JUSTICIA SE VENDE ...EN CÓMODAS CUOTAS PARTIDARIAS
Por JORGE RUBIANI
'La ley es el débil intento del hombre por codificar los principios de la decencia' sentenciaba solemne un Juez, en una serie de TV cualquiera.
Cuanta verdad. Pero para que se codifique la decencia y consecuentemente se pretenda la Justicia, los legisladores deben sancionar leyes justas. Y que jueces probos penalicen a quienes las incumplan. Pero he aquí que parlamentarios que suelen desentenderse de la tarea de legislar, quieren elegir jueces. De su mismo color partidario, desde luego. Probablemente se trate de una medida constitucional, pero es mas que claro que la elección no se hace ni debe hacerse, como ellos la plantean. A la perversidad le llaman "cuoteo". Y lo proclaman conspicuos representantes de casi todos los partidos. "No puede haber cambios en la justicia sin cuoteo político" afirman, sin rubor.
La mitología griega nos cuenta que Dicea o Diké, era la personificación de la justicia. Ella vigilaba a los hombres y se acercaba llorando al trono de Zeus cada vez que un juez no cumplía con su deber. En esa función le sucedió Astrea, su hermana, la que suele ser materializada con una espada en la mano derecha, una balanza en la otra y una venda sobre los ojos. Con los dos primeros elementos, se representan el castigo y el exacto balance entre pena y delito. La venda nos indica que la Justicia es ciega, pues no repara en quien fuera el autor de una falta para que reciba la condena correspondiente.
Deberíamos imaginar entonces que si una Corte se conforma con el cuoteo de los Partidos y -se presume- con sus representantes, tendremos un Poder Judicial muy alejado de los atributos de Astrea: sin vendas, que deseche la balanza y utilice la espada sólo para los adversarios. Si la Justicia se hallaba instrumentada en tiempos de la dictadura ... y eso estaba mal ... ¿Porqué estará bien que los partidos democráticos la instrumenten?
Pues con el sistema, tendremos una Corte tan obediente a los Partidos, como antes lo fue al dictador. ¿Podríamos llegar entonces hasta Zeus, llorando, para contarle que en un acto partidario algún Juez se sacó la venda para atarse un pañuelo de color al cuello? ... ¿o que acudió sin espada y sin balanza, a una francachela junto a los que le asignaron los atributos del cargo?. No, de seguro que no llegaremos hasta ningún Dios y si continuamos con la repetición de la triste experiencia, seguiremos sin el contrapeso jurídico necesario para que el Estado funcione con calidad y rigor. La experiencia lo ha demostrado con creces.
¿Cómo debería elegirse entonces a los miembros de la Corte? De acuerdo a los mecanismos constitucionales sería la inevitable respuesta. La integración de una lista con aquellos profesionales que cumplan con las exigencias reglamentarias y -por supuesto- demuestren ser absolutamente idóneos para el cargo. Pero debería agregarse una condición fundamental: que dicha idoneidad no se remita solamente a la experiencia laboral o al curriculum académico de los postulantes, sino que cada uno de ellos sea investigado rigurosamente para integrar una lista de elegibles. Y que de los resultados del procedimiento se logre saber si mantuvieron SIEMPRE, en la vida pública como en la privada, una conducta intachable. Que no hayan sido parte del andamiaje de la dictadura. Que no cuenten con una activa militancia político/partidaria siendo deseable que no la hayan tenido. Que hayan sido buenos profesionales, sin que su historial en Tribunales registren acciones en desmedro de la ética y de los procedimientos normados. Que si fueran docentes universitarios, hayan promovido en sus alumnos el apego al conocimiento y a la decencia. Que si tienen una familia, sean buenos padres y buenos esposos. Que no tengan vicios y sean sobrios, poco afectos al lujo. Que vivan sin ostentación, lejos de toda frivolidad.
Es mas que seguro que un Juez adornado con estos atributos no será de aquellos obedientes, ni de los que llenarán las planillas de funcionarios con parientes o allegados, aunque probablemente se reduzca notablemente el número de candidatos. Pero de que tendremos buenos Jueces, no debe existir la menor duda. Sólo hay que verificar si los Partidos Políticos quieren buenos jueces ... o amigos y correligionarios en la Corte Suprema de Justicia.
JR
Fuente:
http://www.jorgerubiani.com.py
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