POSTHUMANISMO, HACIA UNA NUEVA ÉTICA (I)
Escritora
En 2017, cuando Arabia Saudita otorgó la ciudadanía a un robot de nombre Sophia, abrió las puertas a debates sin precedentes a nivel mundial.
Sophia, al anunciar su nuevo estatus durante la Conferencia de la Iniciativa de Inversión Futura en Riyadh, manifestó: “Me siento muy honrada y orgullosa de esta distinción única. Es histórico ser el primer androide del mundo en haber sido reconocido con una ciudadanía”.
En noviembre del mismo año, Tokio otorgó a un chatbot (programa informático que simula mantener una conversación con una persona), el estatus de residencia oficial en el distrito de Shibuya. El otorgamiento de la ciudadanía a las citadas invenciones, representó el inicio del movimiento en la creciente tendencia a personificar y antropomorfizar a nuestros homólogos robóticos, con profundas consecuencias para la humanidad.
El hecho de que a androides como Sophia se les otorguen derechos de ciudadanía y se les declare 'entes electrónicos' requiere discusiones sobre la necesidad de una nueva ética humana y valores que rijan esas interrelaciones. Respecto a las invenciones como Sophia, ¿cuáles son sus derechos? ¿Llegarían a ser comparables con las de un ser humano? ¿Cuáles serían las leyes que regirían las acciones de los mismos? ¿Es el posthumanismo la corriente filosófica la que formula estas cuestiones? Mucho de lo que concebíamos como imposible como si fuera de ciencia ficción, se ha hecho posible. (ej. Julio Verne (1828-1905): De la Tierra a la Luna (1865), Veinte mil leguas de viaje submarino (1870). Podemos comunicarnos a través de grandes distancias, tratar y curar enfermedades, así como también se ha incursionado en la creación de la vida misma. Los avances científicos y tecnológicos, están cambiando la forma en que vivimos, repercute en la forma en que experimentamos nuestra identidad y concebimos la realidad.
¿Qué es el posthumanismo?
¿Es el posthumanismo una teoría filosófica, un método de análisis o simplemente una forma de describir la condición de nuestro mundo actual (y futuro)? El posthumanismo es difícil de definir. En términos generales, el posthumanismo es una corriente filosófica que cuestiona la primacía de lo humano y la necesidad de lo humano como categoría. Es una escuela de pensamiento posmoderna que critica estrictamente el antropocentrismo del Humanismo. Mientras que el Humanismo apela a nuestra condición de humano compartida como base para crear comunidad, el posthumanismo critica esta forma de pensar por ser limitada y de sesgos implícitos. Algunos filósofos exponentes de la citada corriente, incluso afirman que postulados del Humanismo no solo son errados, sino francamente, destructivos. Esto puede parecer contradictorio al principio: los términos 'humanismo' y 'humanidad compartida' nos recuerdan aspectos como el progreso, la igualdad y los derechos humanos. ¿Por qué debemos abandonar esta forma de pensar? La filosofía posthumana critica la idea de “lo humano” en múltiples aspectos. Veamos algunos de los argumentos más importantes:
Mucho antes que Charles Darwin (1809- 1882), el pensador materialista Julien Offray de La Mettrie (1709- 1751) publicó el entretenido ensayo L'Homme Machine (1748) (El Hombre Máquina). Si bien el ensayo (en el que compara a los humanos con animales, máquinas y plantas) fue muy controvertido en ese momento, los descubrimientos científicos posteriores han demostrado que muchas de sus afirmaciones son correctas. Pero, la idea de que no somos más que “una planta andante” (De La Mettrie) se remonta aún más atrás: la hermandad de humanos, animales, plantas (y todo lo demás) está profundamente arraigada en las cosmologías de muchas tribus aborígenes y religiones: “Somos parte de la tierra y ella es parte de nosotros. Las flores perfumadas son nuestras hermanas. El oso, el venado, el gran águila, estos son nuestros hermanos. Las crestas rocosas, el rocío en el prado, el calor corporal del pony y el hombre pertenecen a la misma familia” (Jefe Seattle, 1854).
El posthumanismo, nos insta a recordar nuestro verdadero lugar en el mundo: somos parte integrante de la naturaleza. Se puede argumentar que el Humanismo es la base ideológica para la explotación de nuestro planeta: si nos vemos a nosotros mismos como separados (y superiores) del mundo natural, no tenemos que sentirnos tan mal por explotar, maltratar y abusar a otras formas de vida. Pero el mundo natural no es la única víctima de esta mentalidad: una visión global que nos separa del resto del mundo también daña nuestro propio bienestar psicológico. Vernos como 'fuera de la naturaleza' contribuye al sentimiento de fragmentación y alienación que impregna la condición posmoderna. Adoptar el posthumanismo podría cerrar la brecha percibida entre lo humano y lo no humano. Por lo tanto, podría ayudarnos a conectarnos más profundamente con nosotros mismos, con los demás y con el mundo que nos rodea. Pero, hay un precio que pagar: si queremos sanar nuestra relación con el mundo natural, tenemos que dejar de lado la idea de que somos 'diferentes' o 'superiores'. La descentralización posthumana, requiere que liberemos nuestro sentido de la importancia egocentrista y abracemos la interconectividad y la interdependencia de todo.
Este cambio de perspectiva puede inspirarnos a finalmente tomar medidas serias para frenar la extinción de los animales y la destrucción de los ecosistemas. Finalmente, una perspectiva posthumana más inclusiva, podría ayudarnos a enfrentar problemas globales complejos como la crisis climática.
Fuente: ULTIMA HORA (ONLINE)
www.ultimahora.com
Sección CORREO SEMANAL
Sábado, 11 de Junio de 2022
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