¿PARA QUÉ SIRVE EL PATRIOTISMO..?
Por JORGE RUBIANI
“…Allí donde partir es imposible, donde permanecer es necesario (…)
donde nunca se está del todo sólo, donde cualquier umbral es la morada (…)
Donde se quiere arar. Y dar un hijo, y uno quiere morir, está la Patria”.
(Fragmento).
Julia Prilutzky Far
El patriotismo está ausente hoy de nuestras conductas porque, sencillamente, la entidad llamada Patria tampoco existe. La que el diccionario define como "la suma de cosas materiales e inmateriales, pasadas, presentes y futuras que cautivan la amorosa adhesión de los patriotas". En su reemplazo, hemos consolidado una colectividad indiferente, con gente que se evade de la realidad en partidos políticos, gremios o cenáculos intelectuales. Arracimada alrededor de instalaciones, calles, barrios cerrados o marginales, con gente escondida en sociedades secretas o detrás de vidrios polarizados, de verjas electrificadas o bajo la protección de guardaespaldas. Para diluir el verdadero motivo de estas distorsiones se habla de la inseguridad o del exceso de violencia. Pero todo, en sus causas iniciales -puede asegurarse- fue falta de patriotismo. De alguien que dimitió de sus obligaciones o se excedió en sus prerrogativas. De algunos que, a la hora de ejercer una misión pública, prestaron mas atención a sus intereses personales que a los del colectivo. O porque una sociedad mal-educada y mal acostumbrada ante la falta de controles y prevalecida de las carencias generales, se encolumnó para pellizcar algún negocio, alguna "concesión" o la oportunidad de dar "un paso al frente". Con cualquier cosa, de cualquier manera, a cualquier precio, haciendo que el cambalache de Discépolo quede reducido a nada mas que una licencia poética.
En suma, la sagrada patria convertida en un "ente". No ya la comunidad de principios, de ideales, de solidaridad, respeto y empeño colectivo por el progreso, que pudiera dar razón al diccionario. Tal como fueron pensadas y creadas las Naciones de antes.
El patriotismo ha pasado de moda
Ya no somos patriotas. No al menos en la medida de lo necesario. Porque si en los momentos iniciales de la República, el patriotismo consistía en empeñarse en su defensa -bajo condiciones penosas y extremas- hoy debe ser ejercido con gran sentido de la responsabilidad colectiva y una clara conciencia de nuestra cultura y nuestra identidad. Aunque seamos carentes de sustentos materiales (nunca fuimos ricos). Aunque fuéramos insultados por naciones poderosas o agredidos por multinaciones inescrupulosas (en el pasado SIEMPRE reaccionamos con dignidad ante atropellos mayores), y se interfiera cualquier otra posibilidad de relación o comercio que pudiéramos desarrollar (el Paraguay vivió bloqueado o en semi-bloqueo permanente desde 1618 hasta 1870). En aquellos duros tiempos, nuestras autoridades hicieron lo posible y todo lo necesario para que fuéramos respetados, aun a pesar de cualquier agresión. Y éramos respetados.
Esta es la gran diferencia con el pasado que execramos. Porque en la actualidad no se hace lo necesario y ni siquiera lo posible para merecer respeto. Y tampoco lo conseguiremos elevando la voz. Sino porque los valores que enarbolemos: los de la justicia, la libertad y democracia, se correspondan con nuestros gestos cotidianos. Porque la persecución a las mafias, el combate a la miseria, la mediocridad y su par, la deshonestidad, sean coherentes con lo que hacemos para que -realmente- sean proscriptas o penalizadas.
El respeto no se gana por que lo reclamemos a gritos en una cumbre presidencial, sino porque lo merezcamos. Y talvez entonces, sólo entonces, abandonaremos los primeros lugares en la cumbre de la mala fama en la que permanecemos con una persistencia digna de mejores causas.
Ser patriotas hoy
¿Cómo ser patriotas hoy? Tal vez ya no se nos exija que defendamos a la patria de los intentos de someterla por las armas. Sino de mantenerla libre de las acechanzas internas: las de la injusticia sistematizada, de la impunidad, las de la indiferencia, la displicencia y falta de responsabilidad social. Ser patriotas hoy es trabajar con tenacidad para liberar a nuestros compatriotas de la mediocridad; a los jóvenes condenados por la falta de oportunidades. Ser patriotas es asumir entre todos el compromiso de liberarnos de la demagogia, de la improvisación, del desenfreno de la frivolidad.
Ser patriotas hoy es honrar el sacrificio de los que nos precedieron. Es hacer que la muerte de mas de 200000 paraguayos inmolados en la guerra contra la Triple Alianza; y los mas de 30000 jóvenes que perecieron en el Chaco, además de otros miles que murieron en "revoluciones" fratricidas o durante las largas luchas contra el pertinaz despotismo, se justifiquen con mucho mas que homenajes. Ser patriotas es mantener los ideales de todos ellos y avivar el fuego que nos legaron nuestros artistas, nuestros científicos, nuestras mujeres de todas las épocas.
Finalmente -y para ser patriotas- debemos "desaprender lo inadecuado" y reconocer que el empecinamiento en olvidar el pasado no es casual. Porque si no lo recordamos, si el "altar de la patria" no sirve para algo mas que guardar banderas o restos embalsamados, nadie es digno de nada. Si los valores no son útiles o "funcionales", nadie puede exigirnos el cumplimiento de ningún deber. Si la sociedad no tiene paradigmas, tampoco existirá ninguna responsabilidad ni será necesario el ejercicio de valor alguno para sustentar el orgullo nacional.
Y de hecho, hoy es así. No tenemos orgullo, ni sentimientos de arraigo. Nada nos reúne si no es vociferar en una plaza pública nuestras reivindicaciones salariales. Ausente la historia de nuestras devociones, ningún hecho, ningún símbolo, nos conecta colectivamente. No tenemos obligaciones, ni cultura, ni memoria compartidas. No tenemos PATRIA ni somos patriotas.
Lo que "no es" Patriotismo"
Ante este aluvión que algunos juzgarán emotivo, tal vez sea mas fácil -finalmente- definir el Patriotismo por lo "que no es". Y ante la posibilidad, los argumentos se precipitan:
Falta de patriotismo es la ausencia de toda austeridad en los organismos del gobierno, mientras los escolares dan clases bajo los árboles. Es todo desinterés hacia la educación y menoscabo a su producto.
Falta de patriotismo es que nuestros Representantes compitan en destrozar vehículos de lujo mientras que los hospitales públicos no tienen -ni siquiera lo elemental- para el alivio de sus pacientes. Y es la falta de penalizaciones para todos aquellos que desprestigian las instituciones y a la nación.
Falta de patriotismo es el despilfarro que suponen los innumerables Consejos (con miembros que no están en condiciones de aconsejar nada), frente a los magros salarios que "sufren" quienes tienen la responsabilidad de la educación y la salud del pueblo.
Falta de patriotismo es toda forma de evasión del cumplimiento de nuestras obligaciones. Y de las leyes. Y mas falta es cuando aquellos que mas tienen, que mas saben, excusan sus faltas con el argumento de que: "todo el mundo lo hace".
Falta de patriotismo es ignorar que la juventud se precipita en la desesperanza y el desencanto cuando no directamente en la frivolidad, el alcohol y otros "estímulos". Total nos avisan (después, en letras mas que menudas) que "el alcohol daña la salud". Y sigue el negocio.
Falta de patriotismo es inducir a la gente a participar en el "juego democrático", notoriamente ineficaz, enrevesado e inconducente, cuando que el mismo no nos permite elegir bien -en realidad ni siquiera elegir- ni han hecho posible la erradicación de todos los vicios de la Dictadura. Y ante los fracasos, tampoco hicieron que los mal elegidos fueran demandados. Ni por Dios ni por la patria.
(Dejo a cargo del amable lector, ampliar la lista)
Jorge Rubiani
Fuente:
http://www.jorgerubiani.com.py
(Enlace externo actualizado a Julio 2012)
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