MAYBELL LEBRÓN

Foto de MAYBELL LEBRÓN
Nacimiento:
23 de Septiembre de 1923

POESÍAS DE MAYBELL LEBRÓN (De www.los-poetas.com)

situación
POESÍAS DE MAYBELL LEBRÓN (De www.los-poetas.com)

POESÍAS DE


MAYBELL LEBRÓN


ÉXTASIS

Mira estamos vivos.

Siento la savia oscura galopar en mis cauces.

La luz borra quimeras

-huéspedes de párpado ceñido-

y dibuja sin prisa tu contorno olvidado.

El nácar de la arena tramonta el aire y se deshace.

En la playa las huellas son testigo.

Mi aliento y tu cuerpo palpitante repican:

Ya ves

estamos vivos.


SIN JAMÁS HABERNOS VISTO
Sin jamás habernos visto

nos reconocimos;

y nuestras huellas fueron parejas,

y nuestras sangres forjaron hijos,

lloramos juntos nuestras tristezas,

juntos supimos de soles limpios,

y hoy,

sentados frente a frente,

nos miramos,

sin saber qué decirnos.


RECUERDOS

A Juan

Cuando ya no retengas

mi cabeza en tu pecho

no quiero que me pienses

con lágrimas o ceño.

Deja la losa fría

recostada en el suelo

y vuélvete a la casa

para seguir viviendo.

.

El frote de las cañas

en suave ronroneo

renacerá en tu oído

con mi trémulo acento

al poder estar juntos

(perdidos en el tiempo)

allí donde la vida

dialoga con los muertos.

.

Aunque tú no me veas

tal vez yo pueda hacerlo.


ESBOZO

Gruesos lazos de sombra

me amarran a la cama;

los ojos muy abiertos

ven huecos en la nada

mientras la brisa pasa

hurgando en la persiana

tiritando de grillos

y de leves fantasmas

disfrazados de lumbre

que las luciérnagas pálidas

le prestan en la noche

como estrellas aladas.

.

De pronto en las tinieblas

sobre el lienzo del tiempo

diseñado en recuerdos

mi retrato percibo;

mezclados los colores

con gruesas pinceladas

de trazos definidos.

Blanco puro, negro sombrío,

brillante rojo y suave verde nilo.

.

No hay paleta que alcance

para un retrato mío.


DUDA

Corazón de musgo y piedra

aletargado hace siglos,

hoy vuelves a palpitar

ofreciendo tu acertijo.

.

Desde tu oculta atalaya

al borde del precipicio,

viste nacer y morir,

del mundo cumpliendo el rito.

.

Manos pidiendo clemencia,

y ante los dioses, ser dignos,

grabaron tu áspero dorso

con indescifrables signos.

.

Sueños igual que los nuestros,

los ojos del mismo brillo,

y el correr de las centurias

con su dorado polvillo

.

nos propone en la distancia,

al filo del infinito,

la vaciedad de la nada

o el albor de un Paraíso.


CONGOJA

La luz se ha vuelto amarilla

y torna oscura la arena

donde olvidada condena

cumple la pequeña silla.

.

Bajo el agua que la humilla

su esqueleto claveteado

tirita en el descampado

mientras su dueña se angustia

viéndola transida y mustia

por haberla abandonado.


LUVIA

Se acerca revolcándose entre espumas

el ronco grito del arcano incierto

que apresura los pájaros a puerto

y deja sin gorjeos a la bruma.

.

El polvo en remolinos alza el vuelo,

se hace trizas la tarde bochornosa

y una ráfaga anuncia, presurosa,

el chocar de cristales en el suelo.

.

Mutante de las formas y el aliento

en capa de caireles arropada

baja danzando con pericia alada

y gira al ondear fintas al viento.

.

Su manso abrazo se extiende en el estío

y al gozo de los campos se une el mío.


CEGUERA

Un aire espeso y negro se me enrosca en las sienes,

turbio aliento de boca desnudando esqueletos

de palabras cansadas, con olor a blasfemia,

con tristeza gozosa de pervertido celo.

.

Agostada la savia de los días antiguos

se opacaron mis ojos (los de afuera y adentro)

mientras la niebla fría lamía displicente

los cárdenos pezones rezumando veneno.

.

Gorgona solitaria despojada de auroras

me erizaba de piedras las hendijas del pecho:

no fuera que los ojos de algún niño descalzo

pusiesen cascabeles en el áspero hueco.

.

Gastada de rencores (ni un grito de mis labios

ameritaba el eco), del alto cocotero

ignoré el brazo hostil, la mano puntiaguda

guardadora de nidos, o el viento entre sus dedos.

.

Desdeñé la embriaguez de un patio de jazmines,

la azorada grandeza de pájaros en vuelo,

el escozor ardiente de otra piel en mi piel

vedándole a mi sangre remontarse en el tiempo.

.

Lastimó mis retinas un claror recatado

al destrabar rendijas en búsqueda de cielo

y descubrí las luces peregrinas del alba

en espejos minúsculos destellando en el suelo.

.

Me dejé hundir el cuerpo entre hilachas de bronce

recamadas de sol en cambiantes reflejos

y elevando las palmas inicié una plegaria

con estas manos húmedas de haber lavado cieno.


RETRATO

A una pintura

de H. Valenzano

Óvalo misterioso,

muchacha ciega;

el aire se estremece

en tu presencia.

.

Es tu rostro sin rasgos

avara ausencia

de pinceles perplejos

en tensa espera.

.

Acaso en un sepulcro

tus flores dejas,

o el ramo de tu boda

gozosa estrenas.

.

Te guardaré a mi lado

lo que me queda.

Jamas sabré si ríes

o si estás seria.


Fuente: http://www.los-poetas.com/l/lebron1.htm ,


Registro: Julio 2010.

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