JOSEFINA PLÁ (+)

Foto de JOSEFINA PLÁ (+)
Nacimiento:
9 de Noviembre de 1903

Fallecimiento:
11 de Enero de 1999

POESÍAS DE JOSEFINA PLÁ (De www.los-poetas.com)

situación
POESÍAS DE JOSEFINA PLÁ (De www.los-poetas.com)

POESÍAS DE


JOSEFINA PLÁ



EL VIAJERO


...Y, de pronto, el viajero


surgió. Sobre el sendero


sus pies dejaban pálido,


fosforente reguero.



Vio mi mano en oferta,


y dijo: -¿Es para mí?-


(Yo no sé si despierta


o en ensueños le oí).



...Extasiado, mirándole


los ojos, se lo di...


¡Poder no pensar,


poderse abandonar,


como el pétalo al viento,


como al fuego el sarmiento,


como la astilla al mar!



Caminito escondido


Caminito escondido


que te embozas en sombra


y con grama te alfombras,


y al silencio haces nido:



Caminito escondido:


eres humilde y breve,


y tu surco es muy leve


entre el bosque tupido.



Medio sol de mañana,


un poquito de luna,


un hilo de fontana,


son toda tu fortuna...



¡Poco tienes, sendero


enflecado de sauces,


mas tú sabes, camino,


que breve, pobre, austero,


en sombra, eres el cauce


de un designio divino.



También yo sé, camino


que, aunque corto y umbroso,


te vio el dolor celoso


y el amor adivino;



que alguna vez, acaso,


pudo encontrarte al paso


el hada de la suerte,



y que, en noche sombría


o en el claror del día,


te sabrá hallar la muerte!



EL AMOR REALIZADO


XII


El amor realizado es un sorbo de muerte


que nos pasa los labios, que se filtra en las venas.


El alma que nos cambia es más ancha y vacía:


más triste y más sedienta, la boca que nos deja.



Dentro del corazón, alárgase una sombra


cada vez que los labios su antiguo vaso llenan.


El amor realizado aguza en nuestros ojos


del imposible anhelo la trémula saeta,


y es paso que prolonga, en cruel hechizo mágico,


ante la planta laxa la cansadora meta...



Amor: perfecto guía para ir al encuentro


del dolor apostado al fin de cada senda...



SUEÑO


XV


A María Delgado Rodas


...Sueño que fuiste impulso de mi latido,


y alas en mi anhelar:


Te mata la vida que nutriste,


como la flor el fruto nacido de sus galas.



Afán que me hechizaste de tan triste,


pensamiento clavado


en mis frágiles pulsos; estilete sutil:


a esa punta que hincaste pereces, traspasado.


Loco sueño disuelto en mi sangre febril:


¡esa sangre te ahoga!


...Morir te miro, ensueño


que fue yo toda -como fue tronco toda hoguera,


y charco toda nube- en un trasvasamiento


imperceptible, blando, como un deshojamiento de rosa,


en un temblor de atravesada mariposa.



Morir te miro, ensueño,


como el árbol mirara arder el vicio leño


cortado de su rama, o pudrirse la hoja



de cuyo muerto libre saldrá la yema roja.


Morir te miro, ensueño,


y tu postrer tristeza es ya casi alegría,


¡y tu último suspiro es ya casi esperanza!



...Hoja muerta, que vuelves a la tierra madura:


¿en qué capullo nuevo, húmedo de ternura,


renacerás mañana, ensueño en agonía...?



Fuimos, en sueños compañeros


Fuimos, en sueños, compañeros:


la vigilia no nos unió.


¡Sólo en los sueños traicioneros


su pie a mi paso se ajustó!



Labios gemelos en el ansia:


¡no unisteis nunca vuestro ardor!


Pupilas, astros de constancia:


¡nunca rimasteis un fulgor!



Jamás la diestras se estrecharon;


los labios sedientos no hablaron;


pero el juramento existió.



Nunca las bocas se besaron;


¡de los besos que no quemaron,


brasa fue el doble corazón.



SOY


Carne transida, opaco ventanal de tristeza,


agua que huye del cielo en perpetuo temblor;


vaso que no ha sabido colmarse de pureza


ni abrirse ancho a los negros raudales del horror.



¡Ojos que no sirvieron para mirar la muerte,


boca que no ha rendido su gran beso de amor!


Manos como dos alas heridas: ¡diestra inerte


que no consigue alzarse a zona de fulgor!



Planta errátil e incierta, cobarde ante el abrojo,


reacia al duro viaje, esquiva al culto fiel;


¡rodillas que el placer no hincó ante su altar rojo,


mas que el remordimiento no ha logrado vencer!



Garganta temerosa del entrañable grito


que desnuda la carne del último dolor:


¡lengua que es como piedra al dulzor infinito


de la verdad postrera dormida en la pasión!



Haz de inútiles rosas, agostándose en sombra,


pozo oculto que nunca abrevó una gran sed;


prado que no ha podido amansarse en alfombra,


¡pedazo de la muerte, que no se sabe ver!




AMANECER


A Gastón Figueira


La mañana irisada, como fino cristal


se curvó sobre el ancho campo reverdeciente.


A la abismal succión del azul transparente,


agriétase la carne de un ansia germinal.



Y a la blondez purísima de su desnudez tierna,


la mísera corteza se nos cuartea en congoja,


y un sollozo nos sube desde la honda cisterna


en sombra donde el párpado su penitencia moja.



El dolor de las alas imposibles


nos curva más bajo el cansancio irredimible

que se adhiere a la carne dolorosa:


y en la punta de una hoja, radiante y temblorosa,


la


gota de rocío


nos finge aquella lágrima inefable


en que, por fin, pudiera el alma miserable


volcar la última gota amarga del hastío.



TUS MANOS


De las más hondas raíces se me alargan tus manos,


y ascienden por mis venas como cegadas lunas


a desangrar mis sienes hacia el blancor postrero


y tejer en mis ojos su ramazón desnuda.



En mi carne de estío, como en hamaca lenta,


ellas la adolescente de tu placer columpian.


-Tus manos, que no son. Mis años, que ya han sido.


Y un sueño de rodillas tras la palabra muda-.



...Dedos sabios de ritmo, unánimes de gracia.


Cantaban silenciosos la gloria de la curva:


cadera de mujer o contorno de vaso.



Diez espinas de beso que arañan mi garganta,


untadas de agonía las diez pálidas uñas,


yo los llevo en el pecho como ramos de llanto.


1939



IMPOSIBLE


Vaciarme de paisajes, olvidarme caminos,


reedificar el arco de tu desnudo día.


Borrar tus ojos, sendas de mi llagado sueño,


y engriar en mi sangre tus dos terribles manos.



(...La estatua que he vaciado en soledad, volverla


raíz y musgo en tierra, canto y ala en el aire).



...O, en la antípoda lluvia de mi aherrojada llanto,


hacer cantar el muerto pájaro de tu beso.


Tornar a las cenizas las flechas de la llama,


reenhebrar en las venas el hilo del suspiro.



Y del dolor crecido, monstruo y criatura mía,


hacer de nuevo aquella sonrisa que en tus labios


me bautizaba tuya, con el nombre más mío.


1939



CONCEPCIÓN


Me tendrás a tu lado. Me besarás. Y luego,


como al moreno cántaro que espera al fin del surco,


a mi sumiso cuerpo se alargarán tus brazos.


Se saciará tu sed: la exigua sed de un hombre.



De mi lecho después, en largas madrugadas


hacer creerás el blanco camino del olvido.


Y sin embargo, ciego piloto de mi entraña,


conmigo habrás llegado por una noche sola,



a la encantada playa donde no está tu muerte.


Por el nocturno río caliente de mi sangre


irán tus ojos lejos, para jamás volverse,


tu voz prenderá en roca para perennes ecos.



Tú no lo sabes, hombre, tú no lo piensas, ciego.


Esta noche mi cuerpo será, ¡oh antiguo nauta!


el puerto de que zarpen las naves de otra aurora.


1939



CÓMO


Ay, cómo abrirte este dolor de llaves,


en soledad de pulso amurallado.


Lo que ya se llevaron, cómo darte,


sueño, renunciación, ausencia, olvido.



Cómo franquear a tu claror las puertas


tras las cuales murió crucificado


cada latido virgen de tu nombre,


desposado no obstante de tu imagen.



Cómo agotar la senda de la ausencia,


el rumbo del viaje jamás hecho,


las jornadas cautivas del suspiro.



Ay, cómo en ascua recobrar ceniza,


y de la piedra absorta hacer el nardo


que se encienda a la orilla de tu sangre...


1953



DESDE CUÁNDO


...¿Desde cuándo marchabas a mi lado,


desde cuándo...? Tus pasos


¿desde cuándo, en la noche, aproximándose,


ocultos tras de cada latido...? ¿Desde cuándo...?



¿Desde cuándo, en la noche, por los valles sin nombre,


rastreando mi angustia?


Y tras de cada puerta abriéndose, y de cada


recodo el camino, ¿desde cuándo?



¿Desde cuándo tus sienes en las salvias


del reposo tranquilo?


¿Desde cuándo tus brazos en los cálidos ramos


del viril eucalipto, bajo las siestas altas?



...¿Y desde cuándo el pedregal desnudo;


desde cuándo el desierto irredimible?


¿Desde cuándo la brasa los párpados;


esta sed, desde cuándo?. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .



. . . . . . . .



....¿Desde cuándo este siempre irrevocable;


esta muerte creciendo, desde cuándo...?


1953.



.

Fuente: http://www.los-poetas.com/poetas/pla1.htm ,


Registro: Julio 2010.


.


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