LA TERCERA GRAN DERROTA DE HORACIO CARTES
Twitter: @andrescolman
El lunes estaban felices. El senador colorado cartista Juan Darío Monges sonreía de oreja a oreja cuando presentó en el Congreso la nota oficial de renuncia de Horacio Cartes al cargo de presidente de la República, para pasar a ser senador. "¡Tenemos los votos!", aseguró con aire triunfal.
Esa noche, Cartes se despidió con un mensaje televisivo, en el que resumía sus obras de gobierno. Abandonaba la presidencia para "seguir sirviendo al país desde el Poder Legislativo", explicó con voz entrecortada.
El martes empezaron a ponerse nerviosos. La renuncia se debía estudiar el miércoles, en sesión extraordinaria del Congreso, pero el número de senadores del movimiento Colorado Añetete que no estaban dispuestos a aceptarla, por considerar que viola la Constitución –la cual dispone que los ex presidentes serán senadores vitalicios, con voz pero sin voto–, iba en aumento. El presidente electo y líder del sector, Mario Abdo Benítez, decidió que sus seguidores voten a conciencia, con lo cual se restaban los votos necesarios.
El miércoles estallaron en furia. Hubo ausencia masiva en el Congreso. De los 23 votos que precisaban, solo 11 senadores colorados y 2 oviedistas aparecieron a dar la cara. Hasta los liberales llanistas decidieron borrarse. El presidente de la ANR, Pedro Alliana, acusó a sus correligionarios de ser "traidores" y amenazó que el presidente electo no tendrá gobernabilidad.
Los principales diarios titularon que Horacio Cartes había perdido su primer round, pero en realidad esta es su tercera gran derrota política.
La primera fue en abril del 2017, cuando tras las violentas manifestaciones ciudadanas y la represión policial del 31 de marzo, que desembocaron en la quema del edificio del Congreso y el asesinato del joven liberal Rodrigo Quintana, tuvo que dar marcha atrás en su intento de violar y enmendar por la fuerza la Constitución para lograr su posible reelección como presidente.
La segunda derrota fue en diciembre del 2017, cuando con todo el aparato del Estado y el dinero invertido en promover la campaña de su precandidato presidencial Santiago Peña, fue derrotado por su contrincante Mario Abdo Benítez en las elecciones internas del Partido Colorado.
Lo ocurrido en esta semana reafirma que el dinero no siempre lo es todo en el mundo de la política. Aunque se pueda comprar una convención partidaria para cambiar estatutos y habilitar candidaturas, o a una Corte Suprema de Justicia corrupta y genuflexa para torcer la Constitución, también hay veces en que la indignación ciudadana y la vigilancia de los medios periodísticos pueden tener más peso que todos los millones ofrecidos a cambio de un voto en el Congreso.
El capítulo de HC todavía no está cerrado. Queda todo el mes de junio para seguir intentando obtener los 23 votos que le faltan... pero algo nos dice que, después de esta tercera gran derrota política, ya nada será lo mismo.
Fuente: ULTIMA HORA (ONLINE)
www.ultimahora.com
Sección OPINIÓN
Sábado, 02 de Junio de 2018
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