ALCIBÍADES GONZÁLEZ DELVALLE

Foto de ALCIBÍADES GONZÁLEZ  DELVALLE
Nacimiento:
10 de Julio de 1936

¿CUÁNTAS SERÁN LAS SORPRESAS PARA LUGO? - ALCIBÍADES GONZÁLEZ DELVALLE

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¿CUÁNTAS SERÁN LAS SORPRESAS PARA LUGO? - ALCIBÍADES GONZÁLEZ DELVALLE

¿CUÁNTAS SERÁN LAS SORPRESAS PARA LUGO?

Por ALCIBÍADES GONZÁLEZ DELVALLE

 

Con un presidente de la República de origen colorado -no hubo otro en 61 años- era fácil predecir sus actos en el Gobierno. Con matices, los gobernantes republicanos ganaban elecciones y se sostenían en el poder -incluyendo la prolongada dictadura (1954-1989) del general Alfredo Stroessner- con la sencilla fórmula de la prebenda, la corrupción, con los cargos públicos como de su entera propiedad; en fin, con el reparto sin escrúpulos de premios y castigos. Y en días de elecciones, toda la trampa, toda la maña, para multiplicar los votos a favor.

Junto con estos hechos de irregularidad absoluta, había otro que permitía al Partido seguir en el Gobierno: el instinto de poder que los colorados desarrollaron en seis décadas. El más indigente de ellos, el que no estaría peor en ninguna otra circunstancia, se desesperaba cuando se le decía que su Partido podría caer. Finalmente advirtió que el coloradismo dejó de ser -que nunca fue- la solución para los ciudadanos de a pie.

Por estos y otros motivos es fácil deducir que ganó Fernando Lugo también con votos colorados. Nunca sabremos exactamente cuántos fueron, pero salieron especialmente del numeroso funcionariado que venía acumulando rencor por dos motivos: eran testigos, y víctimas, de la corrupción en las instituciones del Estado y el maltrato, la humillación, la presión, que como pocas veces habían recibido en los meses previos a los comicios del 20 de abril.

Y con votos liberales, desde luego. Fue el Partido que apoyó oficialmente a Lugo al frente de la Alianza Patriótica para el Cambio. Para este soporte, previamente aceptó en asamblea pasar a segundo plano. Esta renuncia a encabezar la candidatura fue duramente criticada por un amplio sector del liberalismo. El reproche, no sin razón, tuvo como base el hecho de que se veía, se sentía, que el Partido Colorado perdía fuerzas. Las causas: el desgaste del prolongado ejercicio del poder, unas internas impla-cables y la imposición por parte de Nicanor Duarte Frutos, contra la voluntad de la Junta de Gobierno, de Blanca Ovelar como candidata del Partido. Y para rematar, la denuncia de fraude contra Luís Castiglioni. Si bien el oficialismo recuperó a algunos líderes del movimiento opositor, al parecer -de acuerdo con los resultados- no pudo hacer lo mismo con las bases.

Tampoco sabremos hasta qué punto contribuyó el oviedismo a la caída del Partido Colorado o, lo que es lo mismo, al triunfo de Fernando Lugo. Cuando el ex obispo apareció como un competidor de cuidado para el Partido Colorado, el presidente de la República dispuso la libertad del ex general Lino Oviedo, preso por un intento de golpe, por el magnicidio de Luis María Argaña y la masacre de los jóvenes en la plaza del Congreso.

Con Oviedo en carrera hacia el Palacio de López, Nicanor especuló que los votos para Lugo se irían, hacia el ex militar. Lugo, debilitado, ayudaría a fortalecer las posibilidades del coloradismo.

Apenas asegurada su participación en los comicios, Oviedo se adueñó del partido UNACE y confeccionó la lista parlamentaria con la inclusión de sus allegados en perjuicio de quienes, con las mismas aspiraciones, habían dado su tiempo, su dinero, su fervor al partido. Al considerarse, con razón, víctimas de la ingratitud y la arbitrariedad de Oviedo, se apartaron de él y apoyaron la candidatura de Lugo.

Partidos y movimientos socialistas, junto con el PLRA, fueron la base -por lo menos visible- que sustentó la candidatura de Lugo, finalmente ganador por una amplia mayoría, nunca esperada ni por los más optimistas opositores.

 

¿LA BIBLIA O EL PRÍNCIPE?

Fernando Lugo hizo "carrera" eclesiástica hasta llegar a obispo, lo que supone una vasta educación religiosa. Está entrenado para soportar de pie las tormentas morales y espirituales mediante la paciencia, la comprensión, la perseverancia. Seguramente ha estudiado mucho la vida de los santos de quienes habrá aprendido que saber esperar tiene su premio, aunque esa espera se tiña de sufrimientos.

En la dura pelea proselitista, mientras los demás contrincantes perdían el estribo hasta límites increíbles -pensemos en Nicanor, Fadul, Oviedo, que concentraron su ira en la figura de Lugo- el ex obispo se mantuvo distante: es el entrenamiento para enfrentar las debilidades humanas. A la furia torrencial de sus adversarios Lugo oponía su serenidad y entereza. Fue una sabia actitud. Transmitió al país la tranquilidad de ser dueño de un carácter que le permite encarar las dificultades sin perder la compostura.

Ya no estoy muy seguro si con las virtudes sacerdotales habrá desarrollado el instinto del poder, el olfato del político de raza, el dinamismo, la astucia y la diligencia del hombre de Estado.

Lugo se va a mover en un mundo enteramente nuevo para él, con personas a las que nunca trató. Estará como en los círculos infernales de Dante, donde conocerá - como en el noveno- a los traidores, a los "condenados por abusar de la confianza depositada en ellos". Conocerá también a los demás que pueblan los otros círculos como los ladrones, los hipócritas, los violentos, los que trafican con la justicia, los fraudulentos, en fin, a la especie humana más virtuosa que suele transformarse en infierno cuando es tocada por el poder.

Qué duda cabe que Lugo conoce la Biblia del derecho y del revés. Sospecho que el Antiguo Testamento -donde la naturaleza del hombre se manifiesta en todos sus matices- ha de ser de mayor provecho para un gobernante que el Nuevo Testamento, de una humanidad admirable, ejemplar, de dimensiones excepcionales, pero tanto amor y tanto perdón y tanta comprensión a las humanas debilidades, suelen ser un estorbo a la hora de conducir la nave del Estado por aguas tormentosas y con tripulantes indisciplinados y taimados. En estos casos, intuyo, El Príncipe, de Maquiavelo, ha de ser más útil que los Santos Evangelios.

Ya pronto sabremos hasta dónde Lugo sería capaz de administrar con eficiencia los recursos humanos que habrán de rodearle, probarle, provocarle. Es de suponer que contará -o creerá contar- con los más capaces, con aquellos que implementarán su idea de país. Idea que seguramente no será compartida totalmente por quienes hicieron posible su ascenso al poder.

La iglesia católica influyó siempre, a veces de manera decisiva, en los destinos nacionales a través de los gobernantes. Pero nunca -desde nuestra independencia— ha tenido a un obispo, aunque renunciante, y en solitario, en la cima del poder. Por ser un hecho inédito arrecian las interrogantes. Un país donde los políticos, como en todos los países del mundo, se afanan por el poder, se impuso con notoria facilidad alguien que renunció a su jerarquía eclesiástica para plantarse en un escenario que le es desconocido.

 

LAS NECESARIAS PREGUNTAS

Naturalmente, aprenderá a gobernar. Las preguntas son: ¿cómo lo hará?, ¿en cuánto tiempo terminará el aprendizaje?, ¿cómo se moverá entre los políticos que le rodearán desde el poder? ¿Y cómo serán estos políticos? ¿Tendrán sus mismas y buenas intenciones? ¿Le dejarán suficiente espacio como para llevar adelante su programa de Gobierno? ¿No tendrán ganas los liberales, nunca tan cerca del poder, de aprovechar la cercanía y dar un manotazo para instalarse en la cima?

Antes de que Lugo se instalara en el Palacio de Gobierno, apareció la primera diferencia entre liberalismo y socialismo: la tenencia de la tierra. Mientras el presiden te electo expresaba su comprensión por las invasiones -"como último recurso"- de las propiedades privadas, el Partido Liberal, del que es titular el vicepresidente electo, Federico Franco, dio a conocer un "comunicado" en contra de las acciones de los campesinos.

Como siempre en estos casos, las opiniones se dividieron incluso en el interior del liberalismo. A muchos liberales les cayó mal el pronunciamiento del comité político porque vino después de la opinión de Lugo. Se expresó que la opinión pública podría interpretarlo como un enfrentamiento entre el futuro Gobierno y el partido mayoritario que lo va a integrar. También porque podría dar la impresión de que el vicepresidente electo quiere expresar su independencia -su protagonismo- en un Gobierno en el que su partido es segundo.

Federico Franco se defendió con el argumento de que no hacía otra cosa que acudir a los resortes democráticos para expresar una preocupación acerca de un problema nacional, sin que ello supusiera alejarse del proyecto del futuro Gobierno.

Recibió como respuesta de sus mismos partidarios y de parte de la prensa, que los campesinos se ven obligados a utilizar este "último recurso" porque los colorados dilapidaron las tierras. Se quedaron con ellas, o las malvendieron o las regalaron como parte de su antigua política de la prebenda y el clientelismo.

Es obvio que el Paraguay no puede crecer geográficamente, pero tiene un alto índice poblacional. Cada día hay nuevos ciudadanos que necesitan un espacio donde desenvolverse. Los agricultores sin tierra no son nada. Y en nuestro país hay una inmensidad de tierra, sólo que en pocas manos y además muchas de ellas, totalmente ociosas.

 

SE INSTALÓ EL DISENSO

De todos modos, el disenso se ha instalado. Nadie duda de su carácter democrático, pero en la opinión pública apareció el recuerdo de la pésima experiencia de todos los vicepresidentes anteriores con los respectivos titulares del Ejecutivo. Experiencias que no hicieron otra cosa que enredar, mancillar, manosear, las respectivas investiduras con grave daño para el país.

El problema de la tierra no será la única cuestión que alentará a Federico Franco y al directorio de su Partido a expresarse en nombre de la democracia y la legitimidad del disenso. Surgirán muchos otros asuntos que ocuparán el interés del Gobierno y de los partidos y movimientos que habrán de integrarlo a partir del 15 de agosto.

Necesariamente, por la misma dinámica democrática, habrá enfrentamientos entre el titular del Ejecutivo y el vicepresidente. No cabe duda de que éste seguirá respondiendo a los dirigentes de su partido. Su propia vocación política así lo exige. No querrá llegar solo, abandonado, tal vez aborrecido, al final de su mandato. O mejor, mucho antes, toda vez que su mirada apunte a pasar al frente del Ejecutivo. Para ello, nada mejor que tener de su lado a quienes van a decidir su futuro.

Por el bien del país es de desear que Lugo y Franco no se distancien. Esta vez será distinto el enojo entre el presidente de la República y su vice. Las consecuencias serán terribles para el país. La ruptura entre ambos no será personal como en las anteriores ocasiones. Arrastrará al Partido Liberal, o por lo menos a una buena porción de él. Estarán los profetas del pasado que se harán sentir como triunfa-dores porque nunca, dirán, habría sido posible soldar liberalismo con socialismo. Otros, igualmente, expresarán su alegría porque se habían opuesto a que su centenario y glorioso partido se pusiese detrás de otros recientes, sin trayectoria, sin títulos que avalaran su situación en la cumbre. Y otros, los que accedieron al poder, protestarán porque los actos gubernamentales no reflejan la doctrina liberal. Y no faltarán quienes, ante la posibilidad de algunos fracasos, se lamenten porque sólo se esforzaron para tumbar al Partido Colorado sin prever las consecuencias.

Ya se dijo suficientemente cuáles son las prioridades para el próximo Gobierno: la economía, la salud, la educación, Itaipú, Yacyretá, los campesinos sin tierra, los propietarios con demasiada tierra y otros asuntos igualmente importantes.

Entiendo que acerca de estas cuestiones, Fernando Lugo ya tendrá un proyecto definido aunque, tal vez, no definitivo. El problema sería cuando busque apoyo, como tiene que ser, del Partido Liberal. Es posible que muchas propuestas caigan mal a este partido y Federico Franco, como presidente del directorio, continúe expresando su pública oposición.

La Constitución Nacional no le da mucha tarea al vicepresidente de la República. En el artículo 239 leemos: Son deberes y atribuciones de quien ejerce la Vicepresidencia de la República:

1.- Sustituir de inmediato al Presidente de la República, en los casos previstos por esta Constitución;

2.- Representar al Presidente de la República nacional e internacionalmente, por designación del mismo, con todas las prerrogativas que le corresponden a aquél, y

3.- Participar de las deliberaciones del Consejo de Ministros y coordinar la relación entre el Poder Ejecutivo y el Legislativo.

El poder de Federico Franco estará en el cumplimiento del artículo tercero, que sus antecesores nunca, o pocas veces, lo habían hecho. En este contacto con senadores y diputados -sobre todo con los de su partido- podría dar solidez a su influencia en el Gobierno y sospecho que estará tentado, de vez en vez, a demostrárselo a Lugo y al resto del Ejecutivo.

Por de pronto, busca consolidarse en el interior de su partido que está cada vez más dividido en torno a su figura. El detonante -que no el motivo- fue la postura del vicepresidente electo acerca de las invasiones de tierra. Para Federico Franco, se trata de un delito. Para Lugo, y un grupo de liberales, es un caso extremo.

Cuando el presidente electo se reunió con los líderes campesinos y técnicos extranjeros que vinieron a contar la experiencia de sus respectivos países en la solución de los problemas de tierra, Federico Franco estuvo ausente. Cuando fue preguntado por la prensa, respondió que no acostumbra asistir a actos en los que no es invitado.

La lectura de la no invitación fue que la presencia de Franco podría irritar a los campesinos y la reunión fuera por un camino indeseado.

De todos modos, se trató de un hecho que en el futuro se iría ahondando y no sólo por las cuestiones agrarias, como por otras que surgirían precipitadamente.

Sin duda, Lugo se iría encontrando con muchas sorpresas y con muchos acontecimientos inesperados en el interior mismo de la Alianza. El cómo administre los conflictos decidirá el rumo de su Gobierno y del país.

 



DOCUMENTO FUENTE:

 

 

LOS DILEMAS DE LUGO – ANÁLISIS INÉDITOS

COLECCIÓN SOCIEDAD Y POLÍTICA

de EDITORIAL EL LECTOR,

Director editorial: Pablo León Burian.

Coordinador editorial: Bernardo Neri Farina .

www.ellector.com.py

Asunción-Paraguay 2008

 

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PRESENTACIÓN

La Editorial El Lector ha reunido a una docena de periodistas y escritores, agudos observadores de la realidad nacional, para analizar el escenario que encontrará el Presidente Fernando Lugo al asumir la primera magistratura del país luego de su impactante victoria electoral del 20 de abril del 2008.

LUIS BAREIRO, periodista de ABC Color, Canal 13 y Radio Cardinal; EDWIN BRÍTEZ, columnista y editor de la sección Internacionales de ABC Color, ANDRÉS COLMÁN GUTIÉRREZ, analista y referente esencial del diario última Hora; NATALIA DAPORTA, especialista en temas educativos en ABC Color; Marta Escurra, editora de la Revista Dominical de ABC Color; BERNARDO NERI FARIÑA, periodista y escritor; LUIS MARÍA FLEITAS, ingeniero agrónomo y colaborador de ABC Color en temas energéticos y ambientales; PEDRO GARCÍA, nombre insoslayable en el periodismo deportivo y redactor de última Hora; ALCIBÍADES GONZÁLEZ DELVALLE, maestro del periodismo nacional, columnista y editor del Suplemento Cultural de ABC Color; ROBERTO PAREDES, periodista y escritor; FRANCISCO PÉREZ-MARICEVICH, escritor, MABEL REHNFELDT, periodista de investigación de ABC Color, conductora de programa en Radio 1° de Marzo, y JUAN AUGUSTO ROA, corresponsal de ABC Color en Itapúa, fueron convocados por esta editorial para escribir el presente libro que será una contribución sumamente valiosa no sólo para Fernando Lugo, sino también para toda la ciudadanía.

En estos textos inéditos, elaborados exclusivamente para este volumen, hay una gran carga de experiencia y un profundo conocimiento de lo que pasa en el país y de lo que percibe la ciudadanía respecto al singular cambio que comenzamos a vivir el 20 de abril del 2008.

Este es otro notable emprendimiento bibliográfico que enorgullece a la Editorial El Lector.

No es un título más. Es nada menos que una visión ecuánime y honesta desde la prensa, desde la responsabilidad profesional de doce figuras del periodismo paraguayo reunidas para analizar el paso de una situación a otra, e investigar los conductos factibles para el cambio real que tanto anhelamos y que esperamos se plasme por fin. – PABLO LEÓN BURIÁN. EDITOR

 

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ÍNDICE

·         POBREZA, DESEMPLEO, TIERRA E INVERSIÓN PÚBLICA - LUIS BAREIRO

·         LUGO Y LA INSTITUCIONALIDAD DE LA REPÚBLICA - EDWIN BRÍTEZ

·         ¿QUIÉN LE PONE EL CASCABEL A LA MAFIA EN LA TRIPLE FRONTERA? - ANDRÉS COLMÁN GUTIÉRREZ

·         EL ESCENARIO EDUCATIVO: CAOS, INEFICIENCIA, CORRUPCIÓN - NATALIA DAPORTA

·         CONTRAPODER: NI PRENSA AMIGA NI ENEMIGA - MARTA ESCURRA

·         LA REFORMA AGRARIA Y LA CRISIS MUNDIAL DE LA COMIDA - BERNARDO NERI FARIÑA

·         ENERGÍA Y MEDIO AMBIENTE - LUIS MARÍA FLEITAS

·         EL DEPORTE MERECE PELOTA - PEDRO GARCÍA GAROZZO

·         ¿CUÁNTAS SERÁN LAS SORPRESAS PARA LUGO? - ALCIBÍADES GONZÁLEZ DELVALLE

·         FORTALEZAS Y DEBILIDADES DE FERNANDO LUGO - ROBERTO PAREDES        

·         LA CULTURA COMO REALIDAD POLÍTICA Y SOCIAL - FRANCISCO PÉREZ – MARICEVICH

·         MIL Y UN DÍAS DE CORRUPCIÓN. PEQUEÑA GUÍA PRÁCTICA PARA LUCHAR CONTRA ELLA - MABEL REHNFELDT

·         ITAPÚA: ENTRE EL PRIMER MUNDO Y LA EXTREMA POBREZA - JUAN AUGUSTO ROA

IDEAS FUERZA DE ESTE LIBRO

EPILOGO

 

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EPÍLOGO:

Decía Jorge Luis Borges que los libros no debieran tener prólogo sino epílogo, pues nadie analiza una obra antes de leerla. En ese contexto va este cierre.

Las ideas expuestas aquí tienen la cualidad de ser puras, no contaminadas con ninguna segunda intención ni sesgadas por intereses personales, políticos, ideológicos o dogmáticos. Pueden ser equivocadas, cómo no. Pero con seguridad, son sinceras.

Estos escritores son periodistas de alma, de oficio y de profesión. Son gente acostumbrada a escuchar a la gente, y por ello su propia percepción está nutrida por la percepción diversa de un público diverso. Y eso enriquece su conocimiento de la realidad.

He aquí una ventaja del periodista sobre el político. Éste, en su legítima búsqueda del poder, generalmente pierde la noción de la verdad al encerrarse en sus propias obsesiones y sus particulares intereses, o al tratar de acomodar la realidad a su privativa concepción de los hechos, con lo que su visión queda distorsionada y alejada de las necesidades ciudadanas.

Quienes concebimos, elaboramos y editamos este libro, unimos nuestro anhelo de país al que creemos es el de la inmensa mayoría de los paraguayos y las paraguayas. Hay un Paraguay que debemos construir juntos. El Paraguay serio, institucionalizado, libre, habitado por ciudadanos y no por súbditos, confiable, predecible, eficaz, honesto, culto, respetable, respetuoso y respetado; productivo, creativo, optimista, exigente consigo mismo; proactivo ante el futuro, soberano y digno; altivo en su identidad particular y solidario en su inserción en el mundo. Un país donde la excelencia sea una constante aspiracional y concreta, donde la eficiencia se haga tradición, donde hacer bien las cosas sea una costumbre cotidiana.

Este Paraguay es el opuesto al que tenemos hoy. Un Paraguay donde priman los deshonestos, los sinvergüenzas, los mediocres, los incapaces, los ineptos, los traficantes de maletines y de influencia; los políticos voraces, los violadores de la Constitución, los vendedores y compradores de conciencia, los coimeros y los coimeados, los estafadores, los criminales que se roban la leche, la galleta y los libros de los niños; los que se enriquecieron a costa del empobrecimiento de la educación, la salud y la dignidad de la ciudadanía; los funcionarios públicos convertidos en potentados sin pudor; los que hurtan los medicamentos de los hospitales públicos, los que cobran y pagan por caminos que no existen, los que malgastaron nuestras riquezas naturales, los que mercaron con la soberanía nacional.

El 20 de abril del 2008 hubo un voto ciudadano consciente y maduro, que eligió el cambio. Si el gobierno electo no inicia el proceso evolutivo para revolucionar el contexto actual del país, simplemente cometerá un acto de traición a la confianza de la gente.

Pero hay otro aspecto insoslayable. Ningún cambio radical se dará en el Paraguay, si paraguayos y paraguayas no adoptamos la condición de ciudadanía, es decir, la de seres conscientes, racionales, cumplidora de sus obligaciones y preservadores de sus derechos, miembros plenos e igualitarios de una comunidad nacional.

Al mismo tiempo de exigir al Gobierno, exijámonos nosotros. Asumamos nuestra responsabilidad particular en el ámbito en que nos toque actuar. Así será más fácil reconstruir el Paraguay. - BERNARDO NERI FARINA. Coordinador editorial



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