

- Y bueno, si tú eres un mago, yo soy niñera de magos -respondió Sophia-, ¿Y qué es un mago? -continuó.

- Mi amor, un mago, en la cultura celta, es un druida, un filósofo de las Galias; son personas muy sabias, eran los maestros de los celtas, son los depositarios de la memoria celta.

- ¿Y dónde vive un mago? -siguió preguntando Sophia.

- En el bosque -dijo Pierre.

- ¿Cuál bosque?

- En Bretagna, en el Bosque de Brosceliande.

- ¿Qué? -dijo ella.

- Sí, así es -respondió Pierre.

- Ahh, qué interesante. ¿Y qué hace y qué come? -expresó Sophia.

- Habla con las plantas, los animales, las hadas, las sibilas, los gnomos, con las estrellas, con la luna, conoce el futuro, lee la mente, medita y come moras.

- Ahh, ¿sí? -dijo Sophia dubitativamente-. Como a mí me gusta tanto el bosque, ¿será que puedo conocer también el Bosque de Brosceliande?, preguntó, creyendo que él solo bromeaba.

- ¡Claro, mi amor! -contestó Pierre.

- ¿Y quiénes más viven ahí?

- Los druidas y los iniciados.

- ¿Y quiénes son ellos?

- Son filósofos, conocedores de las leyes de la naturaleza, enseñan a los que desean aprender los misterios de la naturaleza y los ritos mágicos y encantamientos, son los sacerdotes antiguos que saben muchas cosas.

- ¿Qué, por ejemplo? -quiso saber Sophia.

- Los druidas enseñan todo lo relativo a la astronomía, astrología, historia, mitología, literatura, derecho, geografía, esoterismo, medicina, psicología, música, interpretación, magia práctica, antropología.

- ¿Y cómo se hace para transformarse en druida?

- Es una enseñanza que dura veinte años en los colegios iniciáticos -dijo Pierre.

- ¿En dónde se encuentran esos lugares de enseñanza?

- Están ubicados donde hay corrientes telúricas, Escocia, Irlanda, la Bretagna francesa.

- ¿Existen mujeres druidas? -consultó ella.

- Sí, son las druidesas y están en la Galias, en Irlanda y al oeste de la Bretagna francesa. Son vírgenes muy hermosas que predicen el futuro, son poetisas, conocedoras de las virtudes de las plantas, se cree que ellas llevaron el cuerpo del Rey Arturo a Avalon.

- Ahhh ¿y cómo transmiten esos conocimientos? -siguió preguntando.

- En forma oral o en forma simbólica, a través de las runas, el alfabeto rúnico y se llama OGAM.

- Qué raro, siento que conozco esas tradiciones, Pierre.

En eso, la azafata anunció que el avión estaba aterrizando en el aeropuerto de Asunción.

- Qué pena, el vuelo solo duró una hora, espero que me sigas contando más -dijo Sophia.



BUSCA TUS ORIGENES Y SABRAS LA VERDAD

 

La misma fuerza que te llevo a Puerto Madero es la que te impedirá dejarme…


Realmente, él quedó encantado con el sitio. Ella le explicó:

- Este es un hotel antiquísimo que data del año 1873, de estilo colonial, perteneció al último gobernador español del Paraguay, luego a la familia Egusquiza y finalmente a Alicia Elisa Lynch, más conocida como Madame Lynch, irlandesa de nacimiento, que vino al Paraguay como compañera del Mcal. Francisco Solano López, presidente del Paraguay en los años 1862 a 1870. Fue uno de los sitios más frecuentados por la sociedad asuncena a fines del siglo XIX. En este lugar se cantó por primera vez el Himno Nacional, el 24 de julio de 1860, para el cumpleaños del Mcal. López, y las diferentes dependencias estaban ricamente adornadas con frescos de la época, con un estilo muy acogedor.

Repentinamente, Sophia miró la hora y se dio cuenta que se le estaba haciendo tarde.

- Antes de irte, por favor, préstame el libro que tienes -dijo Pierre.

Sophia lo tenía muy bien guardado en su cartera. Al principio, ella no le quiso mostrar, porque ahí estaba guardado su secreto, conocer la Catedral de Chartre en Francia y, muy particularmente, El Laberinto de la Flor de los Seis Pétalos.

Sophia deseaba tener más detalles de esa catedral y saber más acerca de ella y el porqué le atraía tanto. Lo que menos quería en ese momento era compartir su secreto y aún con un hombre a quien prácticamente no conocía y con quien no sabía cuál sería su futuro. Ella pensó: “Si él no me convence le dejo, total, fue solo una aventura”.

- No me interesan tus secretos, yo solo quiero entretenerme con algo, déjame solo hasta mañana, te prometo que leo todo y te lo devuelvo -expresó Pierre.

- ¡Rayos! Este tipo ve todo y no puedo esconder nada de él -dijo ella en voz baja.

- Te presto, toma, luego me lo devuelves, buenas noches -Sophia se despidió y se fue.

Al día siguiente, muy temprano a la mañana, Pierre la llamó.

- ¿Viste el capítulo 38 del libro? -preguntó.

Ella no se acordaba mucho.

- Vuelve a leer. ¡La escritora del libro es celta!

¿Y qué? pensó Sophia. Ella no entendía porqué él estaba tan ilusionado y tampoco entendía cuál era la relación de ella con el origen de la escritora.

- Sí, lo leeré de vuelta -atinó a decir.

Un día después, lo encuentra a Pierre muy nervioso, los negocios de separación de bienes con la exmujer no estaban llegando a un buen término, él estaba muy enfadado.

- Deja todo en manos de un abogado -dijo Sophia, porque lo veía a punto de tener un infarto.

- ¡Es mi problema y no te metas! -respondió él.

- A propósito, ¿qué le has dicho a tu joven esposa sobre nuestra relación? -preguntó Sophia. Pierre le cuenta lo que había sucedido.

- Aquel día, la primera vez que nos encontramos, yo le dije a mi joven esposa: Es ella, al fin la he encontrado, y ella me respondió:

- Es linda ¿verdad? Te gustan sus senos, su cuerpo...

- Cállate, no entiendes nada, eres tan estúpida, solo sirves para vientre y para acostarte con hombres jóvenes, ¡ya basta!

- ¡Y tú eres un hombre viejo que solo sirve para tener cuernos! Y yo salgo con hombres jóvenes por sexo y contigo por dinero -respondió ella.

- Y eso fue todo, luego empecé a gestionar el divorcio -explicó Pierre.

Sophia pensó: “Este hombre es un histérico y habla tonterías, es mejor dejarle”. Total, poco lo conocía, todo lo que le había contado y la linda aventura en Puerto Madero ya había pasado, no había porqué lamentarse de nada; es más, hasta podía servirle como inspiración para escribir un libro, claro ¡por supuesto! -concluyó.

- Señor -dijo Sophia toda seria-, usted quédese solo, haga lo que le plazca, sin mí, yo me marcho y no vuelvo nunca más, adiós.

Entonces él la miró con sus profundos ojos de color verde, más verdes que nunca y mirándola fijamente le dijo:

- ¡Usted nunca me va a dejar!

- ¿Y por qué?, ¿cuál es la razón que me impediría dejarlo? -preguntó asombradísima.

- La misma fuerza que te llevó a Puerto Madero es la que te impedirá dejarme. ¡Busca tus orígenes y sabrás la verdad! -continuó Pierre.

Ella dio la vuelta suavemente, regresó y se sentó, se calmó, pidió un café.

- ¿Cuál origen?, ¿qué sabes tú de mí? -preguntó Sophia.

- Ya te lo he dicho, busca la verdad -dijo él.

Al día siguiente, ella regresó a su hotel.

- Pasa, estoy en la habitación, respondiendo unos e-mails de mi trabajo -le explicó Pierre.

Ella lo miró, él estaba sin camisa, mostrando su bello cuerpo.

- ¿Qué miras?

- ¿De dónde tienes ese cuerpo?

- Yo práctico Budo -respondió él.

- Ahh, ¿y eso qué es? -preguntó Sophia.

- Es una técnica de arte marcial.

- ¡Ahhh!

- Hay muchas cosas que debes saber y aprender -dijo Pierre-. Conozco también las técnicas de defensa israelí.

- ¡Ahhh! -exclamó otra vez ella.

- No es como dice tu amigo que hay varias zonas sensibles del cuerpo, son solo cinco puntos clave.

- ¿Y dónde aprendiste, se puede saber?

- En Corea, mi amor, con los monjes. No me crees, ¿verdad? -siguió diciendo Pierre.

- Mira -de repente le tomó de atrás a Sophia y de un solo gesto la echó en el piso.

- ¡Nunca más vuelvas a hacerme eso, casi me matas!, ahora ya te creo. Ay, Dios mío, eso sí me dolió -dijo ella asustadísima y se apartó un poco.

- No te asustes, yo no te haría daño nunca, te quiero mucho -expresó Pierre tratando de tranquilizarla, le dio un beso y se puso una camisa-. Vamos a tomar un café -y salieron.



EL ORO DE ASMARA


Él estaba seguro que podría hacer fortuna de alguna manera, la manera es la que no sabía con certeza, siempre estaba con la ilusión de volverse millonario.


Pasaron algunos días muy felices luego del regreso de Buenos Aires. Ella estaba verdaderamente encantada con él.

Pierre, siempre con su porte tan amoroso y otras veces flemático. Cuando él le explicaba algo en su mezcla de italiano, francés y español, era difícil de entenderlo; el volver a preguntar sobre un tema ya explicado lo ponía muy nervioso.

Uno de esos días estaba muy romántico, contándole una de sus aventuras juveniles. Había dejado a su amada Bretagna -la diáspora de Bretagna- y fue a enrolarse como soldado de las fuerzas especiales de Francia. La tropa fue a África, él estaba seguro que podría hacer fortuna, pero ignoraba cómo, aunque siempre estaba con la ilusión de volverse millonario.

Estando en África, decidió ir a Djabutia, desertar del ejército, con el objetivo de llegar a unas minas de oro en Asmara. Sophia le interrumpió.

- ¿Dónde queda Djabutia?

- Está en África, cerca del Mar Rojo, en la frontera con Eritrea.

- ¿Y Asmara?

- También en África -respondió Pierre-, Asmara es la capital de Eritrea.

- ¿Y qué pasó, cómo fue que te decidiste ir hasta esos lugares?

- Mira, yo deserté de mi ejército porque tenía la ilusión de volverme rico y fui a Djabutia. Una noche conocí a un militar anciano que me mostró un antiguo mapa de América y me dijo: “Debes ir a este lugar”.

- ¿Cuál lugar? -preguntó Pierre al militar.

- Paraguay.

- ¿Y dónde queda?

- Queda entre Argentina y Brasil.

- No entiendo porqué debo ir a Paraguay, si mi objetivo de estar en África es hacerme rico y una de las maneras es llegando a Asmara. Ya estaba muy cerca en la frontera, en unas horas después del amanecer estaría en Asmara y al fin convertido en un hombre rico.

- No, tu futuro y tu riqueza están en América -explicó el militar.

Al día siguiente muy temprano lo llaman y preguntaron.

- El soldado francés Pierre, ¿dónde está? -Lo tomaron preso y lo llevaron de regreso a Bretagna, Francia.

Pasaron algunos meses y él empezó a pensar en venir a Sudamérica, en busca de su oro; quizás, si el oro que él buscaba no había podido encontrar en África, era posible que estuviera en el Paraguay, así como le había dicho el militar.

Reunió las pocas pertenencias que tenía, algunos dólares que había ahorrado en África y tomó el vuelo hasta Argentina. Estuvo unos días ahí, luego fue al Brasil a probar suerte, tampoco la vida le fue favorable, finalmente llegó a Paraguay.

- Sophia, mi amor -dijo-, pienso que el oro que tanto busco eres tú -es la alquimia del ser-, el encontrarse conmigo mismo pero transformado en un nuevo ser, así como los alquimistas transforman el plomo en oro, volviéndolo en un metal más sutil, más liviano, es decir, transmutar la energía pesada a una más sutil -ella no entendió nada.



EL ORIGEN

 

Tú nunca me vas a dejar, busca tus orígenes y sabrás la verdad…


Luego de varios días con Pierre, finalmente llegó el día de su regreso, lo llevó al aeropuerto y él volvió a Europa. Sophia se quedó sola extrañándolo y empezó a pensar en esos días mágicos que pasaron juntos, y en lo que él le había dicho: “Tú nunca me vas a dejar, busca tus orígenes. ¿Y tus padres, de dónde son?”.

Todo lo que ella sabía es que sus padres eran originarios de España, pero Sophia, como había sido educada en universidades de Europa, conocía las costumbres españolas, y su padre no parecía muy español, no así la madre que sí reunía más características de aquella nación.

Su padre era un hombre ingenioso, inteligente, ordenado, decidido, trabajador, alto, rubio de ojos azules, pero muy hermético, de pocas palabras. Por ello, Sophia sabía muy poco de su pasado familiar.

Ella era más parecida al padre que a la madre, no solo en lo físico, también en el carácter. La nostalgia le dio fuerzas para descifrar la conexión de su pasado con las palabras de Pierre: “Busca tus orígenes”.

Se decidió a investigar, comenzando por la Heráldica de su familia y con gran sorpresa descubrió que tenía que ver con las tradiciones celtas españolas.

Leyó un documento, Teoría de los orígenes celtas en España, en el que se menciona que los celtas poblaron España en el año 500 a.C. aproximadamente. La raza que se encontraba en Galicia se llamaba Brigante.

Un escritor romano dijo que estos celtas gallegos eran pobladores muy valerosos, inteligentes y aptos para el progreso, cultivando el conocimiento de los grandes pueblos.

Eran de aspecto rubio y de elevada estatura, su origen se relaciona más claramente con una visión de los pueblos caucásicos que con los nórdicos. La superioridad de sus armas -espadas de hierro- los dotó de un poder dominador.

Ocuparon diferentes zonas de Europa, desde las costas del Atlántico, hasta las riberas del Mar Negro; desde Irlanda, Dinamarca, norte de Francia y ciertas zonas del Mediterráneo. En el periodo del Hallstatt dominaron el norte de las Galias y llegaron hasta las Islas Británicas.

Se calcula que los celtas existían desde el año 2000 a.C. y que pertenecían a una raza aria, indoeuropea, por lo que eran hermanos de origen de los germanos, eslavos, tracios, indios, persas, italiotas, griegos, etc.

Algunos grupos pacíficos vivían de la agricultura y la artesanía, los otros eran guerreros y gracias a estos últimos se conoce lo que se llama la cultura celta. Los celtas siempre han captado la fascinación de los historiadores y arqueólogos.

Sophia pensó: “Ahora entiendo muchas cosas”, en particular, las tradiciones de su familia; a su padre le gustaba mucho el arte en el hierro y los celtas eran muy buenos en eso. Pero lo que ella quería ahora era descifrar cómo un pasado tan remoto podía regresar a su vida de esa manera y cuál era el mensaje oculto.



EL DEVENIR DE LOS TIEMPOS

 

...ahí atada la clave, todo se va repitiendo en la vida de una manera incesante, es decir, nada es nuevo y todo lo que nos ocurre tiene una explicación, y de algún modo ya lo habíamos vivido en otras vidas…


Ya habían pasado unos meses desde que Pierre regresó a Europa, Sophia se preguntó sobre lo que estaba sucediendo. Pensó en él, lejano físicamente, más sus recuerdos estaban muy frescos en su memoria, también pensó en las enseñanzas de su padre.

- Mi hija, no hay nada nuevo bajo el sol, solo busca en tu interior, queda en el ADN crístico, en el registro eterno del alma, durmiendo, esperando que alguien lo despierte.

Y pensó que de repente ahí estaba la clave, que todo se iba repitiendo en la vida de una manera incesante, es decir, que nada era nuevo y que todo lo que nos ocurre tiene una explicación y que de algún modo ya lo habíamos vivido en otras vidas.

Pierre tenía en su inconsciente la necesidad de volver a juntarse con su par, porque era el anhelo de su corazón que la mujer que él amaba fuera de su misma sangre y de su misma tierra. Él decía que lo más importante era no una mente brillante que le hable, sino un corazón paciente que lo escuche.

Es decir, de algún modo a Pierre le atraía América, por la fuerza de la sangre y de la tierra, y de alguna manera toda la vida se resume en buscar la otra mitad, no importa si finge correr detrás del dinero, el poder, la sabiduría, todo lo que consiga será incompleto mientras no se logre encontrar la otra parte. Se cruzará en el destino, aunque sea por unos instantes, porque estos traerán un amor tan intenso que justifica el resto de la vida, la herencia de la creación es el amor, que es la fuerza que une otra vez para condensar la experiencia esparcida.

Sophia pensaba que Pierre estuvo con ella en otro tiempo, y en ese tiempo fue un amor imposible, por eso él volvió para reunirse con ella en esta vida, más tuvo que sortear muchas vidas anteriores; él era un hombre viejo, esperando en alguna vida reunirse con su amor eterno.

Ella sabía que el verdadero amor permite que cada uno siga su propio camino, sabiendo que esto jamás los alejará, porque más pronto que tarde las dos partes estarán juntas de nuevo, corriendo riesgos del fracaso, de las decepciones, de las desilusiones, pero nunca dejando de buscar el amor.

Debemos tener el coraje necesario de dar los pasos errados, las decepciones, las derrotas, el desánimo, que son las herramientas que Dios usa para mostrar el camino.

Entonces, de alguna manera, en un tiempo muy lejano, ambos habían sido de la misma tierra y de la misma sangre, y también juntos vinieron a América, buscando una nueva vida o huyendo de algo que les había impedido estar juntos.

Y ahora, con el pretexto de encontrar el oro en América, Pierre estaba regresando constantemente a Paraguay.

- ¿Pero cómo si en esta tierra guaraní no existe el oro? -se preguntó Sophia.



CAPITULO 2

CATEDRAL DE CHARTRE


EL DEVENIR DE LOS TIEMPOS

 

Aquel día en que el avión de Sophia aterrizaba en Buenos Aires, ella se hizo una promesa, conocer esos lugares y sus secretos


- Tienes un viaje a la Ville Lumière -dijo Pierre por teléfono.

- ¿Qué? ¿A dónde? -preguntó Sophia. Poco y nada entendía de lo que Pierre le estaba diciendo, ella solo sabía que estaba feliz, porque de costumbre, como todos los días, desde aquella vez que Pierre regresó a Europa, la llamaba por teléfono o le enviaba extensas cartas de amor, poesías o simplemente fotos de ramos de flores.

- ¿Dónde es eso? -volvió a decir Sophia toda emocionada.

- Voy a hacer realidad tu sueño -contestó Pierre-. Vas a conocer París, luego Chartre, la Catedral, el Laberinto de la Rosa de los Seis Pétalos y Bretagna, incluyendo el Bosque de Brosceliande y todos los secretos de los celtas. Vas a ser muy feliz -concluyó.

Aquel día en que el avión de Sophia aterrizaba a Buenos Aires, ella se hizo una promesa, conocer esos lugares y sus secretos. Pero se preguntaba cómo. Al principio, se desesperó pensando en todo el dinero que necesitaba, pero luego pensó que el universo se confabularía para hacer realidad su sueño.

Claro, donde existe un deseo, desde lo más profundo del corazón, hay una manera de satisfacerlo.

Hizo volar su imaginación. Se imaginaba entrando en la Catedral, conectándose con la fuente perfecta de la Divinidad, llenándose de esa fuerza poderosa llamada amor, que purifica, inunda y da la fuerza capaz de hacer realidad todos los deseos, como un milagro de la vida.

Ella pensó: “En ese momento cuando esté ahí, haré mi pedido y se materializará y tendré el mayor gozo en mi vida y entonces diré ¡Dios mío! los milagros existen, son reales e ilimitados".

Efectivamente, tres meses después Sophia llegó a París y luego a Chartre, de la mano de Pierre, dispuestos a cumplir con sus deseos, como una fuerza superior que los guiaba.

Se alojaron a unas cuadras de la Catedral, Pierre pidió una habitación con ventanales mirando a Chartre. Se quedaron en ese hotel por tres días.

- Esta Catedral es muy especial y debemos tomarnos nuestro tiempo para conocerla. También a mí me interesa mucho y es la primera vez que estoy aquí -dijo Pierre.

Sophia quedó muy emocionada. Todos los días, al despertarse, le decía a Pierre: “Debo saludar al sol y a la Catedral que nos está mirando”. Era hermoso ver desde ahí su majestuosidad.

- Pronto estaremos ahí adentro y conoceremos sus secretos -dijo Pierre.

- ¡Cuánta emoción, gracias, mi amor!

Al día siguiente, Pierre y Sophia tomaron el desayuno y fueron a la Catedral.

Una de las cosas más llamativas de ese hermoso monumento era su estilo gótico de impresionante belleza y perfección, adornado con ricos detalles de tallados con sus gárgolas vigilando el lugar.

Haciendo un gesto de respeto entraron por la puerta principal, una pesada pieza de madera. Las luces del sol mañanero penetraban por los hermosos ventanales ricamente decorados con vitrales llenos de diferentes colores.

- ¡Qué belleza! -exclamó Pierre lleno de emoción-. Esto es antiquísimo, es de la Edad Media, entre los años 1205 y 1240, los más antiguos datan del año 1144 y 1151.

- ¿Cómo lo sabes? -preguntó Sophia.

- Lo leí al entrar.

De fondo se escuchaba una música celestial, de la época medieval, tocada en órgano, envolviendo al lugar en un ambiente misterioso, místico, espiritual e irreal.

Interrumpe una voz de una guía de turismo que dice:

- Señores, la música de fondo es del festival de música de órgano que se realiza todos los años en los meses de julio y agosto.

Luego, bajando la mirada de los vitrales, vieron un dibujo incrustado en el piso de la Catedral, formado por once anillos de baldosas negras que se entallan para trazar un recorrido largo, que sería el camino que conduce al centro del Laberinto. Verdaderamente, los dos estaban con la boca abierta al hallarse ante lo que habían esperado tanto en conocer: el Laberinto de la Rosa de los Seis Pétalos.

- Este hermoso laberinto data aproximadamente del año 1205, se usaba ya desde la antigüedad por los monjes y los peregrinos para hacer caminatas de meditación, como un camino a Jerusalén -escucharon que seguía explicando la guía.

Era difícil describir con precisión por la gran emoción que causaba estar en ese lugar. En ese momento, solo estaba libre el área central del Laberinto, la parte de los pétalos estaba llena de sillas, había mucha afluencia de turistas de diferentes edades, nacionalidades. De repente, les llamó la atención una mujer sentada en posición de loto, vestida con un pantalón y chaqueta de color rojo, de pelo largo, suelto, quieta como una estatua.

Ante la presencia de tanta gente, Pierre y Sophia decidieron tomar las escaleras que conducen hacia los diferentes niveles de la Catedral, volvieron a bajar y luego salieron afuera a descansar y tomar el almuerzo.

Antes de que entrara el sol, regresaron y asistieron a la misa de todos los días. Pierre le dijo: “Mira aquí el horario de las misas” y se puso a leer.

La misa de todos los días de la semana es de 11:45 h, en la cripta, y a las 18 h en la Catedral; los días domingo, a las 9:30 h es misa en latín en la Catedral, y también a las 11:00 h; a las 18 h, en francés, en la cripta.

Asistieron a la misa de las 18 h y conocieron a la Virgen Negra.



LA BRUJA DE CHARTRE

 

…tenía el aspecto de una mujer vieja y arrugada, con ropas no lavadas de mucho tiempo, las uñas sucias y gordas, como si hiciera largos años que no se bañaba, tampoco se peinaba, olía a talco y a rancio


Al segundo día decidieron volver a la Catedral. Era aún muy temprano, para poder ver mejor el Laberinto de la Rosa de los Seis Pétalos.

Sorprendidos, vieron a la misma mujer del día anterior, sentada en posición de loto, con la misma ropa, quieta como una estatua.

- ¿Esa no es la misma mujer de ayer? -preguntó Pierre sorprendido.

- Es una bruja -afirmó luego.

- Es muy extraño -asintió Sophia.

- Espérame un rato.

Pierre regresó y dijo a Sophia:

- Ya está, hoy almorzamos con la bruja y sabremos qué hace aquí.

- ¿Como tú sabes que ella es una bruja?

- No lo sé, hoy lo sabremos.

Continuaron un rato más mirando y tomando fotos de todo lo que les llamaba la atención. Mientras, seguía sonando la música de fondo y negaban más y más turistas. En eso se acercó esa extraña mujer, la bruja.

- Ella es Sophia, no habla francés, habla inglés -dijo Pierre.

- Un placer conocerla -respondió la bruja en un inglés mal hablado.

- También es mío el gusto, señora.

- Vamos a almorzar en nuestro restaurante de siempre -invitó Pierre.

Era un hermoso día de julio de un verano caluroso, con un sol fuerte. Había afuera una terracita, muy acogedora, del pequeño restaurante.

Se acomodaron los tres, Sophia sentada frente a Pierre, a su lado la bruja.

- ¿Y de dónde son? -preguntó esta última.

- Ella es de Sudamérica y yo soy de Bretagna.

- Qué bueno. ¿Qué hacen por aquí? ¿Y a dónde van? -siguió preguntando la bruja.

- Venimos a Chartre a conocer el Laberinto de la Rosa de los Seis Pétalos. ¿Y tú qué haces aquí? -dijo Pierre.

- Hace veinte años que vengo aquí.

- ¿Cómo? -le dijo Sophia.

- Y todos los días.

- ¿Qué?, pero ¿y dónde vives?, ¿no trabajas?

- Yo vivo en París y trabajo en una casa de flores -respondió la bruja-. Aquí tienen mi tarjeta, cuando quieran pueden visitarme en París.

Sophia se puso a mirarla de forma detenida.

“Realmente, parece una bruja”. Tenía el aspecto de una mujer vieja y arrugada, con ropas no lavadas de mucho tiempo, las uñas sucias y gordas, como si hiciera largos años que no se bañaba, tampoco se peinaba, olía a talco y a rancio, no tenía un buen aspecto.

- ¿Y luego a dónde van? -quiso saber.

- Nos vamos a Bretagna, a mi casa -afirmó Pierre.

- A comprometernos -dijo Sophia.

- ¿Entonces se van a casar?

- Sí, nos vamos a casar y por el rito celta -respondió ella a la curiosa mujer.

- Yo voy a diseñar el vestido, va a ser un vestido de árboles -dijo la bruja.

- Gracias -le respondió Sophia.

- Aquí tienes, te regalo este libro para que te acuerdes de mí, pon aquí tu e-mail y mandaré el diseño de tu vestido.

- Gracias -dijo ella nuevamente.

Comieron una rica comida, muy al estilo francés, acompañada de un vino blanco, fresco y afrutado.

-Salud, por el matrimonio celta, por Chartre y por el Laberinto de la Rosa de los Seis Pétalos.

- Salud -dijeron los tres.

- Ya es tarde, debo volver a París -dijo la bruja acabado el almuerzo.

Pierre y Sophia fueron a su hotel.

Era el tercer día, el último en Chartre.

- Vamos hoy a ver si la bruja volvió -dijo Pierre.

- ¿Por qué tú dices que ella es bruja? -preguntó Sophia.

- Es muy difícil estar aquí a las ocho y venir desde París.

- ¿Por qué?

- París queda de aquí a 90 km, si vienes en tren tardas una hora, hasta Chartre una hora más, si vienes en auto tardas igual; eso significa que es imposible estar muy temprano aquí, a no ser que vengas volando, además ¿te fijaste en su aspecto? -dijo Pierre.

- Yo no entiendo mucho de esas cosas. Vamos hoy a conocer la escuela de vitrales y olvídate de tu bruja, mi amor -dijo Sophia y le dio un beso.



LOS VITRALES DE CHARTRE

 

Experimentos modernos con terapia de luz demuestran que esta exposición tiene un efecto psicofísico definitivo. Hoy, alguien sensible que visite las catedrales casi no necesita que se le diga eso.


Esa mañana tan linda del tercer día en Chartre, lo aprovecharon visitando otro lugar emblemático, La escuela de vitrales, que estaba muy próxima a la Catedral; tiene muchos cuadros de vitrales de diferentes épocas y variados diseños.

- ¿Cuál es la razón de la iluminación con los vitrales? -preguntó Sophia.

- No sé, vamos a pedir a una guía que nos lo explique -dijo Pierre.

- La iluminación gótica no era la pureza blanca que preferimos hoy - empezó explicando la guía-, sino los colores del arco iris que los avances en la fabricación del vidrio habían hecho posibles. Por primera vez en la historia, las personas pudieron experimentar en gran escala los efectos de la luz directa a color. Experimentos modernos con terapia de luz demuestran que esta exposición tiene un efecto psicofísico definitivo. Hoy, alguien sensible que visite las catedrales casi no necesita que se le diga esto. Antes de que las catedrales góticas empezaran a levantarse, el norte de Francia ya era albergue de una escuela de filosofía espiritual única en su género, la Escuela de la Catedral de Chartre. Eran lectores de Dionisio y Erígena, y también de Platón y los neoplatónicos, de lo poco que se podía encontrar de ellos antes de la afluencia de manuscritos griegos en el Renacimiento. En el Timeo de Platón habían leído acerca de cómo fue creado el Cosmos, no a través de la luz sino por el poder del número y la geometría. Timeo, que habla durante la mayor parte del diálogo, era un pitagórico y expone la perspectiva de su escuela: que las realidades últimas de la creación son los números matemáticos y las formas geométricas.

Los filósofos de Chartre tenían casi tanto respeto por el mito creacional de Platón como por el del Génesis. Poseía la atracción de ser un sistema racional, el cual el hombre podía tener la suerte de comprender; esto hacía de Dios un ser racional. Además, el Libro de la Sabiduría había dicho: “Tú has creado todas las cosas en número, peso y medida.” Así, Dios Padre era a veces representado en los manuscritos como el Geómetra, trazando el Cosmos con un compás. El Misterio de la Trinidad, decía un maestro de Chartre, es como un triángulo equilátero, otra imagen frecuente en manuscritos y pinturas. Agrega ingeniosamente que la relación de Jesús al Padre es como el primer número cuadrado, 1x1=1: permanecen en unidad.

La geometría y el número son los primeros principios de cualquier edificio, incluso el del cobertizo de un jardín. Para ser construido ha de tener una forma, y debe ser medido. Las catedrales -y esto incluye las románicas y bizantinas, no solo las góticas- son el esfuerzo humano supremo por imitar a Dios imponiendo la geometría y el número en la materia. Ellas son principios matemáticos hechos visibles, tangibles y habitables. Se puede decir lo mismo de los templos egipcios, griegos y romanos, y en realidad de las estructuras sagradas del mundo entero.

Hay dos aspectos fundamentales en las matemáticas de las edificaciones sagradas. El primero es el aritmético, que consiste en escoger un módulo y sus múltiplos. Los constructores de catedrales a veces escogían los números por su valor simbólico. En la catedral de Chartre, por ejemplo, las dimensiones principales, expresadas por las unidades de la época. La aritmética dicta las dimensiones, la forma geométrica; por lo tanto, es responsable de la ingeniería del edificio.

- ¿Y cómo se sostiene la Catedral? -preguntó Pierre.

- Esta era la preocupación principal de los arquitectos góticos, quienes, obedientes a la metafísica de la luz, abrieron sus muros para abarcar siempre espacios más amplios con vidrios de color. El arco con dos centros o arco apuntado era su más notable recurso, y el contrafuerte su seguridad. La tracería del rosetón era su gozo, donde desplegaban su virtuosismo en las divisiones simbólicas del círculo.

La geometría puede transponerse hasta cierto punto con la aritmética, es decir, a una forma determinada se le pueden asignar dimensiones definidas. Pero en parte trasciende el número mensurable. Uno de los problemas más fascinantes para las matemáticas de la antigüedad era la imposibilidad de llegar a una expresión aritmética para las cosas fáciles de dibujar, como el círculo o la diagonal de un cuadrado, o la expansión infinita de la Sección Aurea. Estas proporciones irracionales también tienen su lugar en el diseño de las catedrales, y tanto más por ser tan conspicuas en el diseño del Cosmos manifestado.

Hasta ahora, la Catedral era calculada para ser un reflejo de la inteligencia matemática de Dios, y un receptáculo de su primera creación de luz. Otra cosa más era necesaria para completar el efecto: la Catedral debe ser hecha para sonar. Así, las tres facultades primarias de la mente, el ojo y el oído podían ser todas satisfechas.

Un grupo de músicos se sentaron a determinar qué tipo de música podría ser apta para el nuevo estilo arquitectónico, en analogía con los maestros masones y los platónicos cristianos que indudablemente idearon la estructura del edificio. Pero hay una placentera sincronicidad en el hecho de que se estaban sentando las bases para toda la futura música europea durante este periodo, cuando el estilo gótico se estaba desarrollando.

Lo que distingue al arte musical europeo del resto de la música del mundo es el grado en que se ha explorado la armonía: el sonar simultáneo de uno o más tonos. El primer intento, completamente exitoso, de reunir dos melodías simultáneas fue en Notre Dame de París, alrededor de 1160, crearon un repertorio de música armónica que se volvió popular. Se extendió por toda Europa y sirvió de base e inspiración para los desarrollos del nuevo siglo.

- ¿Por qué es importante la armonía? -preguntó Sophia.

- Porque a través de ella podemos percibir las proporciones con las que el Cosmos es creado. Usted puede anotar los primeros cinco números, 1 2 3 4 5: eso es aritmética. Puede construir estructuras basadas en ellos como dimensiones: eso es geometría. Pero si usted toca cinco cuerdas cuyos largos relativos son 1 2 3 4 y 5, la armonía es el número hecho audible. Algunas combinaciones numéricas producen consonancias; otras, disonancias. Y de la tensión entre los dos tipos, surge toda nuestra música.

- Ya entiendo.

- Algunas personas mantienen que los edificios construidos con proporciones armónicas son acústicamente mejores que los que no están diseñados así. La acústica de las catedrales góticas, y también la de las innumerables iglesias más pequeñas construidas de acuerdo a los mismos principios, es más apropiada para la música de los periodos antiguos, que era armónicamente simple y destinada para voces sin acompañamiento. La razón del éxito de la música antigua parece que se debe a que estos edificios intensifican las armonías naturales que están presentes en cada tono.

La catedral gótica era un deleite para los sentidos, también un deleite para la mente, mientras los vitrales retrataban a miles de figuras bíblicas, cada una con su propia historia. Tampoco he mencionado los programas esculturales que repetían afuera del edificio los temas que los vidrios mostraban en el interior. No he dicho nada de la misa, el misterio central de la liturgia cristiana, con su mágica transubstanciación del pan y el vino en el cuerpo y sangre de Cristo. Para un creyente, el milagro de la Catedral, en toda su vastedad y belleza, no era nada respecto al milagro diario que acontecía en sus altares. Además, está el tema amado por los redescubridores modernos del gótico: la cara femenina de la Deidad representada por la Virgen María, cuya adoración en un santuario como el de Chartre es como un renacimiento de los cultos a las diosas del mundo antiguo. Pero tomando todo esto en conjunto, podemos ver cómo las semillas sembradas por pocos platónicos cristianos, ayudados por unos cuantos expertos en arquitectura y armonía, crecieron para convertirse en uno de los más grandes ornamentos de la civilización que el mundo jamás ha conocido.

Lo más llamativo de Chartre es la velocidad con la que se construyó y la cantidad de obreros que demandó la obra, todo eso es un gran misterio.

- Estoy muy emocionada, muy interesante, muchas gracias -dijo Sophia a la guía.

- Gracias -dijo también Pierre.



LA CATEDRAL DE CHARTRE

 

Lo más llamativo de Chartre es la velocidad con la que se construyó y la cantidad de obreros que demando la obra, todo eso es un gran misterio.


Esa tarde, volvieron a la Catedral de Chartre. Pierre y Sophia querían conocer a profundidad ese misterioso lugar; para ello, tomaron una visita guiada en un grupo reducido de ocho personas, de distintas nacionalidades. La guía era una señora mayor, pero muy conocedora de los secretos de Chartre. Pierre y Sophia previamente habían pasado por una librería anexa a comprar artículos relacionados con esa catedral.

- Porfavor, síganme y apaguen sus celulares. Vamos a recorrer primero el templo primitivo, que se encuentra en el subsuelo y luego iremos a conocer arriba. Porfavor, las personas que traducen a otros idiomas háganlo en voz baja, gracias -así empezó la guía con sus instrucciones.

Esta magnífica Catedral data del siglo XII, ubicada en la ciudad de Chartre, al norte de Francia. Es un antiguo enigma, aún en época precristiana.

Aquí, los druidas -los sacerdotes celtas de la Galia y de la Bretagna- fundaron una universidad para difundir sus enseñanzas.

Ellos obedecieron a una visión profética, esculpieron en madera la estatua de una virgen y un niño, a la que llamaron la Virgen bajo la Tierra. Fue descubierta por los cristianos en el siglo III, la veneraron como la Virgen Negra, pues se había oscurecido con el tiempo. Se inició así la tradición de erigir en ese lugar sagrado iglesias en honor a Nuestra Señora, la gran obra gótica que conocemos.

Sobre la inspiración, según la leyenda, los caballeros templarios obtuvieron en Oriente avanzados conocimientos arquitectónicos con los que fue posible construir el templo. La Catedral tiene relación con el fundador de la obra monástica cisterciense y los nueve caballeros franceses que abandonaron sus posesiones materiales para ir en busca de los secretos, supuestamente ocultos en el sagrado santuario bajo las ruinas del templo de Salomón, en Jerusalén. A su vuelta en Francia, en 1128, se dice que habían encontrado el Arca de la Alianza, cofre que contenía los secretos de la Ley Divina, referentes a números, pesas y medidas, entre ellos el número Dorado 1618, la Sección o Proporción Dorada, la que era considerada de especial valor estético y rigió en gran medida el arte y la arquitectura del Renacimiento, así como los periodos posteriores.

La Catedral de Chartre, por sus proporciones, orientación, simbolismos, se construyó con la intención de estimular la psique y el espíritu del hombre. Siguiendo la ley del número de oro, todas las distancias entre los pilares y longitudes de las naves y en los cruceros son múltiplos de este número algebraico irracional, que posee muchas propiedades interesantes y que fue descubierto en la antigüedad como relación o proporción entre segmentos de rectas. En el centro, a 37 metros de profundidad bajo la tierra, se halla el nivel del agua del pozo y a la misma distancia se encuentra el pináculo de la bóveda gótica cuyas ojivas cruzadas están perfectamente calculadas para soportar el peso de la cúpula.

El retorno de los caballeros coincidió con el florecimiento de la arquitectura gótica en Europa, de modo que la primera construcción de la Catedral de Chartre comenzó seis años más tarde. En tres décadas, mamposteros, vidrieros, escultores, astrónomos y otros artesanos crearon un templo inmenso cuyas proporciones, orientación, posición y simbolismo han estimulado desde entonces la imaginación de sus visitantes.

Este estilo gótico surge de golpe, aparece después de la primera cruzada y especialmente después de los caballeros templarios con su secreto. El secreto referente a las Piedras de la

Ley, la misma clave numérica que fue utilizada en la construcción del templo de Salomón. El altar estaba dedicado a la Diosa Madre de la mitología druídica, siendo esta localidad un importante centro religioso para la tribu celta de los carnutes, pueblo del que deriva el nombre de la ciudad -informó la guía muy concentrada y continuó explicando:

- Esta particularidad se ha relacionado con el hecho de que Chartre se convirtiera en un importante centro de veneración a la Virgen María, cuando a partir del siglo XII resurgió esta devoción en la iglesia cristiana occidental. De cualquier manera, la ciudad de Chartre ya era un centro de culto mariano y peregrinaje desde tiempo atrás, debido a la presencia en su Catedral de la llamada Sancta Camisia, una reliquia traída desde Tierra Santa y cedida a la Catedral, que supuestamente es la túnica de la Virgen María.

Por este motivo, gozaba de un próspero comercio centrado en las ferias que se celebraban en las cuatro grandes festividades marianas del año: la Purificación, la Anunciación, la Asunción y la Navidad.

La primera iglesia de que se tiene constancia se construyó alrededor del año 360. Esta desapareció en un incendio hacia 740 o 750. Una segunda catedral fue destruida por los piratas normandos en 858.

De esta queda una capilla que forma parte de la actual cripta. En esta época es cuando la Catedral recibe la reliquia de la túnica de la Virgen, que aumentó la importancia del lugar.

En 962, la iglesia volvió a ser destruida y se reconstruye parcialmente. En 1020 otro incendio destruye la Catedral, tras lo cual se inicia la construcción de la cripta de una nueva Catedral románica.

Esta Catedral fue construida rápidamente debido a una explosión de fervor religioso que motivó a cientos de penitentes a contribuir en su construcción, acarreando espontáneamente provisiones y materiales hasta las obras que concluyeron en 1037.

En 1194 un gran incendio devastó gran parte de la ciudad de Chartre, incluida casi la totalidad de la antigua Catedral románica. Pese a haber sobrevivido a un incendio en 1134, el fuego de la noche de 1194, causado por un rayo, solo dejó en pie las torres occidentales y la fachada entre estas y la cripta.

Quedó intacta en la cripta la túnica de la Virgen y se pensó que era un signo para que se reconstruyera la Catedral, dándole un nuevo esplendor.

Rápidamente se acometieron las obras de reconstrucción y hacia 1220 el cuerpo principal estaba concluido, en un plazo de solo unos 26 años, tiempo notablemente corto para una obra de estas características. Se empleó piedra local de unas canteras situadas a unos 8 km. Conserva del edificio anterior la cripta y la fachada oeste con el Pórtico Real. Fue consagrada el 24 de octubre de 1260 en presencia del rey Luis IX el Santo.

Posteriormente, solo en 26 años inexplicablemente es construida la actual Catedral, sin dinero, sin recursos, sin un maestro de obras, la Catedral gótica que alberga a la Virgen Negra debajo de la tierra.

Se asegura que aquella repentina revolución arquitectónica se debió a una serie de conocimientos geométricos que la Orden de los Templarios trajo consigo de su permanencia en Jerusalén, inclusive se dice que el patrón de las medidas góticas corresponde a las medidas bíblicas de las Tablas de la Ley, que supuestamente se encontraba en el Arca de la Alianza, presumiblemente encontrada por los templarios, tras excavar en secreto en el Templo de Salomón.

Varios mitos medievales se entrelazan en las simbologías esculpidas en los portales de la Catedral, el Santo Grial puede verse también reflejado en su fachada y más concretamente en el pórtico norte, conocido como el Pórtico de los Iniciados. En él puede apreciarse la figura de Melchisedec, el misterioso rey-sacerdote que aparece en el Antiguo Testamento anunciando la venida del Mesías, sosteniendo una copa, el Grial o Gal -piedra-, la piedra de Dios.

Para la construcción de Chartre parece ser que se usaron tres figuras geométricas básicas para su construcción, un cuadrado, un rectángulo y una circunferencia.

En la Edad Media la Catedral funcionó como escuela, ya que Carlomagno había ordenado en el siglo IX que las catedrales y monasterios mantuvieran escuelas. Chartre obtuvo considerable fama por el estudio de la lógica, materia en la que para muchos rivalizaba con París.

A diferencia de otros monumentos franceses, el edificio no sufrió daños durante la Revolución Francesa, pese a que el comité revolucionario había decidido su demolición. El encargado de llevarla a cabo, un arquitecto local, la desaconsejó alegando que los escombros resultantes cegarían las calles circundantes.

Las restauraciones sucesivas también respetaron su diseño original, gracias a lo cual el edificio ha llegado a nuestra época en un estado de conservación muy superior a la mayoría de construcciones francesas de aquel tiempo.

En 1836 un incendio destruyó las cerchas de la techumbre de castaño danés.

Durante la Segunda Guerra Mundial, los vitrales fueron desmontados y ocultados para evitar daños por parte de los bombardeos alemanes. Tras la ocupación, los alemanes usaron la Catedral como club social.

El edificio es de planta cruciforme con el cuerpo principal de 28 metros, organizado en tres naves. La cabecera, situada al este, tiene un deambulatorio radial con cinco capillas semicirculares. La bóveda central tiene 36 m de altura, la más alta hasta la fecha cuando fue construida. Esta es cuatripartita y está soportada por arbotantes en el exterior.

La organización en tres naves es sumamente original para la época, con la central mucho más alta que las laterales. Esta dificultad constructiva se solía solventar levantando sobre las naves laterales una amplia tribuna cuya cubierta compensaba el peso de la bóveda central reforzando la estructura.

En Chartre se suprime la tribuna quedando solamente tres niveles en el alzado de la nave: arcadas, triforio y ventanales. El Triforio es un pequeño corredor que se construía en ocasiones sobre la galería y bajo los ventanales, para aprovechar el espacio del tejado sobre la tribuna. En este caso, tiene cuatro arcos por sección y es un contrapunto de horizontalidad y oscuridad a las arcadas y ventanales. Estos constan de dos vanos y un rosetón que repite la estructura de la puerta principal y que alberga una de los mejores conjuntos de vidrieras medievales que se conservan.

Estas son célebres por el intenso y bello color azul empleado, especialmente famosa es la llamada Ventana de la Virgen Azul (Notre Dame de la Belle Verriére), de principios del siglo XIII, que representa a la Virgen con el Niño. De los 186 vitrales originales se conservan 152, ya que en 1753 se sustituyeron algunos de ellos por parte del obispado que pretendía modernizar la Catedral. La altura y amplitud de las naves se debe a dos novedades constructivas:

Los ábacos de los capiteles sostenían los haces de fustes de las columnillas adosadas conectando así los pilares con los nervios, pero esto causaba una excesiva fragmentación que se solucionó en Chartre creando un pilar acantonado consistente en un núcleo cilíndrico central, rodeado de cuatro elementos más pequeños que conectan tanto con las cubiertas como con las arcadas que las separan. De ellos, el que da a la nave central no tiene capitel sino una cornisa sobre los demás capiteles y que actúa como zócalo del resto de elementos verticales que van a unirse a los arcos y nervios de la bóveda. Con esto se logró una unidad de los complejos soportes sin perjudicar la integridad de cada parte.

La fachada principal es fruto de diversas intervenciones a lo largo del tiempo. Del incendio se salvaron la torre sur y la base de la norte, los tres portales y los ventanales que hay encima.

El pórtico, llamado Pórtico Real (Porte Royal), se construyó en la década de 1140 para la anterior Catedral románica y tiene forma de embudo, lo que posteriormente sería una norma común para las catedrales góticas.

Las figuras reales tienen una estatura menor, pero aun así casi igual que las figuras bíblicas, simbolizando una relación de parentesco entre la realeza y la divinidad. Los frisos de la izquierda narran escenas de la vida de la Virgen en su juventud, con San Joaquín y Santa Ana enfrentándose a la infertilidad, lo que podría ser una referencia a la devoción local hacia la Virgen como protectora de parturientas y neonatos. Los frisos de la derecha relatan escenas de la vida de Cristo, con el Bautista y la Presentación en el Templo. El tímpano está decorado con una escena del Juicio Final, con Cristo Pantocrátor enmarcado en una mandorla rodeado por los símbolos de los evangelistas. Cristo alza su mano derecha y sostiene el Libro de la Vida en la izquierda, pose única en la imaginería medieval y que se cree simboliza la esencia humana y divina de Cristo en iguales proporciones.

El friso del dintel representa a los doce apóstoles. Están enmarcados por arquitecturas en cuatro grupos de tres figuras con un simbolismo que indica que han predicado la Trinidad en los cuatro puntos cardinales de la Tierra. Las arquivoltas muestran ángeles y a los veinticuatro patriarcas del Apocalipsis.

El pórtico izquierdo está dedicado a la Ascensión de Cristo (o tal vez su segunda venida). El tímpano muestra a Cristo en una nube sostenido por dos ángeles. Debajo hay dos frisos, el superior muestra a cuatro ángeles cantores y el inferior a diez figuras que posiblemente sean apóstoles y que portan libros y pergaminos y contemplan a Cristo. Las dos arquivoltas muestran los símbolos del Zodiaco y labores relativas a los doce meses, temas comunes en el románico francés.

El pórtico derecho muestra la misma estructura. Su tema es la pureza de María y su dignidad como madre de Cristo. En el tímpano figura la Virgen con el niño entronizada entre dos ángeles. En el momento de su construcción esta representación era una novedad, ya que el tema central había estado siempre dedicado a Cristo. La arquivolta superior muestra la Presentación en el Templo, con la Virgen, Simeón y otras figuras. La arquivolta inferior narra la Anunciación, Visita, Natividad y Anunciación a los pastores cuidando sus rebaños, algo inusual, mostrar hombres comunes entre las figuras divinas.

Las arquivoltas están decoradas con ángeles, la interior y la exterior con las siete artes liberales (y dos símbolos zodiacales que no cupieron en el lado izquierdo), combinadas con figuras relativas del mundo antiguo: gramática y Prisciano o Elio Donato, retórica y Cicerón, dialéctica y Aristóteles, aritmética y Pitágoras, geometría y Euclides, astronomía y Ptolomeo y música y Nicómaco. Los capiteles de esta puerta muestran escenas de la Pasión, la entrada a Jerusalén, la Última Cena, la Sepultura y el Duelo de las mujeres.

El rosetón muestra en sus vitrales a Cristo juez en el Juicio Final rodeado por los cuatro evangelistas y ángeles. En los círculos externos, ángeles trompeteros y escenas de Resurrección, Infierno y Paraíso. En los tres ventanales se muestra la Pasión y Resurrección en la izquierda, la Encarnación en la central y a Jesé, padre de David en la derecha.

En el lado norte, el pórtico central muestra la coronación de la Virgen con figuras de profetas y santos. La Virgen es representada como Reina de los Cielos, a la derecha de Cristo también coronado y bendiciendo a María. Están rodeados de ángeles con incensarios y en oración y rodeados por una arquería que simboliza el palacio celeste. Ambas figuras son de igual tamaño y ocupan lugares de igual importancia. En el friso del dintel se representa, a la izquierda, la muerte de María yaciendo en una cama y rodeada de los doce apóstoles. Su alma, en la forma de un niño, asciende a los brazos de Jesús. A la derecha se narra la resurrección de la Virgen: unos ángeles alzan el cuerpo sin vida de María para reunirlo con su alma.

Aunque no hay en los Evangelios narración alguna sobre la resurrección de la Virgen existe una tradición que es frecuentemente representada a partir del inicio del culto mariano en la Edad Media.

La historia de Santa Ana y San Joaquín es apócrifa pero tuvo gran difusión desde que fue recogida en la Leyenda Dorada por Santiago de la Vorágine. La segunda arquivolta representa figuras que se cree son profetas del Antiguo Testamento, mientras que la tercera y la cuarta muestran los antepasados del linaje de María. La última arquivolta muestra profetas con libros y pergaminos.

En los relieves alrededor del arco se narra la creación y caída del hombre. En las jambas hay estatuas que se corresponden con las de los doce apóstoles del lado sur. Muestran profetas del Antiguo Testamento que dan testimonio del compromiso entre Cristo y su iglesia Melquisedec, Abraham, Moisés, Samuel, David, Isaías Jeremías, Simeón, San Juan Bautista y San Pedro. Las estatuas tienen rostros ovalados y son más realistas que en la entrada oeste.

El pórtico izquierdo está dedicado a la Natividad y la Anunciación, tema que es también tratado en la entrada oeste. El portal derecho se dedica a los trabajos de Job en el tímpano, probablemente en referencia a las dificultades que tuvo que atravesar la Iglesia en el siglo XIII. Las arquivoltas representan a Sansón, Gedeón, Esther y Judit venciendo a los enemigos que simbolizan las amenazas que pesan sobre la Iglesia. Son célebres la figura llamada la Santa Modesta, una imagen femenina con una sonrisa seductora, y una figura que representa a un gordo Salomón en el pórtico derecho.

Las vidrieras del rosetón muestran en su centro la Glorificación de María con ángeles y el Espíritu Santo.

Contiene dos torres alrededor de la nave principal que significan que existen dos campanales para los inicios de la misa, con un aspecto totalmente gótico, con una cruz de tipo latina en la pinta de cada una; mantiene los elementos del gótico medieval en la planta de tres naves basilical, arquería ojival que genera bóveda nervuda de crucería. En el crucero existe un tambor octogonal cubierto con cúpula ojival. En la fachada mantiene un tímpano triangular, rosetón de vidrios catedrales de colores y las puertas y ventanas con arcos ojivales y Final y el Apocalipsis conjuntamente. Hasta entonces, ambos temas habían sido tratados siempre de forma independiente pese a estar estrechamente relacionados. Cristo es representado en el tímpano con rasgos amables y humanos en el Juicio Final, esta figura es conocida como el Beau Dieu. La escena es, en general, tratada por el escultor de forma que inspira compasión divina, muy diferente a otras representaciones anteriores en las que se intenta resaltar el sufrimiento para inspirar temor a la ira de Dios.

El portal derecho se conoce como el Portal de los Confesores. Este se contrapone al izquierdo; mientras que los mártires dan testimonio de Dios con su muerte, los confesores lo hacen con su vida. Tanto unos como otros serán admitidos en el Paraíso el día del Juicio Final que se narra en el centro.

Los vitrales son de la misma época que los del lado norte y muestran la Glorificación de Cristo en el rosetón con los evangelistas y ángeles y en el círculo externo los patriarcas del Apocalipsis y las armas de los donantes de la vidriera. En los ventanales muestra a los cuatro evangelistas en la parte superior de cada ventana lateral (Lucas, Mateo, Juan y Marcos, de izquierda a derecha), sobre los profetas Isaías, Jeremías, Ezequiel y Daniel (en el mismo orden). En la ventana central figura la Virgen con el Niño.

El coro, situado al este, es de cinco naves. El principal problema al que se enfrentó el arquitecto fue la unión armónica con la cabecera, ya que la distancia que separa los pilares al rodear el presbiterio debe ser forzosamente menor, lo que produce una discontinuidad rítmica. Para ello, el maestro optó por emplear ventanas simples, en sustitución de las dobles con rosetón de la nave principal, y reducir a la mitad el intercolumnio. El deseo del cabildo de aprovechar los cimientos románicos complicó el diseño de la cabecera, construyéndose tres capillas profundas sobre las románicas y otras cuatro intercaladas y menos profundas. Al igual que en las fachadas del transepto, en el coro hay dos torres inacabadas, una a cada lado.

La cripta de Chartre es enorme, la más grande de Francia y una de las mayores de la cristiandad, se asienta en la actual catedral que conforman dos criptas concéntricas. Los restos de la iglesia edificada en tiempos carolingios conforman la base del coro y la giróla. Se han realizado excavaciones que muestran restos que se remontan a la época romana. La cripta conserva frescos del siglo XII, además de otras piezas expuestas. Se exhibe una reproducción de una imagen de la Virgen destruida durante la Revolución; Notre Dame Sous-Terre (Nuestra Señora del Subsuelo), una virgen negra, tal vez una figura precristiana atribuida a la Virgen. En una capilla de la cabecera se encuentra el pozo de los Saints-Forts, nombre que deriva del latín locus fortis o sitio fuerte. Según la tradición, en 858, durante el saqueo de la ciudad por parte de los normandos, fueron arrojados a este pozo las reliquias de San Altin y San Eodaldo, evangelizadores de la ciudad en el siglo III.

También se exponen en la cripta diversas piezas como los originales de algunas estatuas retiradas de los portales y que han sido sustituidas por copias para garantizar su conservación. Esta Catedral tiene unos ventanales que representan algunos fragmentos de la Biblia.

Uno de los elementos más famosos de la Catedral es el laberinto trazado sobre el pavimento que data de 1205. Es un alicatado circular de 13 metros de diámetro situado en el eje de la nave central en el que baldosas blancas y negras forman un estrecho sendero con múltiples circunvoluciones que conducen al centro. Parece ser que en este círculo central existió una placa de bronce o latón con las figuras de Teseo, Ariadna y el Minotauro.

Esta fue retirada y fundida durante la Revolución Francesa para fabricar cañones. En la Edad Media existían numerosas iglesias con laberintos de este tipo que han ido desapareciendo en épocas posteriores. El sendero del laberinto representaba una peregrinación simbólica que el peregrino debía recorrer a pie o de rodillas hasta la roseta central. Las medidas y trazado de este tipo de laberintos tiene un profundo y complejo simbolismo numerológico y filosófico que tiene su origen, al parecer, en conocimientos esotéricos de Oriente.

El Laberinto tiene once círculos concéntricos y la particularidad de tener el mismo diámetro que el rosetón oeste y de distar del umbral de la entrada la misma longitud que la altura de este, por lo que si la fachada se extendiera sobre el suelo interior el rosetón coincidiría con el Laberinto.

Una buena fecha para visitar la Catedral es la del 21 de junio a mediodía, momento en que la precisión astronómica y geométrica se pone de manifiesto, exactamente cuando el sol está en su punto más radiante, un rayo de luz atraviesa limpiamente el vitral de Saint Apollinaire iluminando una espiga de metal adherida a un bloque de piedra blanca y señalando así la entrada al solsticio de verano. Una muestra de la conexión cósmica.

- Qué explicación, duró casi tres horas, increíble -dijo Pierre-. Vamos afuera un rato, me cansé.

- Sí, vamos -dijo Sophia.



INDICE

INTRODUCCION  

PROLOGO     

CAPITULO 1- EL ADIOS  

CAPITULO 2- CATEDRAL DE CHARTRE

CAPITULO 3- EL LABERINTO DE LA ROSA DE SEIS PETALO

CAPITULO 4- LA IGLESIA DEL SANTO GRIAL 

CAPITULO 5- VESTIDO CELTA  

CAPITULO 6- ATLANTIS  

CAPITULO 7- TIWANAKU

CAPITULO FINAL- LA CARTA DE PIERRE 


 

 

 

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