IDEOLOGÍA DEL ODIO
Por MIGUEL H. LÓPEZ
En TW: @miguelhache
La cargada confrontación –no debate– que se desata desde hace un tiempo en torno a la teoría de género, que la Iglesia Católica llama ideología de género, está liberando los más pestilentes odios arraigados o nuevos que se incuban desde hace mucho tiempo en los sumideros conservadores, intolerantes y discriminadores de nuestra timorata sociedad.
La sicología explica que el miedo –que desata las fobias– es el que activa los rechazos. Las razones de ese miedo pueden ser reales o ficticias. El conductismo plantea que el miedo es aprendido. La sicología profunda coloca el miedo como un conflicto interno no resuelto y el sicoanálisis habla del miedo real y del neurótico; en este último caso, la intensidad que llega a niveles paranoicos no tiene relación con el peligro.
La andanada de ataques que despliegan los grupos fundamentalistas vinculados mayoritariamente a algunos sectores católicos –a ciertos obispos y pastores– y otras carpas cristianas alimenta y manipula el miedo a lo diferente, a lo desconocido o no asumido; el miedo a un supuesto castigo espiritual o a ser expulsado de pertenecer, más allá de las hipocresías y mendacidades. No repara en mentiras y manipulaciones. El propósito es evitar que se hable de una realidad tan antigua como la humanidad. Una cotidianeidad que la vienen escondiendo y maniatando, aun cuando entre sus feligreses y pastores esa diversidad de género sea un asunto extendido, que se ve y se sabe aunque se tapen los ojos. Con eso evitan hablar de derechos a la igualdad, a la equidad, al respeto, a la convivencia sencillamente humana.
La violencia que alimentan con el discurso de rechazo en contra de los grupos feministas y LGTBIQ está encaminándose hacia más violencia. Ya en ese contexto de odio que abreva en las intolerancias, hace una semana una persona transexual fue asesinada, abultando la lista de casos.
El discurso de odio al otro, al distinto, al que no cuadra dentro de un imaginario único, minando los miedos y frustraciones de un sector de la población, a la larga puede volverse un problema incontrolable. Lo peligroso está incluso en que el fundamentalismo está permeando cierto sector del Estado que debe disponer condiciones y proteger a todo ciudadano integralmente, sin reparar en condición alguna. La resolución errónea del ministro Riera es solo la antesala de todos los equívocos pensables.
Y no es un asunto que tenga que ver con natural y antinatural. Si fuera por eso, el celibato es tan natural como mamas de silicona. Tiene que ver con seres humanos y su derecho a ser en igualdad.
Fuente: ULTIMA HORA (ONLINE)
Sección OPINIÓN
Jueves, 26 de Octubre de 2017, 01:00
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