HAGAMOS AL REVÉS...
Por JORGE RUBIANI
Ya hemos escuchado a los políticos. Manifiestan implícita y explícitamente que no están dispuestos a ninguna medida que ponga freno a lo que orquestaran para sus prerrogativas y privilegios. No niegan que practican activa y generalizadamente el tráfico de influencias. Se sabe y admiten que negocian cuotas para la integración de los cuerpos de gobierno dañando, irremisiblemente, la constitucional como indispensable independencia de los poderes del Estado. Sin sentimientos de culpa o pesar, afirman más bien categóricos "que tienen derecho a hacerlo". Que estos procedimientos "son necesarios para la gobernabilidad". Y desde luego que denuestan contra cualquier mecanismo distinto para la conformación de las listas de candidatos, como si el actual no tuviera defectos. Como si en estos largos y democráticos 22 años no nos deparara sino "sangre, sudor y lágrimas". Vaticinando poco menos que un tsunami institucional si dichas listas fueran abiertas y se votara nombre por nombre.
En pocas palabras, los colectivos partidarios no están dispuestos a cambiar de hábitos ni resignar vicios o mañas.
Es irracional, pero se saben seguros porque cualquier modificación del sistema depende finalmente de ellos. Y como pueden permitirse el lujo de hacer lo que sea sin castigos ni penalidades (siempre existirá la posibilidad de una "negociación", de convenientes canjes, reparto de indulgencias o de últimas, dejar las sesiones parlamentarias sin quórum), se vuelve perentorio que nosotros los ciudadanos nos organicemos y desmantelemos tanto menoscabo a la voluntad popular. Como en tiempos pasados y sin alternativas, tenemos la obligación de considerar algunos recursos extraordinarios.
Para comenzar, se hace necesario asumir un defecto congénito: la única que no actúa en función al poderío de sus votos es la mayoría ciudadana. Una somera lectura de la ley que establece el Código Electoral (Ley 834/96) permite verificar que el pueblo es un convidado de piedra del sistema. Por lo que a falta de al menos un recurso legal para revocar los mandatos defraudados, tendríamos que expresar de alguna manera nuestra voluntad disconforme. Como lo hacen los sindicatos, gremios o cualquier grupo organizado que presiona por sus "derechos adquiridos" o se envanecen por "sus conquistas".
Entonces, compatriotas: que sea al revés y en vez de callar, conceder y consentir, hagamos nuestro propio programa de gobierno y votemos a quienes se comprometan a cumplirlo. Usemos las redes sociales, los mails, las asambleas ciudadanas y todo medio de comunicación disponible para aportar propuestas y consensuar una lista de acciones, deseable al menos, para superar los vicios más arraigados de nuestro sistema político. A través de dicho documento, exijamos que en el plazo más corto posible indefectiblemente antes de las próximas elecciones generales el Parlamento nacional se manifieste en favor de la supresión de las listas sábana. Por antidemocrático, discriminatorio y porque no garantiza el cumplimiento de disposiciones constitucionales (artículos 2º, 3º y 117º, entre otros varios). Y si esta iniciativa no tuviera eco o no se concretara antes del próximo periodo electoral, instar a nuestros conciudadanos para votar solamente aquellas listas que se comprometan a cumplir NUESTRO PLAN DE GOBIERNO y tengan las siguientes características:
1. Divulguen los nombres de todos sus integrantes, y que estos cuenten con niveles académicos, laborales o profesionales óptimos para la misión de representar al pueblo.
2. Que si alguno hubiera sido parlamentario en periodos anteriores, haga un listado de sus proyectos presentados y cuente con una trayectoria política y ciudadana límpida y honesta como para avalar su continuidad como representante del pueblo.
3. Que ningún componente de dichas listas haya promovido, defendido o practicado el tráfico de influencias.
4. Que la lista de cada partido sea expuesta a la consideración pública, ANTES de completarse los procesos de inscripción legalmente exigidos.
Y, además de los aportes que cada ciudadano vaya sumando:
6. Que los miembros de la lista en cuestión se comprometan a desmantelar las listas sábana en favor de un sistema democrático abierto y libre, en el que el ciudadano pueda votar a sus representantes, nombre por nombre.
Como pueden notar, no pedimos que se vayan todos.
Necesitamos que se queden los buenos pero exigimos que la relación pueblo-representante sea justa.
Para que cuando asuman el compromiso de representarnos, nosotros tengamos la posibilidad de demandarlos, como lo exige el juramento de rigor...
Fuente: ABC Color
www.abc.com.py
Sección OPINIÓN
Martes, 05 de Abril de 2011
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