QUINTANA SÍ, OTRO NO
Por ILDE SILVERO
ilde@abc.com.py
De pronto, todos quieren que el diputado Ulises Quintana, actualmente en prisión preventiva, sea salvado de la justicia, reivindicado e, incluso, candidatado a intendente de la conflictiva Ciudad del Este. ¿A qué obedece el inesperado fervor hacia el colorado con problemas judiciales?
Recordemos que Quintana está preso porque enfrenta la acusación de haber querido proteger a un miembro de la banda de narcotraficantes que lidera el imputado y encarcelado Reinaldo “Cucho” Cabaña. Cuando la policía detuvo al malviviente con una importante suma de dinero en dólares, cuyo origen no pudo justificar, el diputado colorado llamó al comisario a preguntar qué se podía hacer para aclarar el problema.
La imputación que enfrenta Quintana es gravísima, pues utilizó su investidura como parlamentario para tratar que, debido a su influencia, se libere a un transportador de dinero para la compra de drogas. El diputado no puede argumentar ahora que no sabía que la plata era de “Cucho”, el narcotraficante más conocido de Ciudad del Este, localidad precisamente de donde proviene el polémico legislador.
No se trata de una falta menor, de que el parlamentario cruzó la luz roja del semáforo, no pagó su IRP a Hacienda o compró un auto mau. No. Se trata de su vinculación personal y profesional con una conocida banda de narcotraficantes del Alto Paraná. Esto constituye un hecho grave que debe ser investigado a fondo y luego aplicarse la sanción que corresponda.
Sin embargo, como si Quintana fuese un líder carismático, emblema de la honradez y de la legalidad, hoy se está postulando, desde la cárcel, para ser intendente de CDE.
Lo peor de esta situación es que el propio presidente del Jurado de Enjuiciamiento de Magistrados, Enrique Bacchetta (ANR), lo defendió públicamente y criticó a la fiscala que lleva el caso. Menos mal que la fiscala general, Sandra Quiñónez, le salió al paso y aclaró que los fiscales no se dejarán intimidar por amenazas de los políticos.
A esta altura de nuestro devenir político, a 30 años de la finalización de la dictadura, la precandidatura de Ulises Quintana a la intendencia esteña va totalmente a contramano, constituye un atropello a la razón y al Estado de derecho. Una sociedad medianamente civilizada no puede permitir que un imputado por tráfico de influencias a favor de narcotraficantes se presente como postulante a un importante cargo público.
¿Qué le pasa el movimiento oficialista Añetete? ¿Acaso no tiene otras figuras importantes para competir en las internas coloradas en pro de la citada intendencia? ¿Tanta es la escasez de líderes que se debe recurrir a un preso para candidatarlo?
Hechos de esta índole, lastimosamente, nos recuerdan que arrastramos un gran déficit en nuestra cultura política y en nuestras prácticas partidarias. Cuando se convocan a elecciones, no se busca al mejor candidato, al dirigente que tiene altos méritos cívicos y éticos, a quien quiere realmente servir al pueblo. Si reducimos la búsqueda entre los compinches y correligionarios averiados, el Paraguay 2040 no diferirá mucho del actual. Dale nomás; ¡Quintana sí, otro no!
Fuente: ABC Color
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Sección OPINIÓN
Domingo, 24 de Febrero de 2019
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