APUNTES ACERCA DEL EXILIO INTERIOR Y LA CRECIENTE PRODUCCION CULTURAL DEL PAIS
APUNTES ACERCA DEL EXILIO INTERIOR Y LA CRECIENTE PRODUCCION CULTURAL DEL PAIS
Si bien en la década siguiente a la guerra civil del 47 el país quedó devastado y con escasa creación literaria, la misma comenzó a autonomizarse a partir de los 60 y a alcanzar su plenitud en los 80. Motivado por la reedición del excelente trabajo
PARAGUAY: NOVELA Y EXILIO, de la docente y crítica literaria compatriota
TERESA MÉNDEZ-FAITH, he elaborado estos apuntes sobre las condiciones de la producción cultural en el país bajo la dictadura. Que no pretenden agotar el tema, apenas plantear algunos datos y hechos, y, sobre todo, dudas e interrogaciones que demandan la realización de un trabajo más profundo sobre el exilio interior, acerca del cual existen muy pocos aportes.
Hay que aclarar que, si bien hablamos de la dictadura stronista (1954-1989), las condiciones sociopolíticas en que se desarrolló la labor de los productores culturales fueron dadas por un estado autoritario, que arranca en 1947 y se extiende hasta 1989, con régimen basado en el partido único y el Ejército, aglutinados en torno a jefes militares que ejercen la conducción del Gobierno. Un sistema que duró 42 años y moldeó la sociedad sobre un esquema fascista y corporativo de asociaciones de ingenieros colorados, arquitectos colorados, intelectuales colorados, etcétera. Un caso, creo, sin precedentes, además, en la historia política del siglo XX en América Latina, por lo extenso y lo despiadado de la batería de medidas represivas desarrolladas gradualmente contra toda opinión crítica en el interior y también en los núcleos de exiliados del exterior.
La dictadura stronista originó además un moderno sistema de control, basado en el 'pyragüe' (policía secreta) y miles de 'colaboradores' voluntarios afiliados al Partido Colorado, que permitió la creación de una red de espionaje, infiltración y control de las organizaciones de diverso tipo, pero también de la vida de los habitantes en el país y en los conglomerados importantes, como Buenos Aires, Foz de Yguazú y Montevideo.
Un objetivo importante del régimen era cortar todo tipo de relaciones entre los habitantes del país y los paraguayos en el exilio.
EN LOS AÑOS 60
El panorama cultural en Asunción se presentaba a principios de la década del 60 como chato y anodino, con ausencia de referentes culturales calificados y, sobre todo, de una tradición artística y cultural, con algunas excepciones, como
JOSEFINA PLÁ,
JOSÉ-LUIS APPLEYARD,
OLGA BLINDER y
LIVIO ABRAMO. Estaban rotos los lazos generacionales. Las figuras más prestigiosas se encontraban en Buenos Aires, ciudad que, además, debido a su notable vida cultural, era una meca obligada para todo joven artista o intelectual. Allí se encontraban los mayores referentes literarios, como
AUGUSTO ROA BASTOS,
ELVIO ROMERO y
GABRIEL CASACCIA, y musicales como
JOSÉ ASUNCIÓN FLORES y
HERMINIO GIMÉNEZ. Conocidos además por su postura crítica hacia el régimen. Más lejos, en París, Rubén Bareiro Saguier. En la década del 60 se iría gestando en el país una nueva generación de artistas y escritores que buscan su espacio, su público y la difusión, sobreponiéndose al ambiente de miedo, represión y autocensura que caracterizan a esos años. Y que llegan a un público escaso y esquivo al inicio, pero esto con el tiempo da lugar a núcleos ávidos de poesía, teatro, cine, exposiciones de pintura y pequeños recitales de música. Es una cultura marginal al sistema cultural oficial. Pues, a diferencia de otros regímenes de facto del continente, el stronismo pudo mantenerse en el poder y crear campañas que impactaran a la población, con la ayuda de artistas, escritores e historiadores provenientes del Partido Colorado. Los que ocupaban los puestos importantes en el sector público, como el Teatro Municipal, la Biblioteca Nacional, la Dirección de Archivos y Museos, el diario Patria (órgano del Partido Colorado), Radio Nacional, la Subsecretaría de Informaciones y Cultura de la Presidencia de la República, agregadurías culturales en el servicio exterior, cátedras en la Universidad Nacional y monopolizaban las invitaciones y becas al exterior. A diferencia de dictadores como Videla, Pinochet o Goyo Alvarez, Stroessner tuvo sus prosistas y su propio cancionero. Es en estas condiciones que surge una cultura disidente o alternativa muy lentamente, alimentada por cineclubes, grupos de teatro independiente, como el Teatro Popular de Vanguardia, Teatro Experimental Asunceno, Tiempoovillo, Teatro Popular de Luque, junto a compañías profesionales de buen nivel, que se afianzan en los 70, como la Cía. Héctor de los Ríos, Ateneo Paraguayo y Gente de Teatro.
Aunque dispersa, existe una Generación del 60 que edita sus textos y anima pequeños círculos de lectura, y que integran, entre otros:
En narrativa aparecen textos como
por citar sólo algunos. La mayoría de estos escritores, además, publican o participan en revistas como CRITERIO y PÉNDULO, o aportan sus trabajos a periódicos como Comunidad, La Tribuna y ABC Color. Es decir, había dónde publicar o difundir un trabajo, por más modesto que fuese, sin tener que pasar por la censura oficial.
TRES MOMENTOS
Tres hechos marcan el panorama prometedor que se abría a las letras y la atmósfera social que se vivía. En 1966, por iniciativa de la revista ALCOR, se reúnen en Asunción
ROA BASTOS,
GABRIEL CASACCIA, MARIO VARGAS LLOSA y
RUBÉN BAREIRO SAGUIER, director de dicha publicación. Mirado desde la perspectiva del tiempo, un encuentro de singular relieve entre escritores de sólida trayectoria. Y en 1969 se realiza un taller literario para estudiar la obra literaria de autores latinoamericanos. Este espacio es conducido nada menos que por ROA BASTOS y BAREIRO SAGUIER, quienes consiguen un permiso precario para permanecer algunas semanas en el país, gestionado por JOSÉ-LUIS APPLEYARD.
LOS AÑOS 70
Esta década marca un avance interesante, de consolidación de algunas áreas, como las artes visuales, el teatro, el nuevo cancionero popular y la literatura. Como parte de esta generación, surgen figuras como:
-. CÉSAR ÁVALOS,
Junto a ellos:
-. JUAN CARLOS DA COSTA,
-. JOSÉ CARLOS RODRÍGUEZ, quienes publican seguido y forman parte de la petit bohemia asuncena, que frecuenta bares como: Múnich, San Marcos, Germania, El Tano, El Rubio y otros. Lugares donde se da el encuentro con figuras más veteranas como JOSÉ-LUIS APPLEYARD y otras.
La creación del Centro Cultural "Juan de Salazar", en 1976, por el Gobierno español posfranquista, implica un giro copernicano, ya que se constituye en el más importante espacio de encuentro y convocatoria de escritores y poetas, espectáculos de teatro, danza, conferencias y presentaciones de libros, dando un singular empuje a la actividad cultural, con un claro enfoque democratizador.
Los años 80 dan paso a una década más relajada y favorable, e irrumpe un nuevo grupo: el TALLER DE POESÍA "MANUEL ORTIZ GUERRERO", que realiza una intensa actividad de debates y difusión poética, con que se completa el hecho de que tres generaciones conviven en el mismo territorio y que significó la autonomía de la producción cultural.
Integraban dicho grupo poetas como:
Y los que cultivan la narrativa, como:
De: Correo Semanal de Ultima Hora,
Asunción, Paraguay,
sábado, 7 de febrero de 2009
Ilustraciones: CATITA ZELAYA EL-MASRI
Intercontinental Editora,
Asunción-Paraguay 2009 (427 a 822 páginas)
POSTALES DE NUESTRO PARAGUAY ETERNO
Enlace interno recomendado al espacio de
"GALERÍA DE LITERATURA Y CIENCIAS" en PORTALGUARANI.COM
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Juan Carlos Moreno G. y Remberto Giménez, condecorados con Orden Nacional del Mérito
Asunción - Paraguay (Gentileza: Jorge Rubiani)