VARA ÚTIL: AYUDA O NO A LOS POBRES
Por ILDE SILVERO
ilde@abc.com.py
Una perspectiva interesante es medir la necesidad y validez de proyectos e iniciativas formulando la pregunta de si la propuesta ayudará o no a los más pobres. Dicen que el país anda muy bien en economía, pero persiste una gran cantidad de indigentes.
Algunas autoridades y especialistas en el área destacan, periódicamente, que Paraguay es una nación muy estable en su constante desarrollo económico, pues cada año crece 4% o más, una cifra superior al promedio latinoamericano e, incluso, mundial.
Nos dicen que nuestras exportaciones de carne, por ejemplo, se duplicaron en los últimos años y que seguimos siendo uno de los países con mayores volúmenes de venta de la soja y el trigo, además de las abultadas divisas que ingresan por la energía de Itaipú y Yacyretá.
Asimismo, los economistas dan relevancia a las inversiones de empresas extranjeras, sobre todo en el campo de la maquila y de los complejos inmobiliarios, por la cantidad de edificios en altura construidos, especialmente, en la zona de Villa Morra, en Asunción.
Las cifras oficiales de impuestos recaudados, tanto por renta e IVA como por aranceles aduaneros siempre están en crecimiento comparadas con períodos anteriores.
También las industrias del sector privado afirman que ha aumentado el número y tamaño de las empresas que transforman materia prima en productos manufacturados.
El problema es que en los últimos 30 años, la pobreza total ha disminuido muy poco, de un 37 a un 25% y por ahí nos estancamos. La miseria en muchas áreas rurales y los cinturones de pobreza que rodean la capital y algunas ciudades prósperas no solo se mantuvieron sino que, incluso, en ciertos casos, se han incrementado. La cantidad de niños “trabajando” o pidiendo limosnas en las calles no ha variado.
Entonces, hay situaciones que no encajan con la imagen de un país económicamente estable y en crecimiento. Los datos de la macroeconomía pintan un panorama pujante, pero la cruda realidad de unos dos millones de paraguayos es muy diferente, pues aún sobreviven en la pobreza y la indigencia.
Necesitamos utilizar una nueva vara para medir si los proyectos de ley y las acciones de los gobernantes van a beneficiar o no a los más pobres. Tratar de satisfacer las necesidades básicas de millones de compatriotas debería ser la prioridad absoluta. Los impresionantes números de las exportaciones, las recaudaciones, las inversiones, el aumento del PIB, etc. solo pueden tener sentido si sirven para que más gente salga de la franja de pobreza y acceda a una vida más digna.
Si todo el sistema económico, financiero y productivo sirve preferentemente para aumentar los bienes de un segmento privilegiado de la sociedad, entonces eso significa que en realidad solo aumentamos la brecha entre los pocos que tienen mucho y los muchos que tienen nada.
Fuente: ABC Color
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Sección OPINIÓN
Martes, 24 de Julio de 2018
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