LOS SOSPECHOSOS DE SIEMPRE
Twitter: @andrescolman
Cada vez que ocurre algún crimen terrible que conmociona a la ciudadanía y genera algún gran escándalo en los medios de comunicación, los policías salen a buscar a unos cuantos viejos bandidos, a quienes tienen convenientemente fichados desde hace tiempo y los presentan ante el público como los presuntos implicados, logrando calmar de este modo la indignación y la fuerte presión popular. Son "los sospechosos de siempre", título con el cual el cineasta estadounidense Bryan Singer realizó una estupenda película policial en 1995.
En la política paraguaya ocurre un fenómeno parecido, pero que produce un efecto totalmente contrario.
Cada vez que se presenta una elección importante y la ciudadanía espera ver en las listas de candidatos a figuras nuevas, que generen respetabilidad y confianza, los principales partidos políticos tradicionales (y también algunos nuevos partidos) presentan al público a unos cuantos viejos bandidos para los mismos cargos. En realidad no logran calmar la presión ni la indignación popular, pero eso tampoco les importa mucho.
Así como la policía presenta a "los sospechosos de siempre" al igual que en el afiche de la película de Singer, todos alineados contra la pared con marcas de una comisaría, sosteniendo en las manos sus respectivos números de prontuarios, así también los partidos presentan a sus candidatos y candidatas en los afiches proselitistas y en los boletines de votos, todos alineados con caras de sonrientes pájaros de cuenta gracias a los efectos del Photoshop, sosteniendo los números de sus respectivas listas partidarias como si fueran también números de prontuarios.
No hay que escarbar mucho para encontrar que varios de ellos y ellas sí los tienen y bien frondosos: procesos judiciales o acusaciones por delitos de corrupción, licitaciones amañadas, caseras y niñeras de oro, parientes colgados de la administración pública..., que cual incómodas espadas de Damocles consiguen esquivar gracias a sus respectivos fueros de inmunidad o impunidad, o recurriendo a sucesivas chicanas, presiones políticas y tráficos de influencias.
No es que los partidos no tengan figuras interesantes que puedan renovar la práctica política. Es que no les interesa. El sistema está diseñado para que ganen los más bandidos, los que disponen de más dinero sucio, los que seguirán haciendo negocios ilícitos desde los espacios de poder. Por eso bloquean los proyectos de ley que buscan eliminar las listas sábana o implementar sistemas de control a los fondos electorales. Y se vuelve verdad filosófica lo que el popular gomero Aló René escribió en su último ingenioso pasacalles: "¡Vení, cambiá tu cubierta, chera'a, porque en el 2018 no cambia nada. Siguen las mismas ratas, algunas con las caras más duras y otras con la cola más grande, pero son los mismos!".
A no ser que, por allí, colándose por los resquicios del sistema, algunas propuestas electorales alternativas y la propia gente nos brinden sorpresitas en las urnas.
Fuente: ULTIMA HORA (ONLINE)
Sección OPINIÓN
Sábado, 07 de Octubre de 2017, 02:00
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