EL HUMOR Y LA SABIDURÍA
Cuando voy por las calles de Asunción, me encuentro con señaleros que indican el sentido de las calles: uno dice sentido único, otros doble sentido, pero nunca encontré ningún letrerito ni letrero grande que digese sentido común y muchos menos “SENTIDO DE HUMOR”.
Pareciera que en los tiempos modernos, tener sentido común y mucho menos humor, no es algo normal y natural; es terrible ver cómo en estos días la gente no tiene ninguno de estos sentidos, o sería mejor decirlo, no goza de ninguno de estos sentidos
Leí y reflexioné sobre la frase célebre del autor OWEN MEREDITH que nos dice:
“EL BUEN HUMOR ES UNA COMBINACIÓN DE BONDAD Y SABIDURÍA”.
Jamás pasaría por mi mente que el humor tendría que ver algo con la sabiduría. Recién en estos años de mi vida pude arribar a la conclusión de que para ser humorista, se debe tener algo de sabiduría.
Las personas que conocí y que conozco repartiendo su humor y su inteligencia en el teatro, el monólogo, en el stand-up, en los medios de comunicación o por medio de sus simpáticos mensajes por internet, deben ser, si no sabios, por lo menos muy inteligentes y hábiles en usar las palabras, los gestos o los silencios que nos hacen reír o por lo menos, sonreír. Por suerte, y gracias a Dios, todavía hay seres humanos que le dan vida a la carcajada y hasta aplauso.
“ESTIMADOS AMIGOS, NO PERDAMOS NUNCA EL SENTIDO DEL HUMOR, QUIZÁS NO NOS HARÁ MÁS SABIOS, PERO SÍ MÁS HUMANOS”