¿QUIÉN MARCHA POR EL PUEBLO?
Por JORGE RUBIANI
La dirigencia liberal marchó por la defensa de los puestos laborales de sus correligionarios. “Se persigue a los liberales”, dicen. Lejos de las épicas jornadas en contra de la dictadura, la movilización de los azules del 18 pasado, no fue sino el reiterado reclamo –hoy liberales, ayer colorados– por el despido de unos y otros de sus cargos públicos. Hecho que –de últimas– delata un procedimiento vicioso además de ilegal. Porque al momento del ingreso de estos comensales a la mesa del estado, TAMBIÉN se habrá tenido en cuenta la respectiva afiliación con exclusión de la idoneidad constitucional requerida. Por lo que el asunto ni siquiera puede ser motivo de reivindicación para revelarse más bien –y muy claramente– como otro de los varios “expedientes” que manejan los políticos para manotear el erario público y financiar votos. Procedimientos que se extienden desde el vergonzoso subsidio a los partidos hasta las licitaciones amañadas; pasando por las concesiones dudosas, compras directas, adjudicaciones de tierras y un montón de otros recursos.
Además desde luego, de los “Planes Sociales”, eufemismo de generalizado uso en el “bolivarianismo” para asegurar el voto de los pobres. No para solucionar las tribulaciones de los más carenciados y romper con el humillante asistencialismo; sino precisamente lo contrario. Desentenderse de sus problemas para garantizar su “lealtad comicial”, con recursos que pretenden asignar compensaciones a la desocupación, a la condición de madre soltera, campesinos sin tierra, hogares sin techo, escolares repitentes, hijo sostén, madre o padre ancianos... o lo que sirva para excusar algún subsidio del Estado y obligar la “obediencia debida” requerida en los tiempos electorales. La vieja lealtad incondicional, republicana ayer y hoy liberal, aunque de uso corriente en todos los partidos; segura, rentable y perversa, que terminó por atornillarlos al Estado, como para postergar de nuevo y parece que por siempre, los sueños de libertad y democracia de todos los paraguayos.
Los liberales marcharon por sus “zoquetes” y no hicieron sino desnudar los vergonzosos hábitos de la política local. Malversaron una fecha en la que podrían haberse dedicado a honrar el legado de sus mayores por salir en defensa de unos... 5.000? ...o quizá 10.000 correligionarios?... en instituciones que son públicas. Es decir, nuestras ¿Y qué hay de los 800 o 900.000 afiliados que observan pasmados la debacle moral de su dirigencia? Que asisten anonadados a la revelación de las razones que motivaron tantas y continuadas derrotas electorales? Que ahora SABEN con dolorosa certeza que sus líderes de hoy y las mezquina “causas” que abrazan, tienen también una inequívoca vinculación con el “prestigio” que aureoló al gobierno que nos dejara el 15 de agosto pasado ...y de cuyas cuestionadas iniciativas no han dicho una sola palabra de autocrítica!
Muchos dirán que el vicio es de original prosapia republicana. Y es cierto ...por lo que se ha criticado correspondientemente a los colorados desde los tiempos en que Juan Natalicio González, líder de los pynandi proclamara hacia finales de 1947: “No habrá un colorado pobre”. Casi. Pero tras la dolorosa saga que concluyera con la ida de Stroessner, pensamos que nuestros redentores: distintos, idóneos y “buenos”, vendrían para hacernos olvidar tantas frustraciones y amarguras! Que la ansiada alternancia conquistada en 1989 se haría presente con las correcciones incluidas. Nuevo fiasco, porque al final y tras dos décadas de contramarchas, descubrimos que, en realidad “...la alternancia no es sino otra forma de corrupción política” como lo expresara recientemente Fernando Louça, líder de la izquierda portuguesa; recomendando la construcción de una ALTERNATIVA. Que prescinda para siempre de las lacras de un sistema que lleva en sus entrañas las indelebles marcas del fraude y el autoritarismo.
Pero independiente a la movilización del 18 de Octubre, ¿hacia dónde se dirige –REALMENTE– el Partido Liberal? Porque desde aquellos tiempos en que se treparon al carro de asalto del “amigo Lino César Oviedo” ya pudimos haber imaginado que los de azul harían cualquier cosa por arrimarse al poder. “Vocación de gobierno” le llaman ellos. Después protagonizarían la Alianza Democrática con Filizzola y el Encuentro Nacional en 1998. Más tarde fue el Gobierno de Unidad Nacional, con los colorados, tras la renuncia de Cubas en 1999; y finalmente, la Alianza Patriótica para el Cambio, con la izquierda, en el 2008.
¿Y ahora, hacia dónde van? No se sabe, aunque con esta dirigencia se puede presumir que hacia abajo, sin freno y con viento a favor...
Fuente: ABC Color
www.abc.com.py
Sección OPINIÓN
Miércoles. 23 de Octubre de 2013
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