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THOMAS L. WHIGHAM
  CÓMO INTENTARON RECONFIGURAR LA MUERTE DEL MARISCAL LÓPEZ EN UNA POESÍA SATÍRICA - Por THOMAS L. WHIGHAM - Domingo, 27 de Junio de 2021


CÓMO INTENTARON RECONFIGURAR LA MUERTE DEL MARISCAL LÓPEZ EN UNA POESÍA SATÍRICA - Por THOMAS L. WHIGHAM - Domingo, 27 de Junio de 2021

CÓMO INTENTARON RECONFIGURAR LA MUERTE DEL MARISCAL LÓPEZ EN UNA POESÍA SATÍRICA

Historia


Por THOMAS L. WHIGHAM

 

Profesor emérito de la Universidad de Georgia

Los lectores paraguayos conocen la sátira publicada en periódicos de tiempos de la Guerra Grande como Cabichuí, Centinela o Cacique Lambaré. Con este poema, publicado en El Mosquito de Buenos Aires, tienen la oportunidad de conocer también cómo se utilizaba la sátira en el otro bando.

Hoy revolví hasta el fondo mi viejo baúl de notas y fotocopias buscando algo de interés para compartirlo con mis lectores, y encontré este singular poema, escrito por un satírico argentino al final de la Guerra de la Triple Alianza. El poema me pareció curioso, pero al principio dudé en ofrecerlo a los lectores paraguayos, no porque carezca de interés histórico –pues lo tiene–, sino porque, obviamente, provocaría a ciertos xenófobos del país.

Esto me hizo reflexionar un poco, y finalmente decidí que me importa más la consideración racional de la historia regional y literaria que el egoísmo de las personas maleducadas. Su tipo no solo se puede encontrar en Paraguay. Existen también en Estados Unidos, entre los seguidores de Donald Trump, y en Brasil, entre los partidarios de Jair Bolsonaro. Lo que todos tienen en común es la inseguridad emocional, el compromiso con la falsedad y el odio a los forasteros. Al considerar este poema, se me ocurrió que su análisis no debería enfocarse en las sensibilidades de las personas de ese carácter, sino concentrarse directamente en el conflicto de 1864-1870 y en el papel que jugaron el Mariscal López y sus detractores en esa guerra. Antes de ofrecer mis propios comentarios sobre cómo creo que debería considerarse esta pieza de sátira, veamos el poema en sí. Los lectores atentos podrán entonces decidir si tiene algún valor.

La muerte del Nerón Americano

Lamentos de circunstancias, por Labrea y Ahumada

Para edificación de las generaciones futuras y escarmiento de los tiranos del porvenir

. . . .

Palabras de un grande hombre desconocido, música de San Eloy.

Escuchad pueblos malvados

Civilizados también

Guaranís, gente de bien,

Libres o tiranizados,

La muy triste relación

De la muerte de un Nerón.

López Francisco Solano

Se llamaba aquel bribón;

Su padre era un mandón

De quien había heredado

Un genio más pertinaz

Qué... el de Don Marcos Paz.

En París había viajado

Antes de ser dictador,

Allá conoció el amor

Del mundo civilizado;

Una tal Elisa Linch

Lo sedujo en un bochín.

Cuando espichó el viejo,

López quedo dictador.

Le pareció poco honor,

Quería verse en otro espejo,

Codiciaba dominar

Sud-América hasta el mar.

Una mañana, en la cama,

Dijo a la Linch, venga acá,

Plante un beso a este papá

Pruébele V. que lo ama;

Pues se ha puesto en la cerviz

Hacerla emperatriz.

La Linch loca de contento

Al instante lo abrazó

Y en seguida exclamó:

¡De genio eres un portento!

¡Ay! ¡Cómo van a rabiar

Los gringos de ultramar!

Una diadema adornada

He pedido para ti;

La corona para mí

Será de plata dorada

Con piedritas de color

Imitando lo mejor.

La corona, dijo Elisa,

Requiere el reino también,

Porque si no, dime, ¿Quién

no se morirá de risa

al verte en traje imperial

como un rey de carnaval?

Eso lo tengo pensado,

Dijo él, voy a conquistar

El trono y declarar

Guerra al Oriental Estado,

Y si Mitre chista. . . . ¡Bien!

¡Lo conquisto a él también!

El Brasil tiene patrañas

Es mi enemigo también

Pero hemos de ver quién

Me arranca las entrañas.

En mi terrero, ¡pardiez!

Los desafío a los tres.

Dicho y hecho; don Solano

Degüella un gobernador,

Roba un buque de vapor,

Se porta como un villano,

Y pasando el Paraná

Va gritando: Eccomiqua!

Mitre al saber la historia

Tres discursos pronunció.

Prometió que su reló

Marcaría la victoria.

Y dijo en tono burlón:

¡En tres meses a la Asunción!

El reló se descompuso

Cayendo en un abatí

Cerca de Curupaití;

Y Mitre entonces propuso

Al giro sobre Asunción

Conceder renovación.

Paz, el vicepresidente,

Se enojó con la Nación

Le hizo tanta impresión

Verse tratar de imprudente,

Que de eso se entristeció

Y poco después murió.

¡Ay! ¡Que noticia tan alta!

Dijo Mitre, sin tardar

Tengo que ir a gobernar

En Buenos Aires sin falta;

Y a Gelly entregó

El mando y su reló.

Este se mostró prudente.

Pero un gran parlanchín,

Un tal moro Al-ben-Racín,

Llegó a ser presidente,

Y al Brasil, sin tardar

Principió a molestar.

Al fin consiguió su intento

Y sus tropas retiró,

El Brasil que se quedó

Con el golpe muy contento,

Decidió ya terminar

La guerra sin más tardar.

Agora que nois ficamos,

Exclamó el conde d’Eu

Sosinhos respondo eu

Que a batalha ganamos

¡A gloria e para nos!

¿Quem e mas tolo dos dos?

López, ese gran malvado

Perdido sin remisión,

Fue muerto como un pichón

En la última jornada.

La Linch desapareció;

En los montes se escondió.

El déspota paraguayo

Que redujo sin piedad

Por su insigne maldad

Un pueblo a ser papagayo,

Pago así de una vez

Su cuenta con interés.

MORALEJA

Aprended con esas versas

Que si vais a París

Hay que evitar las hurís

Y las mujeres perversas;

De López la conclusión

Debe servir de lección.

Labrea y Ahumada

Han compuesto esta canción

El amigo Sabañón

Con placer la ha aceptada:

Si al público agradó,

El más contento soy yo.

Simón Pitanchard

Publicado en El Mosquito (Buenos Aires), 13 de marzo de 1870.

Uno de los aspectos más intrigantes del estudio de la Triple Alianza es cómo los historiadores han investigado el factor de la sátira (y de la propaganda). Es decir, cómo se ha analizado, no la historia de los acontecimientos tal como realmente ocurrieron (con todos sus aspectos nebulosos e imprecisos), sino cómo los satíricos querrían que hubieran ocurrido, para asegurar una interpretación favorable a su lado.

Los lectores paraguayos conocen este fenómeno por haber consultado periódicos de guerra como Cabichuí, Centinela y Cacique Lambaré. Con esta poesía publicada en El Mosquito de Buenos Aires tienen la oportunidad de ver cómo se usaba la sátira en el otro bando. Una cosa sobresale desde el principio: mientras los satíricos paraguayos enfatizaron los supuestos defectos de los brasileños desde una perspectiva puramente social o racial, pintando a los soldados enemigos y su sociedad como compuestos de «kambás», no muy diferentes de los monos, no era ese el tratamiento de los paraguayos por parte de los satíricos aliados. En ellos, el desprecio parece estar reservado para el mariscal López y los miembros de su familia. En este aspecto, la actitud del lado aliado fue obsesiva. Por ejemplo, se argumentó habitualmente que Solano López estaba dominado por su deseo sexual por Madame Lynch, quien quiso ser emperatriz y daba órdenes al Ejército del Paraguay. Esta descripción es claramente ridícula. La Madama no tuvo ningún papel militar durante la guerra. Sin embargo, la idea excitó a los satíricos aliados, que la utilizaron una y otra vez, como se puede ver en este poema.

Hay otra diferencia entre los satíricos paraguayos y los aliados. Los paraguayos trabajaban exclusivamente para el Estado y estaban obligados a presentar sus escritos en una forma aceptada, con el mariscal López retratado siempre como héroe máximo, y el enemigo siempre como una masa degenerada. En cambio, los satíricos en Argentina, en particular los que trabajaban para El Mosquito, no eran empleados estatales y no tenían que seguir un guión en particular. Como queda demostrado en este poema, incluso se rieron del expresidente Mitre, cuya afirmación de que los aliados estarían en Asunción en tres meses fue tonta al principio. El poema admite implícitamente no solo que Mitre era un payaso en sus pronósticos, sino que los paraguayos habían resistido valientemente la invasión aliada de su país. La posibilidad de admitir que entre los aliados también existían hombres de valentía no hubiera podido ser expresada en las revistas paraguayas. Y podríamos preguntarnos si eso demuestra una fortaleza o una debilidad en lo que respecta a la sátira.

También podríamos preguntarnos qué define una buena sátira. ¿La astucia? ¿El humor? ¿El buen dominio del lenguaje? En estos aspectos, tanto los satíricos aliados como los paraguayos mostraron mucho talento. No sabemos quién era Simon Pitanchard (ese nombre probablemente era un seudónimo), pero debe haber sido alguien letrado. Mire su poema sobre el «Nerón» de Paraguay: tiene una forma regular de seis versos por estrofa con una estructura de rima de ABBACC –todo muy difícil de componer y rara vez visto hoy. Se encuentra comúnmente, sin embargo, en la poesía italiana de los siglos XVIII y XIX.

Y sí, al igual que la poesía satírica de Cabichui, tales poemas pueden ser muy divertidos. Uno no deja de ser un buen patriota por ver con humor al General Gelly y Obes retratado como una oveja, o al Mariscal como instrumento de su amante. La gran mayoría de nosotros sabemos que esto es una sátira, no la historia en sí misma.

Aun así, es obvio que la sátira afectó las interpretaciones de los hechos y personas de la época, y que estas imágenes continúan haciéndolo hoy, especialmente entre los ingenuos. Reflexionando sobre el lado sensual de la personalidad de su oponente (un tema que los satíricos repetían hasta la saciedad), el Marqués de Caxias afirmaba constantemente que se podía sobornar al Mariscal López para que se rindiera. Pero no todo en Paraguay se puede comprar con una coima, y el hecho de que los aliados descartaran reiteradamente el patriotismo de los soldados paraguayos arruinó sus posibilidades de una victoria temprana.

Ese fue el precio que pagó Caxias por creerse su propia propaganda. Cuando examinemos notas de periódicos y documentos de guerra, debemos asegurarnos de no cometer el mismo error. Debemos intentar leerlo todo, ya sea que provenga de una fuente primaria en uno de los archivos, ya sea que provenga de una fuente secundaria en uno de los periódicos, y todas las fuentes –tanto si son favorables a nuestra posición, como si no lo son– debemos someterlas por igual a un juicio racional. Al fin y al cabo, esa es la lección que nos enseña este poema.



"El Mosquito, periódico satírico y burlesco".



Fuente: Suplemento Cultural del diario ABC COLOR

Edición Impresa del Domingo, 27 de Junio de 2021

Páginas 2 y 3

www.abc.com.py

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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