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JOSÉ GABRIEL ARCE FARINA

  LAS FUERZAS ARMADAS Y EL STRONISMO, 2014 - Por JOSÉ ARCE FARIÑA


LAS FUERZAS ARMADAS Y EL STRONISMO, 2014 - Por JOSÉ ARCE FARIÑA

LAS FUERZAS ARMADAS Y EL STRONISMO

Por JOSÉ ARCE FARIÑA

Colección 60 AÑOS DEL STRONISMO N° 12

Editorial EL LECTOR

Directores de la Colección:

HERIB CABALLERO CAMPOS/ IGNACIO TELESCA

Corrección: MILCIADES GAMARRA

Asunción – Paraguay

Julio, 2014 (96 páginas)

 

 

CONTENIDO

Prólogo - 9

Introducción - 11

Capítulo I

Antecedentes jurídico-institucionales sobre Defensa Nacional en la República del Paraguay - 15

Capítulo II

Datos biográficos de Alfredo Stroessner Matiauda - 24

Capítulo III

Stroessner: su actuar e influencia en el escenario político - 28

Capítulo IV

Influencia militar norteamericana y decidida posición anticomunista del Gobierno - 46

Capítulo V

Ministerios claves a cargo de jefes militares - 52

Capítulo VI

Ley que amplía el Escalafón Militar y otorga el grado de General de Ejército a Alfredo Stroessner - 56

Capítulo VII

Los alcances de la Guerra Fría en Paraguay - 58

Ensañamiento del régimen contra elementos de las Fuerzas Armadas - 63

El Operativo Cóndor  - 68

Capítulo VIII

Ordenes generales, decretos y reorganización de las Fuerzas Armadas 71

Capítulo IX

Crisis terminal del régimen stronista -  76

Conclusión - 80

Cronología - 85

Bibliografía - 89

El autor - 93



PRÓLOGO

El libro LAS FUERZAS ARMADAS Y EL STRONISMO es un aporte para comprender cuál fue el rol de dicha institución en la consolidación y fin del régimen que gobernó el Paraguay por más de tres décadas.

El historiador José Arce Fariña explica cómo el ejército se consolidó como un actor político de relevancia durante el periodo histórico posterior a la Guerra del Chaco y que rol cumplió en los años previos al ascenso al poder de Alfredo Stroessner en 1954.

A lo largo de los capítulos el autor se refiere a la carrera castrense de Stroessner y cómo llegó al cargo de Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas bajo el gobierno de Federico Chaves, posición desde la cual encabezó el golpe de estado que le permitió acceder a la Presidencia de la República.

El autor explica como Stroessner fue construyendo una red de fidelidades de los altos mandos de las Fuerzas Armadas al otorgarles el control de importantes instituciones públicas desde ministerios hasta entes descentralizados.

En otro apartado describe de qué forma la Guerra Fría entre Estados Unidos de América y la URSS beneficio al régimen stronista con la formación y equipamiento de las Fuerzas Armadas, y el modo que las mismas participaron del sistema represivo que implantó el régimen en su lucha contra el comunismo.

En ese contexto se explica la represión a oficiales de las Fuerzas Armadas que fueron brutalmente reprimidos como el capitán Napoleón Ortigoza y sus compañeros que tuvieron que enfrentar las torturas y la cárcel a consecuencia de una intriga urdida por el hecho de no ser obsecuentes con un sistema autoritario.

Finalmente el libro se ocupa de las disposiciones de Stroessner en cuanto a la organización de las Fuerzas Armadas con la designación de sus leales al frente de las principales unidades castrenses, hecho que no impidió que ante la decadencia del régimen sean algunos de esos leales -e incluso parientes políticos- quienes se decidieran a organizar un golpe de estado que terminaría derrocando al anciano dictador en la madrugada del 3 de febrero de 1989.

Este libro permitirá al lector conocer el relacionamiento entre las Fuerzas Armadas y el régimen stronista. Agradecemos al autor por la tarea emprendida de dar a conocer a las generaciones jóvenes un aspecto que ayuda a comprender porque Stroessner logró imponerse por más de tres décadas en el gobierno de la República.

Asunción, julio de 2014

Herib Caballero Campos



INTRODUCCIÓN

Una tendencia bien marcada en la región a partir de la década de 1930 en adelante, se dio con la presencia de militares en política; este fenómeno se hizo patente en nuestro país. Por un lado, quizá, fue un impacto inmediato producido por el reciente conflicto paraguayo-boliviano (1932-1935), es decir, militares que han sabido defender la heredad nacional, hombres laureados de alta consideración por parte de la población, se aprestaban a intervenir con resolución en la administración del Estado. Los "civiles" ya no daban respuestas. La clase política se encontraba en franca decadencia. La desmovilización no convenció del todo a los que, hasta ese momento, eran los dueños absolutos de la situación. Sumada a todo esto, la crisis económica de proporciones por el tremendo peso que la guerra significó para las alicaídas arcas públicas.

El coronel Rafael Franco lideró, en un primer momento, un mayoritario sector que condenó con energía el modelo liberal, vigente desde 1904, que pasaba por su fase de mayor agotamiento. Su gobierno llegó a abolir la Constitución de 1870, de inspiración netamente liberal. No duró más de un año su "Revolución Libertadora" ya que en agosto de 1937, luego de un templado golpe militar, se lo desalojó de la presidencia, recayendo el mandato en la persona del doctor Félix Paiva, último exponente de la clase política liberal. Producto de una componenda, el liberalismo prestó su acuerdo para que el general José Félix Estigarribia ocupe la presidencia de la República en agosto de 1939. El conductor de los ejércitos nacionales en la campaña del Chaco hizo aprobar la Carta Política de 1940, instrumento que dotaba al primer magistrado de poderes excepcionales, conculcando varias conquistas de la Carta Magna de 1870, en materia de libertades públicas. Un sistema presidencialista de corte totalitario. El promotor de la obra no duró mucho en el poder, pues le sorprendió la muerte en un accidento de aviación, interrumpiendo de esa forma el nuevo itinerario que pensó darle al Paraguay, desde una visión novedosa en lo económico, social y en materia de política exterior.

El ministro de Guerra y Marina del presidente Estigarribia, general Higinio Morínigo, tras una decisión asumida en conciliábulo, se hizo con el poder de la República hasta 1948. Sorteando con mucho sacrificio, y apelando al concurso de la Asociación Nacional Republicana, una cruenta revolución cívico-militar que consiguió instalar sus milicias en las puertas de la capital. La acción decidida de los pocos jefes militares gubernistas y de los combatientes colorados "Pynandí" salvó al gobierno moriniguista del descalabro seguro. El general populista argentino, Juan Domingo Perón aportó lo suyo, con el envío de armas automáticas para oxigenar en el último minuto a las huestes del presidente Morínigo.

Tras el retorno triunfante de la Asociación Nacional Republicana al poder, estando Higinio Morínigo aun al frente del Ejecutivo, se iniciaron las primeras escaramuzas al interior del oficialismo. Militantes colorados de las facciones "guiones" y "democráticos" se hicieron frente en una convención partidaria que concluyó con una audaz maniobra de los primeros, elevando a su líder, Natalicio González Paredes, como candidato único al sillón presidencial. Natalicio gobernó poco tiempo y tras su desalojo del poder, se inició un periodo de inestabilidad política hasta 1954. Tras un golpe de Estado, el general Alfredo Stroessner Matiauda, hasta ese entonces comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas, luego del interregno del Arq. Tomás Romero Pereira, se hizo con el poder político e inició un periodo de casi 35 años de gobierno autoritario.

El convulsionado proceso, que caracterizó al escenario político paraguayo de esas décadas, tuvo liderazgo castrense. La clase dirigente no dudó en "golpear las puertas de los cuarteles" para asegurarse el acceso a los espacios de poder apelando al discurso aliancista con los militares. Estas circunstancias agravaron la inmadurez cívica de los ciudadanos, impelidos o a fuerza de costumbre a desconocer otros modelos de participación política que no estén delineados desde la omnisciente aura paternalista del caudillo o de la implacable presencia del conductor uniformado. Es por ello que ha costado consolidarse, y sigue con complicaciones, el tan mentado Estado de Derecho.

El dominio de las Fuerzas Armadas paraguayas constituyó uno de los tres pilares en el que basó su poder, sin límites, el general Alfredo Stroessner. Su gobierno incorporó como ministros, en carteras consideradas claves, a miembros del ejército. La lealtad al modelo stronista permitió que muchos jerarcas militares conserven sus privilegios por varios lustros, llegando, no pocos de ellos, a acumular ingentes beneficios económicos y acceso a las tierras públicas como pago al fiel cumplimiento de la tarea de extirpar definitivamente del país el intento de copamiento del comunismo internacional, bajo el lema stronista de "democracia sin comunismo".

Una internacional del crimen político se gestó en la región con el surgimiento del Operativo Cóndor, que consistía en el intercambio de información sobre "acciones insurgentes" y canje de prisioneros políticos, entre los gobiernos militares del Cono Sur. Una cantidad importante de oficiales del ejército paraguayo recibieron entrenamiento en Taiwán y en Panamá, en la tristemente célebre Escuela de las Américas, en métodos de perfeccionamiento sobre anti-insurgencia, métodos de tortura y guerra psicológica.

Un sesudo analista compatriota, quien solicitó el anonimato, sostiene que el sistema stronista tuvo sus factores de poder. En cualquier sistema se tienen a las Fuerzas Armadas, a la Iglesia, a las empresas y a los partidos políticos. Los partidos políticos en aquel contexto fueron los más raquíticos factores de poder. Ninguna de las nucleaciones políticas actuó como canalizadora genuina de la voluntad popular ¿Por qué? Porque el régimen stronista destruyó al Partido Colorado. Fue un gobierno de las Fuerzas Armadas en nombre de la Asociación Nacional Republicana, pero esta nunca fue dueña de su voluntad.

Ponemos a consideración del lector estas líneas, que pretenden incorporar elementos de discusión sobre el rol que cupo desempeñar las Fuerzas Armadas, como una de las patas del trípode que dio estructura a una etapa paradojal de nuestra historia nacional.


 

 


CAPÍTULO I

ANTECEDENTES JURÍDICO-INSTITUCIONALES SOBRE DEFENSA NACIONAL EN LA REPÚBLICA DEL PARAGUAY


Hacia 1813, luego del proceso de ratificación de la independencia del Paraguay, se estableció un Reglamento de Gobierno que instauró un nuevo sistema de gobierno consular y sentó las bases de la defensa nacional en estos términos: "...la conservación, seguridad y defensa de la República con toda la vigilancia, esmero y actividad, que exigen las circunstancias". En otro apartado planteaba que: "...la Comandancia General de Armas de la Provincia se ejercerá por la jurisdicción unida de dos Cónsules", en cuanto a los efectivos y pertrechos: "...por mitad al mando y cargo particular de cada uno de los cónsules".

Más adelante y con la Ley que Establece la Administración Política de la República del Paraguay, del año 1844, el presidente Carlos Antonio López dispuso la creación del Ministerio de Guerra y Marina, cargo que recayó en su hijo, el general Francisco Solano López. Esta cartera tendrá vigencia hasta la promulgación de la Ley Nº 19392, del 13 de agosto de 1943, en que pasará a denominarse Ministerio de Defensa Nacional.

La ley de administración política de 1844 facultaba al primer magistrado a mandar en persona las fuerzas navales y terrestres, designar a un General en Jefe para tal propósito y encargarse de la dirección de sus efectivos en tiempos de paz y de conflicto armado. En otros artículos dicha Ley le confería el privilegio de "fijar la fuerza de línea y la milicia en todos sus ramos" [...] "construir barcos de guerra, equiparlos y fijar su número" [...] "destituir a los empleados civiles, militares y políticos", entre otras funciones. El Congreso se reservaba para sí la declaración de la guerra, luego de escuchar la exposición de motivos del Presidente, como también establecer el presupuesto de gastos para el sostenimiento de las Fuerzas Armadas y de otros empleos que se requieran.

El general Francisco Solano López se dedicó con mucho esmero a disciplinar e instruir a un formidable ejército, cuyo número, en tiempos de paz, sorprendió a propios y extraños. El gasto militar era elevado, y también las obras y fortificaciones demandaron una extraordinaria fuerza de trabajo para modernizar un sistema de defensa nacional precario, arrastrado desde los tiempos coloniales.

Concluida la guerra contra los ejércitos de la Triple Alianza (1864-1870), el Paraguay sufrió la presencia de las fuerzas de ocupación por un poco más de un lustro. La recuperación de las bases productivas, la salud pública y la educación, la estructuración de un nuevo modelo de organización del Estado, las relaciones exteriores, como la defensa nacional, se delinearon desde la matriz constitucional de 1870, que a diferencia de los sistemas anteriores, otorgó importantes poderes al Congreso, cuyas atribuciones en materia militar se destacan a continuación:

Inc. 4º: "Imponer contribuciones directas por tiempo determinado, siempre que la defensa, la seguridad y bienestar del Estado lo exijan".

Inc. 18º: "Aprobar o desechar los tratados con las demás naciones, y autorizar al Poder Ejecutivo para hacer la guerra o la paz".

Inc. 19°: "Fijar las fuerzas de mar y tierra que deben permanecer en pie en tiempos de paz o de guerra, establecer reglamentos y ordenanzas para el gobierno de dicho Ejército.

Inc. 20°: "Autorizar la reunión de todas las milicias en toda la República, o en cualquier parte de ella, cuando lo exija la ejecución de las leyes de la Nación; sea necesario contener las insurrecciones o repeler las invasiones. Disponer la organización, armamento y disciplina de dichas milicias".

Inc. 21º: "Permitir la introducción de tropas extranjeras en el territorio de la República y la salida de las fuerzas nacionales fuera de él".

Inc. 25º: "A propuesta del P.E. autorizar a este a expedir despachos desde Sargento Mayor hasta los grados superiores".

En la Constitución de 1870 el presidente de la República era el Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas de la Nación, a su cargo estaban la formación y repartimiento de las fuerzas de agua y tierra y se le facultaba, vía licencia del Congreso, a realizar tratativas sobre la guerra y la paz.

Hacia el año 1915 se promulgó la Ley 152 de organización del Ejército y del Alto Comando. En sus primeros artículos hacía referencia a que el presidente de la República constituía "la más alta autoridad del Comando en Jefe de las FF.AA. de la Nación, en tanto que, "la preparación militar de las fuerzas de la Nación" era ejercida por el Ministerio de Guerra y Marina y el Estado Mayor General. A su vez, en "todo lo relativo a organización, instrucción, armamento, fortificación y administración militar" era potestad del ente rector de la milicia paraguaya.

Al Estado Mayor General importaba "la técnica profesional, estudios de los problemas relacionados con la defensa nacional y el empleo de las tropas en la guerra". En el artículo 4º de dicha ley, se estipulaba que "del Ministerio de Guerra y Marina dependían el Estado Mayor General, la Inspección General del Ejército, las Comandancias de las Zonas Militares, los Arsenales de Guerra y Marina, el Comando de los Buques de la Armada, la Inspección de la Administración Militar, el Departamento Administrativo y la Dirección de Sanidad". Este instrumento hizo referencia a la instalación de un Consejo de Defensa Nacional, compuesto por: ministros de Guerra y Marina, de Hacienda y de Relaciones Exteriores, el jefe del Estado Mayor del Ejército, el Inspector General, los Inspectores de Zonas o Armas, los Comandantes de Zonas y Comandantes de la Escuadra, con el Presidente de la República a la cabeza de dicho Consejo. Todos los temas del ámbito castrense debían ser atendidos desde esta instancia.

En cuanto al escalafón militar, rezaba el artículo 16 que: "...los empleados militares son aquellos que, desempeñándose laboral mente en el Ejército y la Marina, gozaban de un sueldo fijado en el presupuesto de estas instituciones y no estaban comprendidos en ninguna de las categorías determinadas por la misma Ley, pero estaban sujetos igualmente a las Ordenanzas y Reglamentos Militares durante el tiempo de sus empleos".

En 1920 entró en vigencia el Decreto Nº 11336 del Reglamento Orgánico del Ejército, en el que se daba potestad al Ministerio de Guerra y Marina para la confección del presupuesto y su distribución, una vez aprobado, es decir: "...la administración directa de las partidas del presupuesto que le correspondían y el control riguroso de las destinadas a otras dependencias del Ejército o Armada". Por este mismo decreto se reestructuraron las dependencias del Ministerio de Defensa, como también los perfiles de los jefes militares que debían ocupar los diferentes departamentos.

De acuerdo a especialistas en materia militar, con respecto a este Decreto, es que: "...llama la atención que se le haya atribuido al Ministerio el ser "la más alta autoridad de la República" en su ámbito, teniendo en cuenta que esta expresión le corresponde en realidad al Presidente de la República. Igualmente llama la atención que la disposición orgánica de un ministerio esté comprendida en un reglamento de organización militar. Otra duda apunta a los niveles de competencia entre el Ministerio de Guerra y Marina y las FF.AA., relativa al control riguroso de las partidas presupuestarias asignadas a otras dependencias del Ejército o Armada.

Tras firmarse el Protocolo de Paz del Chaco, en junio de 1935, se produce la desmovilización del Ejército paraguayo, a excepción de una fuerza que quedó en el Chaco para garantizar lo actuado.

En cuanto a la creación de los Cuerpos de Ejército (estas unidades constituían el conjunto de varias divisiones de hombres que actuaban bajo un mismo mando), el primero se creó en pleno inicio de las hostilidades. Por decreto del 24 de agosto de 1932, bajo el mando del Tte. coronel José Félix Estigarribia, se instaló el Primer Cuerpo de Ejército. El Segundo Cuerpo y el Tercero se crean en diciembre de 1932 y en abril de 1933, respectivamente.

Hacia setiembre de 1932 el presidente Eusebio Ayala, por el Decreto Nº 59113, instituye el Comando en Jefe de las Fuerzas Armadas de la Nación:

"D.P. Nº 662

Asunción, 20 de setiembre de 1935.

Habiéndose trasladado a esta Capital el Comando del Ejército del Chaco y siendo necesario organizado en forma que armonice las distintas funciones de los organismos militares tendientes a una mayor eficiencia en la preparación para la defensa nacional.

EL PRESIDENTE DE LA REPÚBLICA DECRETA:

Art.1º Nómbrese al Comandante del Ejército del Chaco General de Ejército Don José F. Estigarribia Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas de la Nación.

Art. 2º Corresponde al Comando en Jefe:

a. La preparación para la guerra de todas las fuerzas armadas de la Nación.

b. Las funciones que por las leyes corresponden al Inspector General del Ejército y de la Marina.

Art. 3º Dependen directamente del Comando:

a. El Estado Mayor General.

b. El Departamento de Marina y el Comando de los Buques de la Armada.

c. Los Arsenales de Guerra y Marina.

d. La Dirección de Aviación.

e. El Departamento de Administración.

f. La Dirección de Sanidad.

Art. 4º Anótese, comuniqúese, publíquese y regístrese.

Firmado: Eusebio Ayala - Presidente de la República".


Años más tarde y en funciones de presidente de la República, el general Higinio Morínigo decreta a través de la Ley 14504, del 10 de setiembre de 1942, el primero de los grandes procesos de reorganización del Ejército paraguayo, cuyos artículos más importantes se citan:

"Art. 1º Las Fuerzas Armadas de la Nación estarán organizadas con carácter permanente y les corresponden la custodia y la defensa del orden y de la soberanía, de la integridad territorial y del honor de la República, así como la Defensa de la Constitución Nacional.

Art. 2º En tiempo de paz, tienen por finalidad: Su preparación para la guerra, la garantía de la seguridad interna en colaboración con las autoridades policiales, cuando las circunstancias así lo requieran".

"Art. 5º Todos los paraguayos están obligados a prestar el servicio militar y los demás servicios necesarios a la defensa de la Patria, en los términos y bajo las penas establecidas por la Ley".

"Art. 14º El organismo militar comprende: Las armas, que son los elementos encargados de la ejecución de las misiones confiadas a las Fuerzas Armadas; los Servicios, que son los elementos destinados a proveer las necesidades de las Armas. Los Servicios están siempre subordinados al Comando y poseen una jerarquía propia".

"Art. 15º Las Fuerzas Armadas están constituidas por el Ejército y la Armada.

Son parte integrante de esas fuerzas en el Ejército: Los Comandos y sus Estados Mayores, los Cuerpos de Tropas, la Aeronáutica, los Servicios, los Organos de Reclutamiento y Movilización, las Escuelas y los Centros de Enseñanza, las Reparticiones y Establecimientos Navales y los Organos de Inspección y Fiscalización".


El artículo 16º enuncia que el Presidente de la República es el Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas de la Nación, pero podrá delegar en un Oficial General el mando efectivo de ellas, asimismo, más adelante, se crea el Consejo de la Defensa Nacional como un órgano superior de consulta del Poder Ejecutivo.

En los artículos 33, 38 y 39 se organizan las Armas, las GG.UU. y los Cuerpos de Tropa de la siguiente forma:

"Armas:

a. Infantería y Carros. Infantería: Regimientos, Batallones, Compañías, Secciones y Grupos de Combate. Carros: Batallones, Compañías y Secciones.

b. Caballería: Regimientos, Grupos de Escuadrones, Pelotones, Grupos de Combate.

c. Artillería: Regimientos, Grupos, Baterías, Secciones y Piezas.

d. Ingeniería: Batallones, Compañías, Secciones y Grupos de Combate.

e. Aviación: Regimientos, Grupos de Escuadrillas y Patrullas.

GG.UU:

a. Flotilla: Comando, Estado Mayor, Buques de Guerra, Buques Auxiliares y Servicios.

b. Cuerpo de Defensa Fluvial: Comando, Estado Mayor, Destacamentos Fluviales y Servicios.

Cuerpos de Tropa:

a. La Infantería de Marina: Batallones, Compañías, Secciones y Grupos de Combate.

b. La Artillería de Desembarco: Batería, Secciones y Piezas.

c. La Aviación Naval: Grupo de Escuadrillas y Patrullas".


El Gobierno moriniguista fue prolífico en la declaración de leyes de organización y ampliación del estamento castrense, como la que se firmó en febrero de 1943, con número 16974, que hace referencia a los Oficiales de las Fuerzas Armadas, en cuanto a los derechos que les corresponden y los deberes generales a que están obligados. En cuanto a la formación de Oficiales, en el Título II, Capítulo I, de dicho estatuto, se aclara que: "...Art. 2º Los Oficiales de las Fuerzas Armadas del Cuadro Permanente se formarán en las Escuelas Militares de la Nación o en sus similares del extranjero, siempre que los interesados hayan sido autorizados por disposición gubernativa, previo informe del Comando en Jefe de las Fuerzas Armadas. Los auditores se formarán en la Facultad de Derecho, que no tengan más de 35 años de edad, al incorporarse en la carrera. Los Capellanes se formarán con Miembros del Clero Nacional que no tengan más de 35 años de edad, al incorporarse en la carrera".

En otro orden también atendía sobre el ingreso a los Cuadros de Oficiales Combatientes y de los Servicios, como el acceso a los grados de subteniente y guardia marina, previa aprobación de los cursos de una Escuela Militar.

Al año siguiente, con miras al nuevo periodo presidencial de Higinio Morínigo (1943-1948), se decreta la Ley Nº 19392, de reorganización de las secretarías de Estado, en virtud del Art. 59 que declara que: "los negocios de la República estarán a cargo de Ministros Secretarios de Estado, especificando un número mínimo de cinco Ministros". El Consejo de Estado, inmediatamente después de las deliberaciones, acerca al presidente Morínigo sus pareceres al respecto, dicha ley instituyó:

"Art. 1º El despacho de los negocios de la República estará a cargo de nueve Ministros Secretarios de Estado.

Art. 2º Los Ministerios son los siguientes: I) Ministerio del Interior y Justicia; II) Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto; III) Ministerio de Hacienda; IV) Ministerio de Educación; V) Ministerio de Agricultura; VI) Ministerio de Industria y Comercio; VII) Ministerio de Obras Públicas y Comunicaciones; VIII) Ministerio de Defensa Nacional; IX) Ministerio de Salud Pública y Previsión Social.

Art. 3º Los gastos que demanden la creación del nuevo Ministerio serán cubiertos con los rubros destinados actualmente a las reparticiones que pasen a integrarlos y con los fondos especiales destinados a los servicios del Ministerio de Agricultura, Comercio e industrias, a cuyo efecto se pasarán a la Tesorería General las sumas necesarias para cubrir el presupuesto de dicha creación y funcionamiento del mismo.

Art. 4º Dese cuenta oportunamente a la H. Cámara de Representantes.

Art. 5° Comuniqúese, publíquese y dese al Registro Oficial. Firmado: HIGINIO MORÍNIGO - AMANCIO PAMPLIEGA".

Con esto se produce el cambio de denominación de Ministerio de Guerra y Marina por el de Defensa Nacional, denominación aplicada hasta la fecha.

 

 

 

 

CAPÍTULO V

MINISTERIOS CLAVES A CARGO DE JEFES MILITARES


El presidente Stroessner decidió que los ministerios de Defensa, Obras Públicas y Comunicaciones y Hacienda, tres carteras claves, sean administrados por miembros de las Fuerzas Armadas, esto ocurrió en la primera reorganización del gabinete hacia 1956. Los asuntos relacionados con la defensa nacional, las grandes obras viales y de infraestructura, como también el manejo de las finanzas públicas, requerían ser conducidos con manos enérgicas; por ello, apeló a tres jefes militares de su absoluta confianza.

El general César Barrientos, desde el Ministerio de Hacienda, trabajó sobre tres ejes fundamentales: La reorganización financiera, la reorganización administrativa y las comodidades para el trabajo. En cuanto al primer punto, a modo de ejemplo, se procedió a la revisión de las leyes impositivas para adaptarlas en su rendimiento, a las realidades impuestas por los cambios operados del poder adquisitivo de las monedas y las modalidades propias de la economía nacional, a las que se incorporaron nuevas fuentes de actividades. Se provino a una nueva revisión del Impuesto a la Renta, Impuesto Inmobiliario y la Tarifa Aduanera.

Del Ministerio de Obras Públicas y Comunicaciones se ocupó el general Mario Coscia. Sus prioridades se centraron en el mejoramiento del transporte y el suministro de energía. Con relación a la provisión de energía, hasta ese momento, se utilizaba un precario sistema termoeléctrico a leña, el cual fue mejorado con la técnica de fuel oil y de otros materiales incorporados a la usina generadora. La flota mercante del Estado fue otra preocupación; para el efecto se gestionaron créditos en los EE.UU., los cuales no fueron otorgados. Sin embargo, los gobiernos japonés y español accedieron al préstamo de modo de reemplazar la arcaica flota mercante paraguaya, que por ese entonces se encontraba avasallada por las embarcaciones argentinas que dominaban nuestros ríos.

Se amplió el sistema de telecomunicaciones y se gestó el Plan Cuatrienal de Obras Públicas, con apoyo de los bancos Internacional de Reconstrucción y Fomento, de Importación y Exportación y la Administración de Cooperación Internacional. Dicho plan comprendía el desarrollo de obras camineras y puentes en todo el país, como el sistema de alcantarillado en la Capital.

Por su parte, la cartera de Defensa Nacional, a cargo del general Marcial Samaniego, se ocupó de la modernización paulatina de las Fuerzas Armadas y de mejorar la calidad de vida de los excombatientes de la Guerra del Chaco. Se propició la creación de granjas militares en las cuatro regiones militares y el territorio chaqueño, a partir de la introducción de equipos mecanizados de agricultura. Asimismo, la ampliación y el equipamiento del Hospital Militar, entre otros programas.

El Ministerio de Defensa Nacional se vio fuertemente influenciado por la política norteamericana anticomunista, para lo cual, un número importante de oficialidad y tropa de nuestros país fue entrenado en los principales centros de adiestramiento ideológico, creados en Centroamérica. Una de ellas fue la Escuela de las Américas, la cual funcionaba en Panamá. De igual modo, más adelante, realizarán sus entrenamientos en la República de Taiwán, en materia de combate a grupos insurgentes, contraterrorismo y guerra de guerrillas. Años más tarde, el Operativo Cóndor, una suerte de multinacional que tenía a su cargo la inteligencia e intercambio de prisioneros políticos entre regímenes militares del Cono Sur, tendrá como protagonistas de primera línea a militares paraguayos e inclusive a miembros civiles del partido de gobierno, nucleados en los Grupos de Acción Anticomunistas.

Periódicamente el presidente Stroessner recibía visitas de delegaciones militares norteamericanas, las cuales se hacían presentes en la región para renovar alianzas en la lucha continental contra el "peligro soviético", incorporando nuevas políticas, nuevos creditos para adquisición de equipos y armamentos y adiestramiento militar. Una de esas tantas audiencias se desarrolló entre el general Alfredo Stroessner y el general W. K. Harrison, comandante en Jefe del Comando del Caribe, del Ejército de los Estados Unidos. A Harrison acompañaron altos mandos militares de su país, como el general Hightower, el coronel Barfield, el capitán Hamilton, entre otros. Esto fue en la segunda mitad de la década de 1950, tras el pacto entre Stroessner y el presidente Eisenhower.

El Ejército, más que una fuerza disciplinada, debió ser lo suficientemente leal para satisfacer las necesidades del régimen. El escritor Carlos Pastore, en su obra intitulada Cuadro Político, ensayó muy acertadamente la distribución de los espacios de poder en la milicia paraguaya, en tiempos de Stroessner: "a. Unidades de Artillería con asiento en Paraguarí, Batallón Escolta Presidencial, Aviación con asiento en Asunción, componentes del Estado Mayor General; b. Las Divisiones de Concepción, Chaco y la Marina con su cabeza visible el ministro de Defensa general Marcial Samaniego; c. La Caballería y la Policía bajo control del ministro del Interior Édgar L. Ynsfrán; d. Jefes y Oficiales del R.I. 14 bajo comando del general Patricio Colmán.

Un importante número de jefes del Ejército se enriqueció a través de medios fraudulentos como el contrabando, el abigeato y hasta el tráfico de estupefacientes; todo esto, a los ojos del presidente Stroessner, quien debió ser condescendiente con ellos en aras del "precio de la paz".


 

Stroessner y coronel Barboza, luego de una misión en Rca. Dominicana

 


CAPÍTULO VI

LEY QUE AMPLÍA EL ESCALAFÓN MILITAR Y OTORGA EL GRADO DE GENERAL DE EJÉRCITO A ALFREDO STROESSNER


De conformidad al Art. 78 de la Constitución Nacional que dice: "Aprobado un proyecto de Ley por la Cámara de Representantes, será sometido a consideración del Poder Ejecutivo, con cuya aprobación quedará convertido en Ley. Se reputará aprobado todo proyecto de Ley no objetado por el Poder Ejecutivo en el término de diez días", quedó convertida en Ley de la Nación Nº 358, la Resolución de la H. Cámara de Representantes, aprobada en fecha 23 de julio de 1956.

La ley de referencia amplió el escalafón militar de las Fuerzas Armadas de la Nación, permitiendo al presidente Stroessner acceder al grado de General de Ejército. Este hecho incorporó un elemento más para dimensionar el nivel de ascendencia que poseía el primer mandatario sobre la Cámara de Representantes y las Fuerzas Armadas. Fue un mensaje claro que apuntaba a solidificar la trilogía Gobierno-ANR-Fuerzas Armadas, trípode en el que basó su estructura de poder.

La respuesta del nuevo General de Ejército paraguayo al Parlamento fue la siguiente:

"El Presidente de la República y Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas de la Nación que suscribe, tiene la honra de dirigirse a los Honorables Miembros de la Cámara de Representantes para agradecerles profundamente la distinción de que ha sido objeto por virtud de las prescripciones de la Ley Nº 358, fechada el 23 de julio próximo pasado, y según cuyos términos se le promueve al Grado de General de Ejército, la más alta jerarquía en el escalafón militar de nuestra Patria. Esta promoción, Honorables Representantes, significa sin duda un galardón extraordinario en la carrera de un soldado, que culmina así la trayectoria de honores a que puede aspirar un hombre que viste el glorioso uniforme del Ejército Nacional, y que ha puesto su pensamiento y su voluntad al servicio del pueblo paraguayo, en la medida de su capacidad y de su patriotismo, totalmente identificado con la causa de la Asociación Nacional Republicana, nacida para perpetuar la fuerza política defensora de los destinos del Paraguay, por inspiración del General Bernardino Caballero..."


 

 


CAPÍTULO VIII

ÓRDENES GENERALES, DECRETOS Y REORGANIZACIÓN DE LAS FUERZAS ARMADAS


El 27 de agosto de 1970, por Orden General Nº 82, se dio a conocer la nueva composición de las Grandes Unidades (GG.UU.) del Ejército paraguayo, conforme al Decreto del Poder Ejecutivo, Nº 14.232. A partir del mismo, las GG.UU. se integraron de la siguiente manera:

División de Infantería Nº1: Una (1) Compañía Cuartel General, Guarnición Militar de Paraguarí, R.A.l. "Gral. Bruguez", R.I. 16 "Mcal. F. S. López", R.I. 14 "Cerro Corá", Destacamento Pilcomayo (Hasta que sea relevado por la D.C.l. "Gral. Bernardino Caballero").

División de Infantería Nº 2: Una (1) Compañía Cuartel General, R.I. 27 "Gral. E. A. Garay", Un (1) Batallón de Frontera.

División de Infantería Nº 3: Una (1) Compañía Cuartel General, R.I. 8 "Piribebuy", Dos (2) Batallones de Frontera.

División de Infantería Nº 4: Una (1) Compañía Cuartel General, R.I. 5 "Gral. Díaz", Un (1) Batallón de Frontera.

División de Infantería Nº 5: Una (1) Compañía Cuartel General, R.I. 15 "Lomas Valentinas", Un (1) Batallón de Frontera.

División de Infantería Nº 6: Una (1) Compañía Cuartel General, Una (1) Compañía Ingenieros (Construcciones), R.I. 6 "Boquerón", Dos (2) Batallones de Frontera.

División de Caballería Nº 1: Un (1) Escuadrón Cuartel General, R.C. 1 "Cnel. Valois Rivarola", RG. 2 "Cnel. Felipe Toledo", R.C. 3 "Cnel. Mongelós", R.C. 4 "Acá Carayá", Una (1) Batería (Artillería Divisionaria).

Por Ley Nº 370, del 1 de diciembre de 1972, se dispuso la reorganización general de las Fuerzas Armadas de la Nación, que iría a reemplazar a la decretada por el presidente Higinio Morínigo en el año 1942. Entre otras enumeraciones sostenía que "Las Fuerzas Armadas de la Nación estarán organizadas con carácter permanente y le corresponde la custodia con defensa de la soberanía de la integridad territorial de la República y de la seguridad nacional".

En otros apartados el documento hacía mención sobre la composición del Ejército, la Aeronáutica y la Armada, con sus correspondientes comandos, unidades de combate, apoyo y servicio al combate. Se incluyeron asimismo, las dependencias de los institutos de enseñanza y perfeccionamiento militar.

En el apartado Nº 11 se estableció que: "El Presidente de la República es el Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas de la Nación, pero podrá delegar en un Oficial General el mando efectivo de ellas". Durante todo su mandato el presidente Stroessner conservó para sí las prerrogativas de Comandante en Jefe y no delegó, como anteriores gobernantes lo hicieron, a otro jefe militar dicha responsabilidad.

Posteriormente se dio lugar a las divisiones territoriales conforme al escalón de las jurisdicciones militares y acorde a la estructura de las Fuerzas Armadas. La organización de las Fuerzas Armadas Permanentes fue otro aspecto reglamentado y en cuanto a las disposiciones finales se derogó el Decreto Ley Nº 14504 del 10 de setiembre de 1942, aprobado por Ley Nº 9 del 22 de julio de 1948, con excepción de las disposiciones contenidas en el Título IV, referente al Consejo de la Defensa Nacional.

Ocho años después, entró en vigencia la Ley 832/1980, que nuevamente reemplazó a la Ley Nº 370, del 1 de diciembre de 1972, emitida desde el Poder Legislativo Nacional, salvo a lo referente al Consejo de la Defensa Nacional. Esta legislación entendió aspectos vinculados con las bases de organización de las Fuerzas Armadas, Servicio Militar Obligatorio, Componentes de las Fuerzas Armadas, Comando en Jefe de las Fuerzas Armadas, Comando del Cuerpo de Ejército, Jurisdicción Territorial del Cuerpo de Ejército, Comando de la Armada, Comando de Aeronáutica, Comando de Institutos Militares de Enseñanza (CIME), Comando de Apoyo de Combate, Comando Logístico, Regimiento Escolta Presidencial, División Territorial, Comandos Operacionales o Territoriales y Organización de las Fuerzas Armadas en tiempos de guerra. Fue promulgada el 25 de noviembre de 1980.

En los primeros días del mes de enero de 1982, se dieron a conocer los Decretos del Poder Ejecutivo por los cuales se confieren ascensos a miembros de las Fuerzas Armadas de la Nación. A continuación publicamos la parte resolutiva de las disposiciones gubernativas, firmadas por el presidente de la República, general de Ejército Alfredo Stroessner y refrendadas por el ministro de Defensa Nacional, general de División (SR) don Marcial Samaniego:

Decreto Nº 29902: Art. Iº Confiérase el ascenso al grado inmediato superior, a los siguientes Oficiales Generales y Superiores Combatientes y de los Servicios del Cuadro Permanente del Ejército, Armada y Aeronáutica Nacionales, quienes reúnen los requisitos exigidos para el efecto, conforme a lo resuelto por el Tribunal de Calificación de Servicios de Oficiales de las FF.AA., en su sesión de los días 10 y 14 de Diciembre del año en curso, con antigüedad del 31 de diciembre de 1981:

I. Ejército y Armada

a) Combatientes - Permanentes

Generales de Brigadas Pedro Florentín, Eduardo Sánchez, Guillermo Clebsch, Luis Alberto González. Coroneles DEM Víctor Manuel Florentín, Juan Vicente Rabito, Raúl Calvet, Angel Souto, José Roa, Rogelio Argaña, sigue la lista.

b) Armada

Cap. de Navio DEMN Eduardo González Petit.

Por Decreto Nº 29901 se confirieron ascensos al grado inmediato superior a Oficiales Superiores Combatientes, de los Servicios del Cuadro Permanente y de la Reserva del Ejército, Armada y Aeronáutica Nacionales.

En virtud del Decreto Nº 29903 se confirieron ascensos al grado inmediato superior a Oficiales Superiores y Subalternos Combatientes y de los Servicios del Cuadro Permanente y de la Reserva del Ejército, Armada y Aeronáutica Nacionales.

Dichos decretos permitieron la asunción de los nuevos jefes, en la polémica División de Caballería, tal es así que el general de Brigada Orlando Machuca Vargas asumió como comandante de la D.C. 1 y el general de Brigada Francisco Sánchez González, como jefe del Estado Mayor del Primer Cuerpo de Ejército. El acto de posesión estuvo a cargo del general de División Andrés Rodríguez, comandante del Primer Cuerpo de Ejército.

Igualmente, las disposiciones rubricadas permitieron que el general de División Germán Martínez, comandante del Comando de Apoyo de Combate, ponga en posesión de cargo al jefe del Estado Mayor del Comando de Ingeniería, coronel DEM Silvio Noguera, y al general de Brigada Rogelio Argaña, como jefe de Estado Mayor del Comando de Apoyo de Combate. Por lo mismo, asumieron el coronel DEM Luis Valiente, como jefe del Estado Mayor del Comando de Transmisiones y el coronel DEM Benito Morales, como director de la Escuela de Educación Física de las Fuerzas Armadas de la Nación.

Una de las últimas disposiciones legales de carácter castrense tuvo que ver con la institución y personal de la Prefectura General Naval, como Unidad integrante de la Armada. Este componente tenía a su cargo la seguridad y el servicio de policía fluvial, de los puertos, ríos, riachos, canales, lagos, lagunas, islas y playas, y aquellas áreas adyacentes.

Las atribuciones de la Prefectura General Naval, a más de las inherentes a su competencia como institución castrense, las establecidas en el Código de Navegación Fluvial y Marítimo, Ley N° 476/57 y en la Ley Nº 928/27 "REGLAMENTO DE CAPITANIA", fueron ampliadas y promulgadas el 3 de diciembre de 1985, para darle un mejor ordenamiento, en reemplazo del arcaico Decreto- Ley Nº 25.747 del 30 de marzo de 1948 de "ORGANIZACIÓN DE PREFECTURA".

Los capítulos hacen referencia a la jurisdicción de la Prefectura General Naval, Escrituras de Transferencias o de Constitución de Derechos Reales sobre Embarcaciones y Disposiciones Generales y Transitorias.




CONCLUSIÓN

Durante los 34 años y 9 meses de gobierno totalitario de Alfredo Stroessner su régimen, en cuanto al ámbito castrense, estuvo caracterizado por la inversión de los postulados de las Fuerzas Armadas, en cuanto a su cometido histórico, su estructura organizacional y su gobierno interno.

Las Fuerzas Armadas paraguayas, al igual que en el resto de Latinoamérica, fueron ideologizadas por la propaganda de la "contrainsurgencia" desarrollada en la Doctrina de Seguridad Nacional, delineada desde los Estados Unidos de América, en pleno contexto de bipolaridad, que dividió al mundo en dos modelos bien marcados: la democracia burguesa y el socialismo realmente existente. Los que no adherían a dicha doctrina eran inmediatamente catalogados de "enemigos", "comunistas" o "terroristas" y el posterior brote de la persecución y represión. Un oficial preparado en las academias militares nacionales e internacionales, en aquel contexto, concebía del modo señalado su misión.

El sociólogo Carlos Martini, en su estudio sobre las Fuerzas Armadas, sostiene que: "Estas percepciones y sus expresiones políticas permitieron la reducción de la contestación social y política al mínimo, de manera que en los setenta fue relativamente sencillo implantar modelos "económicos neoliberales y regímenes político-sociales autoritarios". Con base en estas ideologías y doctrinas propias que se apartaron del conjunto valórico tradicional de las Fuerzas Armadas, a las que se sumaron la acumulación de personal y el consecuente incremento sostenido de presupuesto, se operó la autonomización castrense, entendida como la capacidad de las Fuerzas Armadas de darse sus propios objetivos y establecer los procedimientos para asignarse los recursos necesarios para conseguirlos, todo esto frente a una incapacidad civil y política de establecer mecanismos de regulación de ese poder creciente".

El culto a la personalidad fue otro elemento de la propaganda stronista; el vocero oficial Patria, saludaba el inicio del año con el siguiente titular: "Las Fuerzas Armadas, celosas custodias del orden y la segundad nacional y centinelas de la libertad del país, llevaron al líder de la paz y el progreso, la manifestación solidaria de lealtad y nacionalismo sentimientos reverdecidos y reafirmados en el tradicional saludo del nuevo año. El general de División Don Andrés Rodríguez, Comandante del Primer Cuerpo de Ejército. Expresando al presidente Stroessner, los sentimientos y deseos de felicidad y ventura". Esta concepción propagandística y la consecuente práctica militarista lograron impregnar al Estado y a la sociedad en su conjunto.

Para Alfredo Stroessner fue muy sencillo controlar a las Fuerzas Armadas; estas se caracterizaron por dos grandes vicios seculares: su indisciplina y sus tremendas ansias de poder en el plano político. Es por eso que sus hombres de mayor confianza ocuparon puestos preponderantes en el Gobierno. Sin embargo sus detractores o enemigos históricos fueron objeto de su encono; el "Rubio", más que ninguno, sabía cobrarse las deudas del pasado.

El stronismo fundó una escuela del nacionalismo, bien particular, apologético del héroe militar. Promovió un culto a la patria, a las reliquias históricas, a los desfiles militares, a los himnos marciales y a la conducta viril de los ciudadanos. Esto permeó en las instituciones educativas públicas las que, hasta hoy, rinden cierta veneración al uniforme, al "patrioterismo" y a la nostalgia de tiempos pasados adscritos en la rígida disciplina estudiantil y en la obediencia debida a maestros y directores.

Un despacho del Departamento de Estado norteamericano, hacia finales de la década de 1950, daba cuenta de lo importante que fue para el régimen dar un trato preferencial a las Fuerzas Armadas: "...los oficiales superiores pueden obtener crédito del banco oficial para construir viviendas y para sus negocios [...] ellos tienen además intereses en la floreciente exportación de carne". Sobre el punto, se realizaron mejoras edilicias en los cuarteles como ser, el casino de oficiales ampliado con modernas instalaciones, se hermoseó la División de Caballería e inauguró el edificio del Ministerio de Defensa, por un valor que sobrepasó el millón de dólares.

Un importante número de conscriptos se vio beneficiado con entrega de títulos de propiedad, en la zona de fronteras, lo cual, una vez concluido el servicio militar obligatorio, les permitió usufructuar con sus familias y cumplir con las exigencias de población y dominio de dichas tierras fronterizas. La prensa oficialista, de aquel entonces, destacó una noticia referida a este hecho: "Recientemente se llevó a cabo el acto de entrega de veinte títulos de propiedad definitivos, a los conscriptos de la Dirección de Colonización Militar con asiento en Ybyrarobaná, jurisdicción del Departamento de Canindeyú. El acto estuvo presidido por el jefe del Estado Mayor de las Fuerzas Armadas, general de División Alejandro Fretes Dávalos, a quien acompañó una comitiva de altas autoridades castrenses y de diplomáticos; notándose la presencia del Embajador de nuestro país ante el gobierno de la República Federativa del Brasil, general de División Adolfo Samaniego; general de Brigada Pedro R. Florentín, comandante del II Cuerpo de Ejército; coronel DEM José Roa Benítez, entre otros. El general Fretes Dávalos destacó la trascendencia del acto, que culminó después de una etapa de formación técnica de los conscriptos a nivel teórico y práctico para la explotación racional de la tierra que pasarán a ocupar de hecho y de derecho con sus respectivas familias, una vez terminado el Servicio Militar Obligatorio".

La afiliación partidaria del personal militar al partido de gobierno fue un requisito obligatorio. Esto se concretó mediante las circulares Nº 23 y Nº 24 del Gran Cuartel General, hacia julio de 1955, relacionadas al censo partidario.

Las Fuerzas Armadas controlaron, durante un buen tiempo, tres ministerios claves: Hacienda, Defensa Nacional y Obras Públicas y Comunicaciones. Su dominio alcanzó otras dependencias estatales como la Flota Mercante del Estado, Antelco, Aceros del Paraguay, Líneas Aéreas Paraguayas, Líneas Aéreas de Transporte Nacional, entre otras.

En la comuna capitalina estuvo al frente el general Porfirio Pereira Ruiz Díaz, el cual, administró la ciudad con una Junta Municipal acrítica y condescendiente; sin embargo, se obtuvieron gratules avances en materia de infraestructura, hasta ahora, inigualados. En su informe a la opinión pública, durante el cierre del año 1981, el general Pereira Ruiz Díaz resaltó lo siguiente: "... la comuna construyó más de 69.000 metros cuadrados de asfalto en calles y avenidas de nuestra metrópoli; 177.000 metros cuadrados de pavimento pétreo; 40.000 metros cuadrados de adoquinado; 4.300 metros lineales de paseos centrales; y 78.000 metros cuadrados de lama asfáltica. Al mismo tiempo la comuna construyó en varios sectores de nuestra ciudad puentes y alcantarillados los que en algunos casos fueron solventados con recursos propios de la Municipalidad y otros tantos con la cooperación de Comisiones de Fomento, bajo la coordinación y asistencia técnica de la institución. Una de las obras de mayor envergadura y de hondo contenido histórico, el edificio Juan de Salazar y Espinoza, de moderno equipamiento, el cual albergó a casi la totalidad de las dependencias municipales".

Para el ejercicio del año 1982, con un presupuesto de tan solo 500 millones de guaraníes, la meta fue: "...la continuación del Palacio Municipal y de la Terminal de Ómnibus; puentes sobre el Arroyo Mburicaó; construcción de un muro de contención en la avenida 21 proyectadas; reacondicionamiento de los mercados zonales; construcción de un encauzador de tráfico en la intersección de las avenidas Madame Lynch y Aviadores del Chaco, con fuente luminosa; construcción de las avenidas Gral. Santos, Fernando de la Mora, Brasilia, Primer Presidente, Bruno Guggiari y Médicos del Chaco".

En virtud de la Ley Nº 832 de Organización General de las Fuerzas Armadas, del año 1980, se implantó la división militar del territorio en tres cuerpos de Ejército, con sus respectivos comandantes, dependientes directamente del Comandante en Jefe, a más de directores de otras dependencias. Curiosamente, con las nuevas designaciones, los jefes militares obtuvieron un crecimiento importante de sus activos económicos y fueron bautizados por el sector ilustrado de la oposición como los "generales comerciantes".

Al respecto refiere Aníbal Miranda en su investigación publicada por el diario ABC Color: "Los jefes y oficiales mejor ubicados con aquellos (contratistas, directores partidarios, ministros, abogados integrantes del círculo de poder) se dedicaron al contrabando de automóviles y maquinarias, artículos del hogar, electrónicos, madera, soja, equipos de computación y videojuegos, bebidas y alimentos a granel".

En un dossier citado por el referido autor se registran nombres de varios jefes del Ejército paraguayo, relacionados con diferentes casos de corrupción como ser: tráfico de oro, persecución de contrabandista para quedarse con parte del botín, tráfico de armas, tráfico de divisas, entre otros delitos. Todo esto para garantizar "El Precio de la Paz" y el mantenimiento del statu quo.

En la actualidad sigue siendo una tarea pendiente plantearnos sobre el rol de las Fuerzas Armadas en nuestro país y la necesidad de una política seria de defensa nacional acorde a los tiempos.

Unas fuerzas mal equipadas y mal remuneradas, insuficientemente instruidas, mal empleadas, constituyen obstáculos en la construcción de unas Fuerzas Armadas institucionalistas, profesionales y depuradas definitivamente de las influencias de su pasado stronista.



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YORE, FÁTIMA M. La Dominación Stronista. Ediciones BASE I.S. Asunción. 1992.


Otras publicaciones

Diario Patria: 1954 - 1960-1980.

Diario Hoy: 1980.

Diario ABC Color: 1980.

Diario Noticias: 1980.

Diario Ultima Hora: Correo Semanal. Año 1990.

Documentos oficiales del Archivo del Ministerio de Defensa Nacional.

Publicaciones varias del Ministerio de Defensa Nacional.

Revistas de las Fuerzas Armadas paraguayas.



EL AUTOR

JOSÉ GABRIEL ARCE FARIÑA, nació en la ciudad de Asunción, en el año 1978. Egresó de la Facultad de Filosofía de la Universidad Nacional de Asunción, en la Rama de Historia, en el 2001. Realizó el curso de Doctorado en Historia, en la misma facultad. Obtuvo la Especialización en Docencia de la Educación Superior por la Universidad Católica Nuestra Señora de la Asunción. Realizó cursos técnicos en Metodología de la Investigación Educacional, en la República de Chile; de consultor en el Programa Sociedad Civil y Partidos Políticos, en la ciudad de Montevideo; Curso de Liderazgo Estratégico, en el Ministerio de Defensa Nacional y actualmente el curso de Gerentes en Seguridad Ciudadana, auspiciado por el Ministerio del Interior de Paraguay, el BID y el Centro de Investigación Judicial.

Ejerce la docencia en el Instituto Superior de Educación Dr. Raúl Peña, fue Coordinador Pedagógico del Colegio San Ignacio de Loyola, Vicedirector Académico del Colegio Internacional y Director General del Colegio Nacional de la Capital Gral. Bernardino Caballero.

Autor de las siguientes obras: Coloquio en Madrugada. Poesías y Cuentos: 1998-2005; Roberto L. Petit: EL joven Luchador por la Reforma Agraria (2009); Ricardo Brugada (H): teórico social del republicanismo paraguayo(2011); Natalicio González, el Presidente Lírico, de la Colección Protagonistas de la Historia de Editorial El Lector y ABC Color (2011); La Revolución de febrero de 1936, de la colección Guerras y Violencia Política en el Paraguay de Editorial El Lector y ABC Color (2013); Ciríaco Duarte, el obrero literato, de la Colección Gente que hizo Historia, de Editorial El Lector y ABC Color (2013) y Yatay, de la Colección 150 años de la Guerra Grande de Editorial El Lector y ABC Color (2013).

 

 

 

 

 

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