“SOLUCIÓN DEFINITIVA” PARA INUNDADOS
Por ILDE SILVERO
ilde@abc.com.py
Una “solución definitiva” es la que exigen miles de familias cuyos hogares están siendo inundados por la creciente de los ríos Paraguay y Paraná. En los bañados Norte y Sur, que rodean Asunción, emerge el problema en grado más visible por la gran cantidad de personas afectadas por las aguas. ¿De verdad existe una salida permanente para este cíclico drama?
En vez de encontrarse una solución efectiva, en realidad el problema de las familias damnificadas por la subida de las aguas del río Paraguay, en el tramo que bordea nuestra ciudad capital, ha ido empeorando año tras año. El agravamiento de la situación responde al hecho de que la población de los barrios marginales no ha cesado de aumentar en las últimas décadas debido, fundamentalmente, a la pauperización de los pequeños agricultores del interior y la consiguiente migración hacia los cordones de miseria que rodean a Asunción y ciudades del área metropolitana.
Las autoridades nacionales han realizado algunas acciones correctivas, como la habilitación de centenares de casas para algunos sectores más vulnerables. Sin embargo, tales respuestas resultan notoriamente insuficientes pues por cada familia que logra acceder a un hogar en un sitio no inundable, viene otra del interior a ocupar su lugar en el lecho ribereño y, entonces, en la próxima creciente estamos igual o peor que antes.
Si, en términos generales, continúa este mismo sistema socioeconómico vigente, con gobiernos que se manejan casi con idénticos y reiterativos parámetros, entonces nunca habrá una “solución definitiva”. No la habrá porque los ranchitos de chapas y hule levantados en el lecho temporalmente seco del río constituyen la única opción de vivienda cercana al centro capitalino para las familias que pululan en las franjas de pobreza e indigencia de nuestro país.
Haciendo números redondos, según la Dirección Nacional de Estadísticas, Encuestas y Censos, con una población total de siete millones de habitantes, el 26 por ciento (unas 1.820.000 personas) corresponde al segmento de gente pobre, en tanto que el 4,5 por ciento (315.000 habitantes) integra la franja de pobreza extrema.
Estos compatriotas no tienen la posibilidad siquiera de comprar un lote en el interior y mucho menos construir una casa en terreno propio. De estos dos millones de pobres e indigentes provienen los pobladores de barrios situados en terrenos inundables. En cada período de cinco años, los gobiernos se ufanan de haber construido alrededor de 20.000 viviendas populares. En ese mismo lapso, se incorporan unos 150.000 nuevos pobres e indigentes. El problema se incrementa en vez de disminuir.
Se preguntarán algunos: ¿Entonces, no hay nada qué hacer? ¿esto siempre seguirá así? La respuesta rápida es que los problemas sociales pueden ser resueltos, cuando hay voluntad y esfuerzo común; si otros países lo hicieron, por qué nosotros no podríamos.
En conclusión, la única solución, a largo plazo, es ir disminuyendo el nivel de pobreza de la población, de modo que cada familia, con su propio esfuerzo, pueda ir construyendo su casita lejos del río.
Fuente: ABC Color
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Sección OPINIÓN
Domingo, 28 de Octubre de 2018
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