UBER-TAXIS: MIRÁ QUIÉN HABLA
Por ILDE SILVERO
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El reciente enfrentamiento violento entre taxistas y conductores de Uber en la terminal de ómnibus de Asunción demuestra una vez más la hipocresía de ciertos “dirigentes sindicales”. Exigen a otros una legalidad que ellos no la tienen.
No es la primera vez que el “enjambre amarillo” actúa en masa, con violencia, contra personas o instituciones que, por algún motivo, le molestan. Los trabajadores del volante actúan en patota, bajo las órdenes de su líder, Arístides Morales, presidente de la Asociación de Profesionales Taxistas de Asunción (ATPA).
Esta vez, más de 50 taxistas bloquearon el acceso y la salida a la terminal de ómnibus para impedir que conductores de la plataforma Uber traigan o recojan pasajeros. Entre forcejeos, gritos y empujones, la policía impidió que los choferes "uberistas" sean agredidos físicamente por los taxistas amarillos.
La argumentación de la protesta es que los vehículos de la plataforma digital no cumplen exigencias legales como registrarse en el municipio, pagar un canon anual, tener registro de conducción profesional, etc.
Los conductores y los autos de Uber y de Muv necesariamente deben contar con los requisitos técnicos y legales que se exigen a todos los taxistas. Desde el momento que prestan un servicio público, deben ajustarse a lo que la ley y las ordenanzas establecen.
Lo que resulta contradictorio es que los taxistas reclamen el cumplimiento de normas legales cuando ellos mismos no las respetan. De vez en cuando, la Junta Municipal autoriza la habilitación de algunas paradas para que la ATPA las distribuya entre sus asociados. Este es el primer problema, porque el beneficiado pasa a ser "dueño" de ese espacio en la calle y luego lo "vende" en varios millones de guaraníes. Vender algo público no le parece ilegal a los taxistas.
La ordenanza estipula que una persona solo puede tener uno o dos lugares en las paradas. En la realidad, hay empresarios que se dedican a "comprar" las paradas y explotarlas comercialmente con 10 a 15 vehículos; esta ilegalidad no molesta al enjambre amarillo.
El propio presidente de la ATPA, Arístides Morales, según denuncian algunos taxistas, tiene más de 20 lugares en las paradas a nombre de varios miembros de su familia; también nombró a su hija como abogada del gremio. El autor de estas irregularidades quiere que otros cumplan la ley que a él no le afecta.
Si algún pasajero necesita factura del servicio recibido, surge otro problema: la mayoría de los taxistas no cuenta con comprobante legal y le dicen al usuario que debía llamar antes a la central para solicitar específicamente un auto que tenga factura.Trabajar dentro de esta ilegalidad tampoco molesta a los profesionales del sector.
Entonces, si hace falta reglamentar y legalizar todos los aspectos referentes al funcionamiento de los vehículos para transportar personas de Uber y de Muv, aprovechemos la ocasión para empezar por casa, por los tradicionales taxis amarillos, para que sus choferes, propietarios y dirigentes sean los primeros en cumplir con el sistema legal y que, en consecuencia, se eliminen los privilegios y abusos que cometen sus dirigentes y algunos empresarios que explotan a simples conductores asalariados.
Repudiar a Uber para beneficiar a la mafia de los taxistas no es una opción aceptable.
Fuente: ABC Color
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Sección OPINIÓN
Martes, 02 de Julio de 2019