¿CATASTRO O CATÁSTROFE?
Por GUIDO RODRÍGUEZ ALCALÁ
SOBRE ESTO Y AQUELLO
Las seccionales languidecen. Las municipalidades florecen. Según me dijo una persona entendida, las municipalidades se han convertido en las nuevas seccionales. Siendo así, no sorprende que un grupo de parlamentarios colorados haya presentado un proyecto de ley que dará a las municipalidades el control total del impuesto inmobiliario. Ese impuesto servirá para financiar las elecciones de 2013, y es comprensible que el proyecto de ley haga vibrar a la muchachada republicana.
No quiero decir con esto que todos los intendentes colorados sean malos administradores, pues fue un buen administrador el intendente asunceno Pereira Ruiz Díaz. Cuando él estaba, Asunción estaba más limpia. Y conste que él no manejaba el impuesto inmobiliario, que pasó a los municipios en tiempos de Carlos Filizzola. A partir de entonces aumentaron los empleados municipales y empeoraron las calles de Asunción. En casi todo el país se vio lo mismo, con honrosas excepciones.
Al impuesto inmobiliario se sumaron los aportes de Itaipú, ¿qué se ha ganado con eso? Que muchos municipios fantasmas puedan cubrir sus gastos administrativos. Digo "fantasmas" porque fueron creados para recaudar. El Paraguay no da para tantos municipios: tiene 237, con un ingreso per cápita de 5.200 dólares. El Uruguay, con un ingreso per cápita de 13.700 dólares, tiene solamente 89 municipios. En el Uruguay, por otra parte, los ediles municipales no cobran sueldo. ¡Cháke, los perros, no sea que se contagie el mal ejemplo!
Si ciertas oligarquías locales llegan a tener el control total del impuesto inmobiliario, el país se funde. Si el catastro nacional es un problema, ¿qué ganamos con 237 problemas? ¿Quién resuelve las disputas entre municipios? Hace poco, un señor quiso vender una propiedad; como dos municipios se disputaban el territorio, debió pagar impuesto inmobiliario a los dos para poder efectuar la venta. Trifulcas de estas hay muchas y habrá muchas más con el furor descentralizador en marcha.
Quien mata a un consultor internacional no debe ir preso, decía un viejo jurista. El chiste apuntaba a los supuestos expertos que nos sueltan ideas peregrinas; nosotros las tomamos en serio y sufrimos las consecuencias. ¿Quién no recuerda aquellos viejos programas de estudios en que suprimieron la historia del Paraguay? Ahora se trata de la tan celebrada descentralización, que no se la puede entender así como se la entiende si no queremos ver surgir 237 repúblicas independientes en el territorio histórico de la República del Paraguay.
El consultor propone, la perrada dispone y el país se descompone.
Publicado en el diario ULTIMA HORA
Miércoles, 18 de Enero de 2012
Fuente digital: http://www.ultimahora.com