¿PARA QUÉ ESTÁN LAS ACADEMIAS?
Por JORGE RUBIANI
"Érase un Paraguay que poseía un producto de alta calidad. Puro y genuino, elaborado a través de siglos, con gran esfuerzo y dedicación de múltiples actores, convocando la admiración del mundo entero. Pero un día cualquiera, algunos compatriotas decidieron mejorarlo. Entonces le agregaron colores, sabores extraños y, apelando a curiosas combinaciones químicas, le cubrieron de primorosa envoltura para salir a la venta. Algo se vendió... pero descubierta la adulteración y desprestigiada la mercancía, nadie más la compró y muchos fabricantes del producto tradicional fueron a la ruina."
Este relato es puro cuento. No fue encontrado "por casualidad" en algún anaquel olvidado y, en realidad, fue escrito solo hace un par de horas. Pero algo parecido ha venido sucediendo en el Paraguay desde hace mucho, con productos valiosos... y con la historia. Los exponentes de dos partidos tradicionales la convirtieron en causa de inacabables disputas. Hubo un señor que anunció "reatar sus hilos", pretendiendo que en él se habían encarnado los manes de la patria. Lo único que consiguieron fue que la historia del Paraguay se desprestigiara al punto que desapareció del interés de los jóvenes y que el resto de la ciudadanía empezara a desconfiar de los consagrados en el "altar de la patria".
Pero tan impresionante es aquella historia, que se ha impuesto a todos los intentos de desvirtuarla y hasta sobre algún poderoso vecino que guarda sus secretos o sus trofeos. Sobrevivió y de seguro sobrevivirá a los que pretenden silenciarla o de quienes ambicionan renta fácil, notoriedad o vaya a saber qué cosas. Pues no son pocos los paraguayos y extranjeros que le dedicaron –y le dedican– investigaciones y escritos; que sus vicisitudes fueran inspiración de novelas premiadas y hasta de guiones cinematográficos, en tanto que universidades europeas y americanas incluyen entre sus actividades seminarios y talleres sobre el tema.
Pero a propósito, ¿qué dice de todo esto la Academia Paraguaya de la Historia? ¿Cuál es su posición sobre los documentos atribuidos al general Patricio Escobar y otros contemporáneos que cambiarían, abruptamente, hechos sustanciales de la Guerra del Paraguay contra la Triple Alianza? Su presidenta dice que los papeles "están a disposición de quien los quiera ver"... ¿Es todo? ¿No debería ilustrarnos sobre su autenticidad, sobre los motivos por los que permanecieron "olvidados" en la institución? ¿No debería explicarnos por qué un ex presidente de la misma Academia trastoca todos los procedimientos del sistema editorial y publica –con un guiño institucional evidentemente– un material no verificado que colisiona violentamente con lo investigado y escrito hasta ahora? Y, por otro lado, ¿se ha percatado la Academia que SI tales documentos resultaran auténticos, todo lo que sabemos hasta aquí se convierte en material de desecho? Y me refiero a las obras de Centurión, Aveiro, Resquín, Ibarra, PROTAGONISTAS de aquellos sucesos. O las de Cardozo, Chávez, Bray, Ramos, Rolón Medina, Víctor I. Franco y numerosos autores más, paraguayos y extranjeros.
Bienvenido el debate, los aportes, la aparición de nuevas fuentes para ratificar o rebatir lo que se sabe. Pero es esperable, para el efecto, un procedimiento ajustado a la sensatez, al rigor y a la verificación de todo lo que presuntamente cambia la visión de los hechos o los hechos mismos.
Si la Academia no fue alentada ni siquiera por la conmemoración del Bicentenario para el intento de rescate de tantos archivos nacionales en el exterior; si se ha empecinado con el silencio en relación a la hostil renuencia del Brasil para devolver trofeos o compartir archivos paraguayos, esta era una oportunidad para que la opinión pública sepa que existe. Y para qué existe...
Fuente: ABC Color
www.abc.com.py
Sección OPINIÓN
Martes, 15 de Noviembre de 2011
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