Ilustración de CALÓ
Protagonistas del campeonato son los nunca bien ponderados y muy cuestionados soplapitos, después de cada partido por el cuadro perdedor no son precisamente benditos. Como mínimo son tratados de bandidos, son acusados de ladrones con cada soplido, por cada tarjeta exhibida son verbalmente agredidos. Acusados hasta de que por mujeres de vida fácil fueron paridos, son el centro de atención cuando deberían pasar desapercibidos, los réferes que quieren ser estrellas del show deberían estar prohibidos.
Los árbitros no son precisamente Santos de devoción, su tarea nunca será del gusto de toda la afición, más aun teniendo en cuenta que en los partidos toman cada decisión, restándole al espectáculo brillo y distinción, algunos hasta con alevosía y premeditación.