El gobierno paraguayo presenta la candidatura del presbítero Pedro Juan Aponte para obispo de la diócesis del Paraguay. El Gobierno nombra “hombres buenos” a Benjamín Aceval, Ildefonso Machaín, Buenaventura Vera y José María Mazó para integrar el Superior
El 3 de mayo de 1879 se registraron importantes nombramientos civiles y religiosos en el Paraguay, en plena etapa de reconstrucción nacional después de la Guerra contra la Triple Alianza.
Por un lado, el gobierno presentó al presbítero Pedro Juan Aponte como candidato al Obispado del Paraguay, luego de años de vacancia tras la muerte de monseñor Manuel Antonio Palacios en 1868. Aponte fue posteriormente confirmado por el papa León XIII, convirtiéndose en el primer obispo paraguayo de la posguerra. Su labor fue importante para la reorganización de la Iglesia y la recuperación del patrimonio religioso, destacándose su participación en la restauración del Templo de Yaguarón.
Ese mismo periodo también estuvo marcado por la reorganización del sistema judicial. Para integrar el Superior Tribunal de Justicia, antecedente de la actual Corte Suprema, fueron designados ciudadanos de reconocida trayectoria, llamados entonces “hombres buenos” por su prestigio e integridad. Entre ellos figuraban Benjamín Aceval, Ildefonso Machaín, Buenaventura Vera y José María Mazó.
Estos nombramientos reflejan los esfuerzos del país por restablecer sus instituciones, normalizar la vida civil y religiosa, y reconstruir el Estado paraguayo luego de los años devastadores de la guerra.