CONDUCTA IMPROPIA
jesus.ruiznestosa@gmail.com
SALAMANCA. No voy a intentar defender al senador Paraguayo (Payo) Cubas que acaba de ser expulsado de la Cámara de Senadores por “conducta impropia”. Acorde con su proceder, el ahora exsenador se enfrentó con un grupo de policías acusándolos de haber permitido el paso de una carga de madera en la que se mentía sobre el volumen de la misma. En un ataque de rabia, Cubas le dio un fuerte “akãpete” a uno de los policías intervinientes.
Un sector del Senado decidió aprovecharse de este incidente para expulsarlo a Cubas en un procedimiento sumario, veloz, en el que el acusado ni siquiera tuvo la oportunidad de ejercer su defensa. El senador Fidel Zavala, explicando esta premura, dijo que no se trataba de un proceso judicial, sino de un juicio político. Sea como sea, la expulsión se consumó con el voto favorable de senadores colorados, liberales llanistas, de Patria Querida y Hagamos; un total de 23 votos. El resto se retiró de la sala de sesiones.
Pues sí, hay que admitir que el proceder de Payo Cubas, en este caso y en otros (arrojó agua sobre algunos senadores, se trenzó a trompadas con Enrique Riera) se mostró muy agresivo, siempre a raíz de denuncias de casos de corrupción.
No solo le acusaron de “conducta impropia” sino también de “uso indebido de influencias”. Si todo esto es cierto, bravo por el Senado y el celo que han puesto en mantener la apariencia, de vista al público, de seriedad y honestidad de dicho cuerpo legislativo. Lo que despierta un hálito de sospecha sobre la corrección de lo decidido por el Senado es que somos muchos los que esperamos que ese mismo celo por defender la honorabilidad del cuerpo, se mantenga en todos los casos.
Sería caer en inútiles reiteraciones, ya que son conocidos hasta el hartazgo, los nombres y las trapisondas de un buen número de legisladores que siguen ocupando tranquilamente sus escaños sin que nadie ensaye el más ligero gesto para sancionar esos casos de “conducta impropia”. Porque no solo es impropio que dos senadores se trencen a trompadas o que uno de ellos vaya repartiendo “akãpete” entre policías aparentemente sorprendidos en falta grave, sino también es impropio de los legisladores que se aprovechen de una situación de privilegio para obtener ganancias monetarias en cantidades que ni siquiera nos podemos imaginar.
Siguen ocupando cómodamente sus escaños legisladores que citaron a una persona en la puerta de banco para que depositara allí el coste de una sentencia judicial que le fuera favorable. Allí sigue un senador que no le dio ningún “akãpete” a ningún policía pero les obligó a devolver los 190.000 dólares incautados a un traficante de drogas; dinero que, según se comprobó luego, fue para pagar un cargamento de estupefaciente. Hay senadores y diputados que hicieron figurar a su personal doméstico o de sus granjas como trabajadores del Congreso para así eludir el pago de salarios que corrieron por cuenta del Estado; es decir, se pagó con el dinero de nuestros impuestos.
La expulsión de Payo Cubas ha sido un tremendo error político. La gente, harta de tanta corrupción, se identifica con esta persona y justifica todos los “akãpete” porque es la que tiene ganas de dar cualquier ciudadano común al ver que es robado todos los días por políticos carentes de escrúpulos que lograron maniatar a la justicia y anular su deseado buen funcionamiento. Han hecho de Payo Cubas una víctima y al mismo tiempo un héroe. Ahora tiene las manos libres para realizar todas las denuncias que quiera y la gente lo escuchará. Nosotros, los ciudadanos comunes, seguiremos esperando que alguna vez se tenga un dejo de decencia y se expulse a todos los que tienen en realidad una “conducta impropia” aunque se termine en aquello de que el último en salir que apague la luz.
Fuente: ABC Color (Online)
www.abc.com.py
Sección OPINIÓN
Martes, 03 de Diciembre de 2019
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